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El Dolor Necesario

Playlist de la historia

CAPÍTULO 1

El cabello de Mai era tan oscuro como el futuro de ella y Trunks en aquella línea de tiempo desconocida… Una a la que habían sido lanzados sin cuidado tras la destrucción de su verdadero hogar a manos del maniático de Zamasu. En una primera instancia, la pareja iba a permanecer en la línea de tiempo pacífica, en la que Goku nunca murió por enfermedad. Obviamente, Mai habría preferido quedarse allí, con personas de otro tiempo pero que, al fin y al cabo, entendían lo que ellos habían pasado. 

Sin embargo, Trunks había decidido lo contrario por los dos. Todo ya estaba planeado, dónde se quedarían, sus identidades falsas… Todo ese esfuerzo fue a la basura. 

Así se sentía Mai a veces. Como basura. Trunks debía quedarse a proteger aquella realidad aún devastada para honrar los esfuerzos de su maestro Gohan, o algo así. Mai habría dado todo por finalmente estar en paz y dormir en una cama cálida con sábanas entre las que pudiera perderse. Pero, no importaba mucho a comparación de él, ¿verdad? El maestro Gohan, bla, bla, bla.

***

Llegaron a la línea de tiempo gemela a la suya por la noche, por suerte, no habían sido teletransportados tan lejos de su ciudad por los dioses. Solo debían volar algunas horas y estarían de vuelta en Corporación Cápsula… en donde se encontrarían con las otras versiones de sí mismos… La poca comida que tenía en el estómago se le subía por la garganta con solo pensar en eso. Al menos no estaba Goku Black… un estándar que no garantizaba la felicidad en lo absoluto. 

Trunks estaba volando mientras llevaba a Mai en sus brazos. Mai se hacía chiquita en ellos, escondiendo la cara, con el ceño fruncido y la boca caída. Trunks, tan emocionalmente inteligente como siempre, abrió la boca varias veces, y recién a la tercera vez le salieron las palabras.

—¿Estás bien, Mai? ¿Qué es lo que te pasa?

Mai desvío la mirada. Pasó un segundo, y luego dos más. Entonces, finalmente respondió.

—¿Qué crees que me pasa? ¿Recuerdas las habitaciones que nos mostraron en la otra Tierra? Eran muy bonitas. Aire acondicionado, estufa, todo. Y ahora, volvemos al mismo lugar de siempre, pero con clones de nosotros y…

Mai se mordió los labios para no decir “y es todo tu culpa”.

—Sé que quieres proteger a la Tierra para honrar a tu maestro… pero… ¿No podría ser la otra? ¿No podrías haber sido egoísta por un momento, por mí? ¡Sabes que nos lo merecemos!

Trunks tomó un respiro. Entendía que Mai quería estar en paz… Pero la misión de Trunks era proteger su mundo, y esa otra Tierra de la que hablaba ya había sido salvada, y precisamente por ello, no le pertenecía. Porque el Gohan de allí era feliz y nunca le había dado aquella misión.

Además, por donde nació, Trunks solo se sentía a salvo en el peligro, en la desesperación. Al no tener dónde vivir realmente, lo único que le quedaba a Trunks era honrar y proteger a algo tan perdido como él… a la Tierra destruida, y a quién en sus ojos la representaba, al Gohan que se desvaneció.

Pero, ¿acaso no se estaba aferrando al pasado? 

—Si nos quedáramos en esa Tierra… sería como negar todo lo que Gohan hizo por mí. Como si nunca hubiera existido. No puedo hacer eso, Mai. Sabes que no podría traicionarlo así.

Mai pensó: “Así que me traicionas… a mí.”

—Claro… claro, entiendo.

Se hizo el silencio. Ella se dio cuenta de que ya se estaban acercando a la ciudad. Gris, verde oscuro. Constantemente siendo elevada de las ruinas, elevaciones que se convertían en ruinas otra vez. En el distrito anterior al que habitaban, debajo de ellos, había una sección de escombros de edificios que todavía no habían sido reconstruidos. Estaban atravesados por maleza como una gran cicatriz en el centro. La cabeza de Mai daba vueltas.

Más momentos sin palabras pasaron, uno más pesado que el otro, y se alejaron de esa cicatriz. Al ver una calle en la que se podía caminar tranquilamente, Mai decidió hablar.

—Trunks. Déjame aquí, quiero bajar.

—Pero todavía no…

—Hazlo ya, niño.

Trunks la miró con confusión por esa última palabra y obedeció. Mai prefería estar parada en esa calle vacía, no quería ver a su clon, eso terminaría de hacer que se de cuenta de que esto era una situación real que le estaba pasando. Que sigue en un mundo post apocalíptico porque su valiente novio tiene su frágil corazón en el lugar equivocado.

—¿Qué harás? —preguntó Trunks tras descender, moviendo sus manos nerviosamente.

Mai se acomodó el cabello antes de responderle.

—Me las arreglaré, no te preocupes. 

Trunks se quedó quieto por unos momentos, dudando si dejarla allí sola.

—Mai… lo siento. Pensé que esto… yo no quería… pensé que esto era la acción correcta. Quedarnos aquí. En nuestro hogar, ¿verdad?

Algo de lo que Trunks no se daba cuenta era de que esto no era su hogar, más bien era una imitación, como una casa de muñecas.

Mai se cruzó de brazos, desafiante.

—Pues piensa por tí, no por mí. —Trunks la miró en shock y Mai le sonrió levemente, era más como una mueca—. Y no pongas cara de que vas a llorar. Me quedaré aquí un rato y luego iré contigo. 

Trunks se rascó el cuello. Miró hacia un lado, con arrepentimiento o culpa. Pero evidentemente, no iba a hablar más directamente de sus sentimientos, prefería ir por la ruta del sacrificio; un defecto heredado de su maestro.

—Está bien… Cuídate, ¿sí? —Le sonrió en un intento de tregua.

—Ajá.

Trunks se acercó y le dio un leve beso, luego tomó vuelo y se fue. Tendría que lidiar con todos los problemas de espacio-tiempo él solo por el momento. 

Mai estaba en una especie de distrito comercial, con restaurantes y edificios, naturalmente con poca concurrencia. Metió las manos en los bolsillos de su abrigo y empezó a caminar sin rumbo. Arrastró sus botas negras por el piso, no quería estar ahí, no ahí, no quería estar. 

Se acercó a una ventana e intentó ver su reflejo, pero solo vio suciedad y oscuridad en ella. Con su mano con guantes negros de lana, intentó limpiarla, y se encontró con sus propios ojos tristes mirándola. ¿A quién esperaba ver? ¿A la Mai que estaba en segundo lugar para Trunks, a la que era miembro de una pandilla que ya hace siglos no existía? Ella siempre estaba detrás de alguien, y al verse sola, en ese momento, dudaba si se conocía.

Entonces, una luz cegadora, como un corte de cuchillo en el aire, se extendió detrás de ella. Rápidamente, Mai se dio la vuelta… era un portal. Sacó su arma… y del portal deslumbrante salió una pequeña mujer con piel color malva, orejas largas y cabello rosado. 

Con las manos temblando al recordar viejos enemigos, Mai le apuntó con el arma a la mujer que imponentemente se aproximaba a ella.

—¿Quién eres, demonio? ¿Qué quieres?

—¡Ey! ¿Qué te pasa? ¿“Demonio”...? ¡Yo soy una Kaio-shin, y no cualquiera!

En ese momento, Mai notó los arcillos en las orejas de la mujer, idénticos a los del Kaio-shin del que Trunks fue aprendiz cuando estaba luchando contra Dabura. La mujer estaba diciendo la verdad.

—¿Kaio-shin…? —murmuró.

La mujer sonrió alegremente, lo que alimentó más la confusión de Mai. De repente, sintió que haberse alejado de Trunks fue un mal movimiento. 

—Así es, yo me encargo del tiempo… señorita Mai. Y tú y tu novio deben venir conmigo, por favor.

Mai se puso la mano con la que no sostenía el arma en la cadera, amenazante. No quería ser arrastrada otra vez.

—¡No iré a ninguna parte si no quiero, no de nuevo!

—Oh… —dijo la Kaio-shin, aparentemente con decepción, y haciendo pausas, agregó—: Salí de mi casa solo para venir a buscarlos, y así me reciben. Supongo que, entonces, me iré, y te dejaré aquí, sola, mientras vuelvo a mi maravillosa morada. 

El dedo de Mai dudó en el gatillo de su arma. La Kaio-shin la examinó con la mirada, notando ese gesto. Juntó las manos sobre sus piernas casi inocentemente.

No se estaba rindiendo… pero Mai, por lo menos, quería saber que es lo que esta Kaio-shin buscaba.

—Espera. ¿Cómo te llamas? —preguntó con un tono interrogatorio.

—Mi nombre es Chronoa, es un gusto que me conozcas. 

—¿A dónde iríamos contigo? 

—Al Tribunal del Tiempo, para ser llevados a juicio. Entiendo que viajar a otra línea de tiempo, por lo que sé de ti, no es culpa tuya… pero cambiar tu edad con un deseo de las Esferas del Dragón tan descaradamente es un terrible pecado, uno por el que debes pagar.

¿“Pecado”? Sonaba tanto como Zamasu, ¿acaso todos los de su especie eran iguales? Mai apretó los dientes, no, no dejaría que esa historia se repita.

Además, sabía su verdadera edad… el secreto que guardaba desde hace años. ¿Acaso los problemas nunca se terminarían? Y Trunks... Trunks no podía enterarse así, cuando estén siendo juzgados.

—¡De ninguna manera iré!

Chronoa se puso seria.

—¿Ah no?

—¡Si! No importa cuántos refuerzos hayas traído, probablemente dentro de aquel portal…

Chronoa sonrió. 

—¿Refuerzos? —Rió—. Es más que suficiente con que yo esté aquí.

Su aura rosada ardió frente a Mai. Un escalofrío le recorrió la espalda, parecía la de…

Fuego naranja monstruoso, ojos rojos por el humo, ráfagas de ki, muerte, un Saiyajin impostor, una justicia falsa…

No. No, no otra vez.

Mai no podía pensar. Mai intentó correr, con la adrenalina haciendo que olvide todo por un momento, como si se hubiera convertido en un animal asustado.

Apuntó y disparó sin mirar, luego un paso resbaloso, dos, pero Chronoa fue más rápida, y una electricidad como la de un televisor a punto de explotar recorrió la columna de Mai. Por un instante, sus ojos se encontraron, los abiertos y aterrados de Mai con los suaves de Chronoa. Su cuerpo cayó en un charco en el suelo, haciendo un sonido de plap al impactar el agua.

Chronoa la había noqueado con un simple golpe en la nuca. Alguien hacía lo que quería con ella una vez más.

Luego, la levantó del pavimento mojado por la lluvia y la sostuvo en sus brazos. Se dirigió al portal, la luz blanquirroja de éste despertó momentáneamente a Mai.

—No… —murmuró Mai, con un solo ojo abierto.

Movió la cabeza y vio a la Kaio-shin.

—Estarás bien —le dijo, y Mai volvió a perder la consciencia. 

CAPÍTULO 2

Trunks apenas estaba llegando a la puerta de Corporación Cápsula cuando otro portal se abrió frente a él. Luchó, sin embargo, también terminó siendo capturado cuando la Kaio-shin usó un arma para paralizarlo.

Después de eso… todo lo que ocurrió estaba en fragmentos. Recordaba haber visto el cielo negro, pero también, violeta. Las estrellas brillaban de un modo poco característico de su mundo; solían estar siempre cubiertas por humo y polvo.

Luego, despertó en un cuarto oscuro. Sus párpados estaban pesados, tuvo que esforzarse por varios minutos para abrirlos, perdiendo y recuperando la consciencia. Su garganta estaba seca, ¿cuánto tiempo había pasado inconsciente?

Y más importante aún, ¿dónde estaba Mai?

Se dio cuenta de que estaba sentado. Quiso levantarse; la segunda cosa de la que se percató era de que estaba atado a una silla. ¿Qué había pasado?

Escuchó un quejido a su lado; había otra silla. No podía ver bien en la oscuridad, pero parecía ser…

—¿Mai? —preguntó Trunks con urgencia.

—¿Trunks? —respondió con la voz rasposa—. Oh, Dios, aquí estás.

—¿Estás bien? No te veo.

—Sí, sí, estoy bien… ay, me duele la cabeza.

A Trunks también le dolía, estaba apretando las cejas ya que le latía.

—¿Qué… qué pasó? ¿A ti también te secuestró esa mujer?

—Sí… —Mai abrió los ojos, recordando por qué estaba ahí—. Trunks. ¿Te dijo toda la explicación a ti también?

—¿Explicación? No, solo me… creo que me disparó con algo para que me duerma. ¿Qué te dijo?

—Bueno… básicamente… es la Kaio-shin del Tiempo. Y… iremos a juicio en el Tribunal del Tiempo por… 

Mai pensó en su edad. No podía decirle eso.

—Por viajar en el tiempo.

Trunks se echó para atrás.

—Agh, no puede ser. ¿Es en serio? 

Mai bufó.

—No es como si nos esperara algo mejor en el mundo al que nos llevaste.

Trunks apretó los labios.

—Creo que no es momento. Además, ya te había dicho que me…

Las luces se encendieron. Mai y Trunks cerraron los ojos con fuerza, deslumbrados. Tras abrir los ojos, frente a ellos, apareció un estrado de juez, y uno de acusados en forma de barandilla rodeó las sillas en las que estaban sentados. Del alto estrado de juez, apareció la Kaio-shin de antes, en una silla flotante. Chronoa aclaró la garganta.

—En nombre del equilibrio cósmico, se declara abierta esta audiencia por crímenes contra la continuidad del tiempo.

—¡Tú! ¿Cómo te atreves a secuestrarnos? —escupió Trunks—. Si no estuviera tan débil, ¡ten por seguro que no dudaría en atacarte!

Chronoa se cruzó de brazos.

—Me has ofendido, así que se te revoca la posibilidad de defenderte en este juicio, Trunks.

—¡¿Qué?!

—¡Trunks, no digas más nada! —dijo Mai.

—¡N-no es culpa mía!

—Ajem. Dejen de murmurar. —Chronoa comenzó a leer de una carpeta—. La audiencia tiene como objetivo tratar los delitos de utilizar Máquinas del Tiempo que ponen el peligro la continuidad del universo y también de…

Mai miró a Chronoa a los ojos y negó con la cabeza enérgicamente, diciendo “¡No!” en silencio. Trunks, al estar concentrado en las palabras de la Kaio-shin, no la vio.

—Ehm… Esta audiencia es solamente por el delito ya mencionado. Lo siento. Se concede la palabra a los acusados, si desean declarar.

Las luces cayeron sobre Mai y Trunks. Ellos se quedaron congelados por un momento.

—Yo… —murmuró Trunks—. ¡Viajé en el tiempo por una buena razón! ¡Tenía que salvar a la Tierra de los Androides! Si no hubiera viajado al pasado, entonces…

Otro Kaio-shin habló.

—¿Entonces el acusado admite haber cometido el delito?

—¿Q-qué? ¿Quién es usted? —preguntó Trunks.

—Soy el fiscal de este caso y pregunto si el acusado admite haber cometido el delito.

—¡Trunks..! —murmuró Mai.

—Acusado, ¿niegas o admites los hechos? —preguntó Chronoa.

—¡No! ¡Los niego!

—De acuerdo. Acusada, ¿niegas o admites los hechos?

—Los niego —dijo Mai.

—Bueno. Fiscalía, puede presentar sus pruebas.

Las pruebas de la fiscalía fueron demoledoras, tenían pruebas de todos y cada uno de los viajes de Trunks a través del tiempo. Aunque por alguna razón no se volvió a mencionar lo de la edad de Mai, lo que la inquietaba un poco ya que temía que pudiera saltar en cualquier momento… ¿Acaso Chronoa le había tenido piedad?

Tras una eternidad, el juicio llegó a su fin, obviamente no a favor de Trunks y Mai.

—Por todo lo expuesto —dijo el fiscal—, solicitamos que se declare a los acusados responsables del delito de riesgo existencial universal.

—Habiéndose acreditado la alteración de la continuidad del tiempo, este tribunal resuelve declarar a los acusados responsables —dijo Chronoa—. Se condena a los acusados a trabajar en la Patrulla del Tiempo por un tiempo indefinido para compensar sus alteraciones al universo.

—¿Trabajar en la Patrulla del Tiempo…? —preguntó Trunks.

Chronoa sonrió.

—Así es. Ustedes trabajarán bajo mi supervisión para resolver anomalías que puedan poner en riesgo la continuidad del universo, para reparar sus propios pecados. 

En una pantalla sobre Chronoa, apareció una proyección de un planeta rodeado por una jaula, con una especie de castillo central con un árbol en el centro.

—No se preocupen. Mientras cumplan su condena tendrán un lugar en el que quedarse en el Nido del Tiempo, y cuando la cumplan, podrán regresar a su hogar sin problema. Eso es todo.

 

***

 

Unas horas después, Trunks y Mai llegaron al planeta en el que estaba el Nido del Tiempo. Por suerte, les habían otorgado un cuarto, y no eran vigilados ahí, aparentemente. Mai estaba sentada en la mesa con las manos en la cara.

—¿Cómo terminamos aquí? Debemos irnos —dijo Mai.

—Sí, no puedo creerlo aún… Lo siento, Mai, sé que es injusto que te hayan condenado a ti también cuando yo fui el responsable de viajar en el tiempo. Lo siento tanto, nunca debí haberte arrastrado a esto… —respondió Trunks mientras apretaba los puños.

Mai lo miró, ella sabía que también había cometido sus propios crímenes contra el tiempo, pero, ¿cómo decirle?

—No te preocupes, Trunks. Encontraremos la forma de salir de aquí…

Entonces, apareció Chronoa. Llevaba dos abrigos largos y negros en las manos, que aparentemente eran uniformes de la Patrulla del Tiempo.

—Hola. Es hora de su primera misión para expiar sus pecados. Vístanse y síganme.

CAPÍTULO 3

Para su primera misión en la Patrulla del Tiempo, Trunks y Mai nuevamente debían enfrentar a un Zamasu que estaba alterando una línea del tiempo al viajar a una de las versiones del Universo 7. Fueron transportados a ese mundo, sin embargo, sabían que estaban en desventaja contra un dios, además un detalle de la misión complicaba las cosas. Trunks ocultó su ki al llegar, Mai no sabía cómo hacerlo pero igual no era necesario por su bajo poder que no llamaba la atención.

—No debemos enfrentarnos a Zamasu directamente o perderemos. Mejor llamemos al Dios de la Destrucción para que lo elimine como sugirió Chronoa —dijo Mai—, si de todos modos ella nos dió un dispositivo con el cuál podemos llamarlo en emergencias.

—Tienes razón. Pero el planeta de Bills está lejos, tardará en llegar hasta la Tierra. ¿Qué haremos mientras tanto?

—Podríamos vigilar a Zamasu para asegurarnos de que no hiera a nadie —dijo Mai—. ¿Crees que puedas hacerlo, aunque se vea como…?

Trunks asintió.

—Claro que puedo. Si no cumplimos estas misiones, no podremos regresar a nuestro hogar.

Entonces, llamaron a Bills y le explicaron la situación, él dijo que iría en una hora solamente si le daban comida, y ellos accedieron.

 

***

 

Trunks podía detectar el ki de Zamasu aunque parecía no estar en modo de ataque, por todo lo que había pasado, lo reconocería en cualquier parte. Lo que le daba asco es que a simple vista parecía ser el de Gohan, ya que este Zamasu se robó el cuerpo de Gohan en lugar de el de Goku; aunque al concentrarse más era obvio que esa maldad en su ki era perteneciente al dios.

Siguieron el rastro hasta la casa de Gohan y, al llegar a la puerta principal y ser recibidos por Videl, que tenía una bebida en la mano, era hora de usar las líneas que practicaron.

—Hola, tú debes ser Trunks del futuro, he oído de ti. ¿Qué haces aquí, pasó algo malo en tu mundo? Yo soy Videl, la esposa de Gohan.

—Hola, sí, soy Trunks y ella es mi novia Mai. Para nada pasó algo malo, decidimos viajar nuevamente en la Máquina del Tiempo para avisarles que pude destruir a los Androides —dijo Trunks con una sonrisa—. Y también para ponerme al día con ustedes.

Videl sonrió también.

—¡Es bueno oír eso, me alegro mucho! Aunque podrías haber regresado antes, ya pasaron diez años desde la última vez que los demás te vieron… Pero es un gusto conocerlos. Vengan al patio, llegaron en el cumpleaños de Gohan, él estará feliz de verlos.

 

***

 

Al entrar a la casa se encontraron con una gran fiesta. Era extraño que Gohan haya hecho algo tan grande cuando a él no le gustaba hacer de su cumpleaños algo tan importante; una señal de que no era realmente él. Pero mientras Zamasu no dañara a nadie solamente tenían que esperar a que llegara Bills para terminar el problema. 

Trunks y Mai estaban hablando de trivialidades con Videl y comiendo mientras miraban de lejos a “Gohan” que estaba hablando con sus amigos. Seguramente Zamasu no estaba haciendo ningún desastre porque Goku estaba en la fiesta también y sería difícil para él vencerlo, incluso como Gohan; así que debía pensar dos veces antes de atacar.

Tras terminar de hablar, Videl se fue con Gohan y Mai sostuvo la mano de Trunks.

—Ya cálmate Trunks, no debemos dejar que se dé cuenta de que sabemos quién es en realidad —dijo Mai.

—Lo sé, estoy bien.

—¿Entonces por qué aprietas tanto tu vaso? Estás a punto de romperlo.

Trunks miró su vaso de plástico, efectivamente lo estaba apretando lo suficiente como para romperlo, era un milagro que no haya tirado su bebida.

—Lo siento… Es que su falta de honor realmente me enfurece. Finge ser Gohan enfrente de su esposa, y ella no sabe nada… Es detestable.

—Sí, lo sé. Pero esta vez solamente tenemos que lidiar con él por un día. En media hora, Bills vendrá, lo destruirá y podremos irnos. Solo debemos esperar…

Trunks suspiró.

—Sí… esperar.

 

***

 

Los minutos se hacían eternos. Trunks miraba su reloj a cada rato, hasta que solamente faltaron diez. La tortura ya casi se terminaba… Entonces, escuchó una voz.

—Hola, Trunks. Ha pasado mucho tiempo. Escuché que eliminaste a los Androides, me alegro mucho por ti.

A Trunks se le heló la sangre. Era Gohan… pero no. Lo miró e intentó sonreír disimuladamente.

—Hola, Gohan. Así es. Después de haber luchado tanto, por fin hay paz en mi mundo…

“Gohan” sonrió y le puso una mano en el hombro.

—Y no hubiera podido ocurrir sin ti. Tu maestro estaría orgulloso.

—¿Q-qué dijiste?

—Que tu maestro estaría…

Trunks apartó la mano de “Gohan” con un golpe y lo agarró del cuello de la camisa. Apretó los dientes y lo miró con furia mientras escupía palabras en su cara.

—¡No te atrevas a mencionar a mi maestro, farsante! ¡Podría haber tenido paz, pero todo fue destruido por tu culpa!

Mai, que estaba observando desde la mesa de picnic, rápidamente fue con Trunks e intentó separarlos. Los demás invitados - Goku, Krillin, Piccolo, Milk y Bulma - miraron la situación con confusión.

—¡Trunks! ¡Detente! ¡Solamente faltan seis minutos! —dijo Mai.

Trunks soltó a “Gohan”, pero ya era demasiado tarde. Zamasu ya no lo veía con falsa amabilidad, sino con odio al haber sido descubierto.

—¿“Faltan seis minutos”? ¿Se puede saber para qué? —preguntó Zamasu.

Mai se quedó congelada. 

—Pues… Pues… ¡Porque era una broma! Faltaban seis minutos para que terminara la broma —dijo Mai sin pensar.

—Eres muy mala mintiendo, y tu novio es aún peor. 

—¡Déjala en paz! —dijo Trunks mientras sacaba su espada, aún sin recuperar la compostura.

Trunks y Zamasu se miraron con enojo y los demás se acercaron.

—¿Gohan, Trunks? ¿Qué pasa? —preguntó Videl con preocupación.

Goku se puso en medio de Videl y los otros dos.

—Aléjate, Videl. Tengo la sensación de que ese hombre no es Gohan en realidad…

—Sí. No lo había notado antes, pero hay algo malo en su ki —dijo Piccolo—. De alguna forma, Trunks y esa chica lo supieron antes que nosotros…

Zamasu continuó hablando mientras los demás intentaban comprender la situación.

—Sé quién eres, Trunks. Todos los humanos son pecadores, pero tú eres el peor. Viajaste en el tiempo y quisiste cambiar la historia, algo que solamente los dioses tienen permitido… Me das asco, y con gusto te mataré —dijo Zamasu, y una espada de ki rodeó su mano.

Entonces arremetió contra Trunks, pero él pudo bloquear el golpe con su arma. Por la fuerza del impacto, Trunks fue arrastrado hacia atrás en el césped. Mai, al no ver otra opción, sacó su escopeta y empezó a dispararle a Zamasu, pero no sirvió de nada. Zamasu se dio la vuelta y miró a Mai con fastidio, sus rasgos estaban tan distorsionados por el enojo que ya no se parecía en nada a Gohan a pesar de haber robado su cuerpo.

—¡No sé quién eres, pero debes detenerte! —dijo Goku—. ¿Qué hiciste con mi hijo?

Zamasu empezó a reír.

—¡Eso no importa, ahora este cuerpo me pertenece! ¡Es necesario para que yo…!

Zamasu no se dio cuenta de que Bills estaba detrás de él; solamente se percató cuando su cuerpo empezó a pulverizarse por la técnica del Hakai. Gritó, pero ya no podía hacer nada más, y Trunks y Mai miraron lo último que quedaba del polvo hasta que desapareció por completo. Como el polvo, el enojo de Trunks empezó a desvanecerse y se dió cuenta de que había perdido el control, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por Bills.

—Estoy harto de Zamasu. Es tan dramático. Solamente vine aquí por la comida —dijo Bills, y fue a agarrar un poco del helado que había en la mesa sin saludar.

Trunks y Mai se vieron obligados a explicar la situación a los demás, que tendrían que regresar a Gohan a un cuerpo nuevo con las Esferas del Dragón. Pero su misión ahí ya había terminado. Apareció un portal como el que se los llevó la primera vez, que llevaba al Nido del Tiempo. Se despidieron de todos y volvieron a aquel planeta lejano.

 

***

 

—¡Eres un idiota! —exclamó Mai—. ¡Dijiste que no ibas a perder los estribos!

—Perdón, es que…

—¡Pusiste en peligro a todos al revelar la misión! Y todo por lo mismo… ¡Ya deja de aferrarte a Gohan, él ya no está, estoy yo!

—Mai…

Sin responder, Mai se fue de vuelta a su cuarto furiosamente, y Trunks supo que no debía seguirla porque solamente empeoraría las cosas. Chronoa apareció y lo felicitó por su primera misión, pero eso ya no le importaba… Mai era lo único que le quedaba a Trunks, y no quería arruinar las cosas con ella.

Continuará…