Lacy Wataru vivía en Ciudad Endrino y era miembro de la familia más poderosa de allí, el clan de domadores de dragones. Había una profecía en la familia, que la hija número siete se casaría con un hombre enviado por Arceus y tendría un hijo prodigio que se convertiría en el Domador de Dragones más poderoso de todos…
La séptima hija de la familia era, por supuesto, Lacy. No le hacía mucho caso a la profecía; no creía en ella. No quería casarse ni formar una familia. Quería ser la domadora de dragones más poderosa sin todo eso, pero su familia no quería eso para ella.
Un día, mientras entrenaba a sus Pokémon en el río de la ciudad Endrino, su Gyarados rojo que estaba luchando contra uno de sus Dragonites notó algo en el río y se detuvo a mitad de la pelea; estaba preocupado.
Lacy, al igual que el resto de su familia, tenía la capacidad de comunicarse con sus Pokémon, por lo que dijo:
—¿Pasa algo?
Gyarados hacía ruidos de Pokémon, pero Lacy podía entenderlos.
—Hay alguien en el río, alguien que no es de Endrino —explicó Gyarados—, Podría estar en peligro de ahogarse, ¡debemos salvarlo!
—¿Entonces es alguien que no es de la ciudad? Qué extraño.
Lacy y sus Pokémon fueron al río a rescatar a la persona. Era un hombre vestido de negro que parecía perdido. Sus ojos se iluminaron de esperanza al ver a Lacy y a sus Pokémon.
Entonces, Lacy rápidamente lo sacó del río para ponerlo a salvo.
—¿Quién eres y qué haces aquí? —preguntó Lacy cuando ya estaba sobre tierra.
Endrino era una ciudad muy cerrada, por lo que era extraño ver forasteros, más aún en el río.
El hombre parecía confundido.
—Me llamo Gray —dijo el joven—. No sé por qué estoy aquí. Me desmayé y desperté aquí. ¡En medio del río! No recuerdo nada de mí, aparte de mi nombre…
—Debes tener amnesia. Ven conmigo, te llevaré al pueblo donde podrás recibir ayuda.
Lacy y el hombre volaron de regreso a la ciudad en el Dragonite de Lacy.
***
Gray fue llevado con el médico del pueblo. Este dijo que estaba bien y que no había señales de daño cerebral que explicaran su amnesia. No llevaba ningún Pokémon consigo; era como si lo hubieran teletransportado a las afueras de Endrino solo con su alma...
La madre de Lacy se apresuró a decir:
—No tiene Pokémon, salió de la nada… Sí, debe ser el hombre de la profecía, enviado por Arceus para casarse contigo.
—¡Eso no es cierto! Esa profecía es ridícula. Y no me casaré con ese hombre. No lo conozco y soy libre de decidir.
La madre de Lacy la miró con fastidio, ella nunca había respetado las tradiciones de los Domadores de Dragones.
—¿No ves que es por el bien del clan? Es por un propósito más grande que eso, egoísta. Además apareció el día de tu decimoctavo cumpleaños, cuando se suponía que se cumpliría la profecía. No puede ser casualidad. Y te casarás con él; necesitamos la fuerza de tu futuro hijo para que pueda liderar este clan en el futuro.
—Puedo ser fuerte yo sola... No me casaré con él. No puedes obligarme.
La madre de Lacy se cruzó de brazos.
—Claro que puedo, soy tu madre. ¡Tienes que obedecerme!
—¡No! —gritó Lacy—. Dije que jamás me casaría así. Si no me escuchas... me largo de esta ciudad.
—¿Largarte de esta ciudad? No tienes nada más que Endrino.
Lacy estaba al borde de las lágrimas, no podía creer que su madre hablara en serio. Pero ellas nunca se habían llevado bien.
—Por favor… No me casaré con él…¡No tendré hijos! Por favor, déjame seguir viviendo como siempre…
***
Pero la madre de Lacy no quiso escuchar, y aunque intentó convencerla de que no lo hiciera, comenzó a planear la boda. Gray fue recibido en la comunidad como si siempre hubiera sido parte de ella y no un extraño... Lacy se arrepintió de haberlo rescatado y comenzó a odiarlo por cambiarlo todo.
Gray tampoco quería casarse con ella...
—Lo siento, Lacy. Nos conocemos hace solo una semana. Así no se supone que deben darse los matrimonios.
—Entonces, ¿por qué no intentas detener a mi madre?
—No me dejarán quedarme en Endrino si no me caso contigo. ¡Tienes que entender que no tengo adónde ir!
—¡Vuelve al lugar del que viniste! ¡Me estás arruinando la vida!
—¡Pero no sé de dónde vengo! Quizás la profecía sea real, eso lo explicaría.
—No me importa la profecía. No quiero pasar el resto de mi vida con un desconocido... ¡Me niego!
***
Lacy no tuvo más remedio que irse de Ciudad Endrino. Su familia estaba furiosa y no creía que pudiera vivir sola, así que dejaron que Gray se quedara en Endrino, pensando que Lacy se rendiría y volvería para casarse con él.
Lacy fue a Kanto solo con sus Pokémon y luchó por ser más que una simple fugitiva. Luchó hasta convertirse en la Campeona Pokémon, la más fuerte de la región, y eso le valió el respeto de su familia por un tiempo. No la obligarían a casarse con Gray mientras siguiera siendo la Campeona. Pero eso no significaba que todo volviera a estar bien...
Ella estaba en la cima de todo, pero había perdido la buena relación con su familia por culpa de esa estúpida profecía en la que creía su madre. Las cosas nunca volvieron a se lo mismo después de eso. Lacy sabía que no podía contar con su madre y sus hermanos, pero sí que iba a extrañar a su hermana Débora, a quién consideraba su hermana real.
Su madre le tenía resentimiento , en el fondo; siempre esperaba que perdiera su título para que regresara a su pueblo natal e hiciera lo que ella quería.
Con el paso de los años, Lacy se acostumbró a vivir en Kanto y empezó a enorgullecerse de su título. Era lo último que le quedaba.
Hasta que aparecieron esos entrenadores...
***
Green, Red y Leaf vivían tranquilamente en Pueblo Paleta cuando se coronó a la nueva Campeona Pokémon de Kanto. Vieron el combate donde Lacy derrotó al anterior Campeón con su impresionante equipo de Dragones. Nunca habían visto uno así.
Aunque eran felices en la superficie, Sammy Oak, la abuela de Green, siempre prefirió a Red por sobre su nieta. Red se parecía mucho a su padre, el hijo fallecido de Sammy, y esa era parte de la razón.
Sammy además se veía reflejada en el espíritu rebelde de Green - veía a su yo más joven. Odiaba eso, porque desde que se convirtió en profesora, reprimió esa parte de sí misma para sobrevivir como mujer en lugares en los que solían solamente haber hombres.
Sammy pensaba que Green tenía que ser menos ruidosa para sobrevivir. Su dureza con ella era por su propio bien, pero Green se negaba a cambiar...
La relación entre Green y su abuela empeoró aún más cuando murieron sus padres. El caso nunca se resolvió, y Green sospechaba que alguien que quería los documentos de investigación de Sammy sobre Pokémon los había asesinado... Quizás si Sammy hubiera sido más cuidadosa, pensó Green, sus padres aún estarían allí con ella.
Pero en medio de su enojo, Green también tenía un deseo simple: quería que Sammy dejara de ignorarla y que dejara de tratar a Red como si fuera su familia cuando ella estaba allí.
Tal vez si Green se convirtiera en la Campeona Pokémon como Lacy, Sammy vería que es mejor que Red. Entonces… Green se propuso ese objetivo.
Pero Red vio el entusiasmo de Green y decidió que también quería vivir una aventura Pokémon, sin darse cuenta de lo frustrante que era esa decisión para Green. Red no entendía por qué Green empezó a odiarlo al crecer, solían ser mejores amigos, ellos y Leaf, pero quizás si la seguía en su aventura Pokémon volverían a ser amigos.
Leaf, por su parte, logró mantener su amistad con ambos, y quería ser investigadora Pokémon y completar la Pokédex en lugar de perseguir un título.
Y así comenzó su aventura.
***
6 años después, Green derrotó a la Campeona, Lacy.
Veinte minutos después, Red llegó y derrotó a Green. La victoria de Green ni siquiera se había anunciado. Green ni siquiera había sido coronada.
Pero Red sí…
Se suponía que sería el gran día de Green, pero en realidad fue el de Red.
Red siempre tomaba lo que era de ella...
El amor de su única familia. Su título.
Y Green... Green lo odiaba más que nunca.
***
Entonces Red desapareció. El Campeón se había ido. Eso nunca había sucedido antes...
Lacy habló con Green ese día. Que un Campeón dejara su puesto era una emergencia para el Alto Mando; alguien tenía que ocupar ese puesto. Green, siendo la Campeona inmediatamente anterior, era quien debía llevar el título ahora que Red se había ido, según ella.
—No quiero un título por el que no luché —Green le dijo a Lacy—. Así que puedes conservarlo.
Lacy tampoco quería el título sin ganárselo. ¿Por qué querría un rango alto si ya no contaba con el respeto de su familia desde que lo perdió?
—Señorita Oak, usted es lo más cercano a una campeona legítima que tenemos… —dijo—. Por favor, reconsidere esa decisión.
—¡No aceptaré el título! No puedes obligarme.
Decir que Lacy estaba molesta sería quedarse corto.
Especialmente porque las palabras de Green hicieron que Lacy viera la versión más joven de ella misma que huyó de su ciudad natal.
***
Más tarde, ese horrible día, el Alto Mando (Agatha, Bruno y Lorelei) convocaron a Green y Lacy a una reunión. El puesto de líder estaba vacío; alguien tenía que ocuparlo.
—Lo más cercano a un Campeón legítimo que tenemos son ustedes dos —dijo Agatha a Lacy y Green—. Sé que esta es una situación desafortunada, pero alguien tiene que reemplazar a Red hasta que regrese. Si es que regresa.
—Entonces, ¿quién de ustedes quiere ser la campeona? —preguntó Lorelei.
Lacy y Green se miraron la una a la otra.
—Creo que la señorita Oak debería ocupar el lugar de Red —dijo Lacy.
Green se cruzó de brazos.
—No, creo que Lacy debería.
Agatha suspiró.
—Por favor, tomen una decisión. No podemos dejar pasar ni un solo día sin un Campeón. La prensa jamás lo dejaría pasar.
—Con el escándalo del Equipo Rocket, no podemos permitirnos más problemas —añadió Lorelei.
—Así es —dijo Lacy a todos y luego le dijo a Green—: Tienes que entender que esto es por un propósito mayor que tú… Tendrás la coronación que no tuviste pero que mereces, solo tienes que aceptar el título.
Todos miraron a Green y coincidieron en que ella era la elección correcta.
—No —insistió Green—. Perdí. Es obvio que no tengo la fuerza para ser la campeona; no quiero un título que no gané. Sería humillante.
Después de que Sammy la apartara incluso después de llegar a la cima, Green se dio cuenta de que era una batalla imposible y que el título no le daría el amor de su abuela. Así que no le importaba más. O al menos intentaba que no le importara.
Ella no quería tener nada que ver con la Liga, ni con Red. Prefería olvidarlo todo para siempre.
Sin embargo, Lacy estaba frustrada. Solo quería el título para demostrarle a su familia que no necesitaba casarse con Gray. Pero perdió dos veces; su familia ya no la respetaría a menos que derrotara a Green y Red, especialmente a Red, pero no podría porque este último ya no estaba.
¿Por qué alguna de ellas querría el título si no tuviera el honor que normalmente viene con él?
En la reunión, Green y Lacy siguieron diciendo que la otra debería ser la Campeona, por lo que el Alto Mando tuvo que tomar una decisión por sí mismo.
Decidieron que como Lacy había tenido el título durante seis años, tenía experiencia, por lo que debería seguir siendo miembro en lugar de Green.
Green salió de la reunión con una sonrisa amarga y Lacy la fulminó con la mirada.
Lacy no quería esa corona vacía. Ese poder inmerecido. Ese prestigio que se había convertido en una carga.
***
Y de todas formas la prensa no dejó pasar la situación.
—Tras dos derrotas, la Domadora de Dragones Lacy Wataru se mantiene campeona. ¿Se lo merece?
—Que Lacy Wataru siga siendo campeona tras sus derrotas es una clara señal de la corrupción dentro del Alto Mando.
—Green Oak abandona su título de Campeona tras perder contra Red. Qué mala perdedora.
—Red debe tener una razón para desaparecer. Su mente es demasiado brillante como para que podamos comprenderla.
Green se sentía cada vez más disgustada por cada uno de estos títulos en la televisión mientras estaba sentada en la sala de estar de su amiga Leaf… Leaf se sentó a su lado y la apagó.
—No te preocupes por ellos, Green. Su trabajo es ser crueles, no es personal.
—No entiendo por qué adoran a Red y nos critican a Lacy y a mí. Red es, literalmente, quien se fue y empezó todo este lío.
Leaf sirvió el té que preparó y respondió.
—Lo peor es que estoy segura de que Red ni siquiera sabe qué está causando al irse así. Ya lo conoces, prefiere a los Pokémon por sobre los humanos y no entiende a la gente en general.
—No es culpa nuestra que sea estúpido —dijo Green con amargura—. ¿Crees que volverá?
Leaf se encogió de hombros.
—Quizás con el tiempo. Creo que una pregunta más importante es: ¿qué harás ahora que no puedes competir con él?
Green sonrió dolorosamente.
—Lo preguntas como si supiera la respuesta... —Suspiró—. No lo sé. Pero intentar que mi familia me quiera siendo mejor que él no funcionó. Ni un poco.
—No digas eso. Yo te quiero. Eres mi mejor amiga.
Green sonrió y luego abrazó a Leaf.
—Yo también te quiero, solo me quejaba. Todos son unos estúpidos menos tú.
Leaf se rió.
—Lo sé.
Por un instante, Green sintió miedo. Se sintió sin rumbo. Y luego se sintió libre.
Ya no tenía que ser mejor que Red. Aún querría serlo; quizá siempre lo querría. Pero Red se había ido y ahora debía encontrar algo más que perseguir…
Algo como su propia felicidad.
Entonces oyeron el timbre. Leaf se levantó para abrir la puerta y recibir al invitado, y luego regresó a la sala con...
—Lacy —dijo Green, sorprendida.
Lacy hizo una reverencia mientras Green se cruzaba de brazos con desconfianza. Leaf volvió a sentarse y siguió bebiendo su té con torpeza.
—Señorita Oak, estoy aquí para hablar sobre la decisión que tomó el Alto Mando respecto a tu título.
—No es mi título. Ahora mismo, solo soy una entrenadora normal.
—Pero si que es tuyo. Y no eres una entrenadora normal. Actualmente eres la más fuerte de la región... así que debes liderar.
—No, Red es el más fuerte. Ambas lo sabemos.
—Pero Red se ha ido.
—Entonces, tú dirige esta región. Yo no quiero.
—Pero...
—¡Escucha, déjame en paz o te derrotaré otra vez!
Leaf bebió su té con los ojos muy abiertos.
Entonces Lacy sonrió.
—¿En serio? ¿Me retas a una batalla? Acepto con gusto.
Green se levantó, a punto de enfrentarse a ella allí mismo, pero entonces se dio cuenta de que si se enfrentaban y Green ganaba, Lacy podría usar esa derrota para cederle el título. Una salida fácil.
—No voy a caer en eso. Tienes suerte de que no esté en posición de ganarte ahora mismo.
La boca de Lacy se torció en frustración.
—Eso es lo que dices ahora. Pero verás que esta propuesta, con el tiempo, es para bien.
Lacy movió su capa dramáticamente y luego se fue.
Green volvió a sentarse en la mesa y puso los ojos en blanco.
—Esa mujer sí que es dramática —dijo Leaf riendo.
—Sí, y me temo que no me dejará en paz.
***
¡Green ya estaba harta de intentar ser una entrenadora profesional para conseguir aprobación!… Pensaba en llamar a Sammy de vez en cuando, pero no lo hacía. En cambio, pasaba el tiempo con sus Pokémon, entrenándolos no para ser los mejores, sino para crear un vínculo con ellos.
Pero los días en los que Green volaba con su Pidgeot, con el viento en su cabello, y veía el Monte Plata a la distancia, sabía que solo estaba fingiendo estar bien…
Lo cierto era que hábitos como estos no podían desaparecer tan fácilmente. No podía dejar de preocuparse tan rápido por lo que había perseguido durante seis años: la gloria y el reconocimiento.
Todavía le dolía que Red se lo llevara todo y se fue. Que Sammy, al parecer, nunca estaría orgullosa de ella. Todavía se preguntaba qué había hecho tan mal.
Lacy seguía apareciendo sin invitación para intentar convencerla de ser la Campeona, solamente para pasarle el problema a ella. Green jamás lo admitiría, pero cada "no" que respondía venía acompañado de dudas.
Green… sí que entrenó durante seis años para derrotarla.
Ella derrotó a todos los líderes de gimnasio y al Alto Mando.
Ella hizo todo eso y nunca fue coronada; apenas tuvo tiempo de estrechar la mano de Lacy antes de que Red apareciera y las desafiara.
Recordaba el momento a la perfección: la expresión amarga en el rostro de Lacy cuando su último Pokémon fue derrotado por el Blastoise de Green. La sonrisa triste que apareció después al saber que su tiempo como Campeona había terminado. Bueno, se suponía que había terminado.
Entonces, la puerta detrás de ellas se abrió.
Red estaba allí, con sus Pokémon detrás. Sudado, concentrado, con pociones curativas en las manos.
Red derrotó a Lacy primero, y Lacy no sonrió esa vez. Ser derrotada dos veces en tan poco tiempo debió dolerle. Sus Pokémon aún estaban cansados por la batalla anterior.
Entonces Lacy se alejó mientras Red desafiaba a Green.
Red sonrió, inclinando su gorra, pensando que así era como se suponía que debían terminar las cosas.
Green y él, peleando de nuevo, como cuando eran niños.
Pero Green estaba furiosa.
Red estaba entrometiéndose.
Red estaba robando su momento otra vez.
Blastoise, que al principio triunfó, fue el último en caer ante el Charizard de Red.
Green se apartó de Red para que no alcance a ver las lágrimas que corrían por su rostro. Pero mientras Lacy guiaba a Red al Salón de la Fama, ella la vio.
Green pasó por todo eso, y su nombre ni siquiera estaba en el Salón de la Fama. ¡Todo sucedió tan rápido!
Entonces, ¿no merecía ser Campeona?
No, se decía Green a sí misma cada vez que pensaba en eso.
Ella perdió…
Recuperar el título porque Red lo abandonó sería patético. Quería algo de dignidad, aunque eso significara no conseguir lo que soñaba nunca.
Green y su Pidgeot siguieron volando alrededor de Kanto, buscando un desafío.
Ganar batallas era la única forma de que Green consiguiera dinero. Pero sabía que esa no era una vida estable. Con el tiempo, se le acabarían los desafíos; la gente no querría pelear con ella una y otra vez.
Pedirle dinero a Sammy no era una opción. Siempre había sido de las que pensaban que tenía que trabajar duro para ganar cada centavo.
Tenía que encontrar un trabajo rápido…
Pidgeot y Green volaron por encima del Gimnasio de Ciudad Verde. Estaba abandonado desde que Giovanni, el líder del Equipo Rocket, se fue.
Pidgeot disminuyó la velocidad y miró a su entrenadora.
***
Lacy estaba sentada en su oficina de la Liga cuando le dijeron que Green quería hablar con ella. Lacy les preparó té con una gran sonrisa, pensando que Green finalmente había cambiado de opinión y estaba allí para anunciar que se convertiría en Campeona.
Green entró a la oficina cuando Lacy abrió la puerta, levantando una ceja ante su alegría.
—Pasa, pasa. Preparé té para nosotras.
Se sentaron en el escritorio y Green tomó su taza de té, mirándola con sospecha.
—Bueno…
—Entonces, señorita Oak, ¿a qué debo este placer?
—Bueno, yo… necesito un trabajo.
—¡Oh! Ser la Campeona de Kanto es un trabajo muy buen pago.
Green suspiró al darse cuenta de por qué Lacy estaba actuando de manera tan diferente.
—Eso no es… No es eso por lo que vine aquí.
Lacy volvió a su habitual cara de enojo.
—¿Entonces qué quieres?
Green mostró su sonrisa más convincente.
—Me di cuenta de que el Gimnasio de Ciudad Verde está vacío... Es una pena, la gente de esa ciudad necesita un Líder de Gimnasio. ¿No te parece?
—¿Sí? —dijo Lacy confundida—. No me estás preguntando lo que creo que me estás preguntando, ¿verdad?
Green cruzó las manos sobre el escritorio.
—Quiero ser la líder del Gimnasio de Ciudad Verde.
Por unos instantes, el único sonido de la habitación fue el del reloj de la pared. Lacy miró a Green con incredulidad.
—¡¿Quieres ese trabajo?! Es literalmente el peor pago de todos... —dijo Lacy indignada, y luego—: O sea, no, es un trabajo perfectamente respetable que no debería subestimarse, y yo...
Green se rió entre dientes al ver que Lacy se arrepentía de sus palabras.
—Solo quería preguntarte por qué. Tienes la oportunidad de ser... la jefa ¿y eso es lo que eliges?
—Sabes perfectamente por qué. Un título que no me gané no vale nada. Prefiero ser Líder de Gimnasio, aunque pienses que ese trabajo es una mierda.
—¡Yo...! ¡No creo que ese trabajo sea una mierda! No me saques de contexto...
Lacy volvió a mirar a Green con enojo, quién seguía sonriendo. Lacy suspiró y se cruzó de brazos.
—Bien. Supongo que no puedo hacer nada para que cambies de opinión... en este momento. Puedes ser líder de gimnasio o lo que sea.
Lacy hizo que Green firmara un contrato para hacerlo oficial.
—Gracias —dijo Green y extendió triunfalmente su mano para que Lacy la estrechara.
Lacy la rechazó.
—Te hice este favor, pero la batalla no ha terminado. No creas que me llevo bien contigo. Hasta que no ocupes tu puesto, no te estrecharé la mano…
Green puso los ojos en blanco.
—Sí, da igual. Ah... y hay algo que me pregunto.
—¿Qué?
—¿Por qué insistes en que el título me pertenece? Perdí contra Red, igual que tú.
—Creo que eres la menos… perdedora entre las dos. Tus talentos no deberían desperdiciarse por tu orgullo.
—Talentos, ¿eh? —murmuró Green—. ¿Qué piensas hacer si no trabajas aquí?
La expresión de Lacy cambió. Parecía… triste al pensarlo.
—Eso no importa. Debemos prepararnos para anunciar tu nuevo cargo de inmediato.
***
Lacy deseaba nunca haberse cruzado con esos dos entrenadores.
Lacy vivió en paz durante seis años, derrotando a todos sus rivales con facilidad. Podía ignorar las súplicas de su familia para que regresara a Endrino sin perder el sueño, con la seguridad de que pertenecía a otro lugar.
A Kanto, como la Campeona. Como la más poderosa. Gray la esperaba, pero su familia ya no podía obligarla a nada.
Porque Kanto la necesitaba ¿verdad?
Pero Green derrotó al Alto Mando uno tras otro. Entró en la sala para desafiarla como una tormenta, superando todas sus expectativas.
Todo había terminado, pensó Lacy. Pero no del todo: podía quedarse en un rango inferior del Alto Mando mientras Green fuera la Campeona, y entrenar para derrotarla.
Entonces Red entró en la sala como un tornado y empeoró todo…
Lacy fue derrotada, Green también, y Red se fue. Lacy volvió a ser Campeona por defecto. Todas las acusaciones de corrupción que eso trajo consigo hicieron que ese título fuera una carga…
Pero si lograba que Green tuviera el título…
Ella podría permanecer en un rango inferior en el Alto Mando mientras Green fuera la Campeona; de esa manera, no tendría que regresar a Ciudad Endrino.
Con un rango inferior, tendría más tiempo libre. Podría entrenar, buscar a Red y derrotarlo, y también a Green. ¡Recuperar su título, de verdad!
Pero Green, una vez más, entró y…
“Quiero ser la líder del Gimnasio de Ciudad Verde.”
¿Por qué?
Lacy no pudo convencerla de que cambiara de opinión. Ese maldito rango estaba pegado a sus hombros y no podía quitárselo.
Deseaba que todo volviera a ser como antes. Pero quizá nunca volvería a ser igual, otro gran cambio como cuando se fue de su ciudad.
***
Lacy estaba frente a la cámara, con los dedos aferrados al podio. Las luces eran las mismas de siempre, pero ahora le hacían arder los ojos. Había hecho miles de anuncios como Campeona antes. Pero todo era diferente esta vez.
Ella sonrió, una sonrisa de muñeca, demasiado rígida.
—Hola. Hoy, la Liga se complace en anunciar que Green Oak ha sido nombrada nueva Líder de Gimnasio de la maravillosa Ciudad Verde.
La sala estaba en silencio, los camarógrafos la miraban confusos. Lacy respiró hondo.
—Green Oak ha trabajado mucho para conseguir este puesto y confiamos en que, bajo su liderazgo, la Ciudad Verde vivirá una nueva era de crecimiento y contará con nuevos y sólidos entrenadores. Le deseamos mucha suerte.
Lacy le deseaba la peor de las suertes. Deseaba que Green odiara ser Líder de Gimnasio tanto que terminaría volviendo a su oficina y le suplicara ser Campeona. Lacy diría "te lo dije" y ganaría, la derrotaría y luego derrotaría al otro y recuperaría su vida. Al verla ganar de nuevo, su familia por fin la perdonaría y echaría a su idiota de futuro esposo de Endrino, y podría visitar a su prima sin problemas y saludarla durante cinco minutos sin que la acusaran de arruinarlo todo por no tener hijos.
Pero por supuesto, esas tontas fantasías nunca se harían realidad.
—Gracias —concluyó Lacy, apartando la mirada de las cámaras, que se apagaron un par de segundos después.
Los periodistas en el público comenzaron a invadirla con preguntas (gracias a Dios estaba a distancia de ellos).
Lacy siguió mirando sus pies, sus palabras eran solo un ruido sin sentido en su mente. Lorelei tomó el micrófono.
—Hoy no responderemos preguntas. Pueden retirarse. Gracias.
Lacy volvió a la realidad cuando oyó que todos se marchaban y sintió la mano de Lorelei en su brazo. La miró.
—¿Estás bien? —preguntó Lorelei.
—Ah. Sí. Sí, estoy bien.
Lorelei suspiró levemente. Las verdaderas emociones de Lacy se reflejaban fácilmente en su rostro. Eso no era nada bueno para una persona pública.
—¿Y si entrenamos un poco para despejar tu mente?
***
Por su parte, Green vio el anuncio por televisión. Se sentía un poco mal por Lacy, pero no haría lo que quería. Ya no quería ser el centro de atención…
De hecho, su nuevo lugar de trabajo, el Gimnasio, estaba tranquilo cuando abrió. Hoy era su primer día, y al principio, la gente solo pasaba sin siquiera mirar el Gimnasio.
Sin embargo, aproximadamente una hora después, dos entrenadores, niños pequeños, aparecieron afuera mientras ella abría el gimnasio.
—¿Eres la nueva líder del gimnasio? —preguntó uno de los niños.
—Así es —respondió Green con una sonrisa.
—¿Es cierto que eras la Campeona?
—…Sí, como por veinte minutos.
—¿Conociste a Red?
Green hizo una mueca. Se estaban volviendo un poco molestos.
—Eh… sí.
—¿Y por qué se fue?
—¿Cómo te sentiste al perder?
—¿Se sintió como una pérdida de tiempo?
—No sé... ¡No estoy aquí para responder preguntas! ¡Enfréntense a mí o váyanse! —respondió Green.
Los niños la miraron con los ojos abiertos de par en par. Quizás fue demasiado mala.
—Bien. ¡Lucharemos contigo!
Green volvió a sonreír. Su primera batalla como líder de gimnasio.
***
A medida que pasaban las horas en su nuevo trabajo, Green se dio cuenta de algo sorprendente: era bastante genial. No luchaba por ser la más fuerte, sino para inspirar a los pequeños Entrenadores de la ciudad y ayudarlos a aprender…
No se entristecía al ser derrotada. Al contrario, se alegraba de que los Entrenadores estuvieran tan orgullosos al obtener sus Medallas de Gimnasio, sin saber que usaba malas estrategias a propósito.
Green podría acostumbrarse a esto...
Oyó a alguien en la puerta. Esperaba a otro niño, pero era esa mujer, otra vez. Lacy.
—Hola —dijo Green, levantando una ceja— ¿Supongo que no estás aquí para conseguir la medalla de gimnasio…?
—No…
—Bueno, mira, me dejaste este trabajo, así que se acabó. No voy a ocupar tu lugar. Me quedaré aquí... es bonito.
Lacy se mordió el labio con frustración. Luego respiró hondo. Pensó que debía tomar otro camino para convencerla esta vez, apelar a sus emociones.
—Pero quiero preguntarte... ¿Realmente no quieres volver a ser la Campeona? ¿No quieres, no sé, encontrar a Red y derrotarlo? ¿Recuperar tu puesto? ¿Dónde está toda esa determinación que vi en ti cuando nos conocimos? No pudo haber desaparecido. Sé que la mía aún está en mí.
—Bueno, creo que en realidad no quería ser la Campeona. Me di cuenta un poco tarde.
—¿Entonces qué querías?
—…No es asunto tuyo.
Lacy se quedó allí un segundo. Green la miró con los brazos cruzados.
—¿Y tú qué quieres? —preguntó Green con curiosidad.
Lacy pensó por unos momentos.
Sentir que Kanto me necesita más que Johto.
Ahogar mi culpa por irme con gloria y orgullo.
—No te contaré cosas tan personales —respondió Lacy.
—Bien. ¿Qué tal una batalla amistosa?
Lacy levantó una ceja.
—¿No dijiste que no estabas en posición de vencerme?
Green se encogió de hombros y sonrió.
—No te ganaré si me contengo. Eso es lo que he estado haciendo todo el día.
—Bueno.
Green y Lacy entraron al gimnasio y se enfrentaron. El Rhydon de Green apenas se esforzaba y el Aerodactyl de Lacy era igual de malo. Ninguna quería ganar.
Después de diez minutos de que sus Pokémon se miraron más que pelearon, Lacy se aburrió.
—¡Vamos, Gyarados!
Green sonrió, sorprendida.
—¿Se enojó la campeona?
Lacy apretó los dientes.
—¡Gyarados! ¡Usa Surf!
Una ola gigante apareció y arrastró a Rhydon, dejándolo inconsciente e inundando todo el gimnasio.
—Ganaste, Lacy.
—Si, puedo verlo…
Pero obviamente no era la victoria que quería…
***
Green y Lacy limpiaron juntas el gimnasio, que estaba lleno de agua. Terminaron y entonces Lacy habló.
—Señorita Oak, esta es la última vez que le pregunto esto. ¿Quiere quedarse aquí o prefiere el puesto que tengo actualmente?
—Es obvio que prefiero quedarme aquí.
Lacy exhaló y finalmente se dio por vencida.
—Bien. Entiendo cuando la gente no está de acuerdo conmigo. Por favor, no entrenes menos solo porque ya no tienes que luchar en batallas profesionales... La fuerza siempre es necesaria.
—Sí, lo sé… Gracias.
Lacy hizo una reverencia.
—Adiós y buena suerte.
—¡Que tengas suerte también!
***
A Green solo le tomó dos semanas acostumbrarse por completo a ser Líder de Gimnasio. Al principio, no sabía cómo adaptar su estilo de combate a las batallas de bajo nivel ni cómo controlar la fuerza. Tuvo que consolar a un niño llorando tras perder más de una vez. Pero ahora, podía volver a luchar como una niña. Eso era genial.
Y Lacy no volvió a visitarla. Ni en el gimnasio, ni en la casa de Leaf cuando estaban juntas.
Green aún pensaba en ella. Antes de ser derrotada, poseía un aura mística... Era inalcanzable, la más fuerte. Al menos para Green. Pero ahora, con el paso del tiempo y viéndola en televisión... Lacy estaba cada día más amargada. Casi como si se estuviera derrumbando bajo la presión y los cambios en su vida.
De cualquier manera, Green se estaba preocupando, porque Lacy parecía no abandonar nunca la Meseta Añil.
Entonces, después de que Lacy buscara a Green tantas veces, Green decidió que tenía que buscar a Lacy por una vez.
Dado que Lacy, técnicamente, era la jefa de Green, ella tenía su número de Pokegear y Green usaría esa información de una manera muy poco profesional.
***
—¿Hola?
—¡Hola, Lacy!
—¡Señorita Oak! ¿Por qué llama? ¿Hay algún problema en el Gimnasio? —preguntó Lacy. Ya no tenía esa energía enojada en su voz; simplemente sonaba... cansada.
—Oh, no, para nada. Estaba pensando... ¿Quieres entrenar conmigo?
Lacy levantó una ceja.
—Aprecio la oferta, pero ¿no crees que la Meseta Añil y la Ciudad Verde están un poco lejos?
—Son solo dos rutas de distancia... ¡Vuela! Además, ya has hecho este mismo viaje antes. ¿Por qué no otra vez?
—Ya viajé de aquí para allá porque quería pedirte algo. Pero ya no tengo nada que pedirte, y podemos entrenar solas, así que...
Green hizo una mueca, pero luego sonrió cuando pensó en un argumento.
—Bueno, sí... pero mi equipo es más fuerte que el tuyo, ¿verdad? No es lo mismo que entrenar sola, porque te daría un verdadero reto que te haría más fuerte.
La línea quedó en silencio por un momento.
—De nuevo, señorita Oak, gracias por la oferta, pero prefiero no irme de la Meseta Añil.
—¿Pero por qué?
—¿Por qué te importan mis motivos?
—Buena pregunta.
Green estaba lista para decir adiós y colgar, pero luego:
—Sin embargo, supongo que aprecio que estés pendiente de mí.
—Espera, no te llamo para ver si estás bien ni nada. No me malinterpretes. Solo... ¿Quiero entrenar? —preguntó de nuevo—. ¿Me voy a donde estás tú?
Lacy dudó un momento. Pero entrenar no puede ser tan malo, ¿verdad?
—No quería salir porque hay periodistas afuera todo el tiempo. Esperaré a que no haya moros en la costa e iré a Ciudad Verde. Así que, por favor, no vengas... te comerán viva.
—Ah, ya veo... Bueno, esperaré. ¡Que tengas suerte evitándolos!
***
Como dos horas después, Lacy fue a Ciudad Verde para reunirse con Green.
—¡Oh, hola! —dijo Green.
—Hola…
Lacy se veía mucho más desaliñada que antes y tenía la vista cansada. Probablemente no había salido a ver el sol en días.
—Oh, eh... no te ves bien.
Lacy se encogió de hombros.
—Ya, vamos a luchar.
—Bueno…
Lacy y Green entraron al gimnasio. La gente se reunió a su alrededor para ver la batalla.
Green sacó a su Blastoise, mientras que Lacy sacó a su Dragonite.
—Empezando fuerte, ¿eh?
El Dragonite de Lacy atacó primero, usando Trueno. Fue super efectivo, pero Blastoise aguantó el ataque.
—¡Bien hecho! ¡Ahora, usa Rayo Hielo! —ordenó Green.
Fue super eficaz contra Dragonite. Lacy apretó los dientes y Green le sonrió. Al menos tenía esa energía de nuevo.
—¡Lacy Segunda! ¡Usa Onda Trueno!
Blastoise quedó paralizado por ese ataque.
—Tch. Un Antiparalisis… Seguro tengo uno aquí…
Green buscó en sus bolsillos hasta que encontró una poción anti parálisis, se la arrojó a Blastoise quien la bebió rápidamente, pero en ese tiempo, Dragonite volvió a atacar.
—¡Lacy Segunda, usa Trueno otra vez!
Blastoise cayó al suelo por el impacto. Eso sí que dolió.
—¡Shelly, levántate! ¡Tú puedes!
Blastoise luchó por levantarse, pero finalmente lo logró.
—¡No…! —exclamó Lacy—. ¡Lacy Segunda, ataca, rápido!
Pero Green y Blastoise fueron más rápidas.
—¡Shelly! ¡Usa Rayo Hielo!
¡Es súper efectivo! Dragonite se desmayó.
—Bien hecho. Vuelve a tu pokebola.
Dragonite regresó y Green sonrió triunfante.
—Oye, tú, ¿por qué tu Dragonite se llama Lacy?
Lacy apretó sus brazos.
—Sé que es estúpido, pero mis padres eligieron ese nombre.
—¿Tus padres…?
Lacy envió otro Dragonite. Green emitió un sonido de exasperación.
—Es difícil olvidar lo obsesionada que estás con los dragones…
—¡Lacy Tercera, usa Hiperrayo!
Lacy y Green siguieron luchando por un rato. Al principio, Green ofreció una buena pelea para que Lacy se divirtiera. Pero luego, sin olvidar que si ganaba podría conseguir el título, dejó de intentar derrotar a los Pokémon de la domadora de dragones.
—¿Se puede saber por qué enviaste a tu Rhydon a luchar contra mi Gyarados? ¡Estás en desventaja! ¿Acaso luchas mal a propósito? —preguntó Lacy con frustración.
—Si no quieres que pelee mal a propósito, ¡entonces sé un verdadero desafío, Campeona de Kanto!
Mientras intentaba derrotar a Green, por un instante, Lacy olvidó por completo toda la presión que tenía encima. Aunque Green se dejó ganar otra vez, sonrió, porque eso era exactamente lo que quería.
***
Más tarde, Lacy y Green fueron al Centro Pokémon para curar a su equipo.
—Gracias… por sacarme de mi aislamiento.
Lacy sonreía levemente. Era algo raro en ella, pero algo agradable.
—¡Gracias a ti por venir! Fue una buena batalla.
Mientras salían… Se escuchó en la radio un reporte de actividades sospechosas en la región.
Mientras pasaban los días, los reportes de Pokémon secuestrados y casas robadas aumentaban. Green, al ser la líder de Gimnasio de Ciudad Verde, debía proteger a sus habitantes, así que recorría la ciudad en busca de los delincuentes responsables de aquellos crímenes. Los delincuentes parecían esconderse de ella, porque para cuando ella llegaba, ya se habían escabullido.
Mientras tanto, Green ayudaba a reconstruir las casas atacadas con sus Pokémon. Alakazam, con su telequinesis, Machamp, con su fuerza, y Arcanine, con su habilidad de triturar escombros peligrosos y volverlos inofensivos. Sus otros Pokémon, Blastoise, Pidgeot y Rhydon se quedaron con ella para luchar por si se encontraban con los criminales.
—Muchas gracias por ayudarme, señorita Oak —dijo la anciana a la que le estaba reparando la entrada de la casa— Esos malhechores entraron tan violentamente sólo para robar a mi Jigglypuff y mis ahorros… pero al menos mi casa va a estar bien para cuando regrese mi querida Jiggly…
—No se preocupe, encontraremos a todos los Pokémon robados pronto —respondió Green— ¿Cómo eran los criminales? ¿Vestían el uniforme del equipo Rocket?
La mujer negó con la cabeza.
—Estaban vestidos de civiles, pero claramente eran del Equipo Rocket por los Pokémon que tenían… Un Electrode y un Arbok.
—Ya veo… Han de estar vestidos de civiles para despistar.
Tras un largo rato Green y sus Pokémon terminaron las reconstrucciones. La mujer agradeció a Green.
—Muchas gracias por proteger esta ciudad, tiene un gran corazón, veo cómo alguien como usted pudo ser Campeona.
Green sonrió. Recordar su carrera en la Liga aún le traía algo de tristeza, pero trabajar en Ciudad Verde era mucho mejor. Ella había cambiado mucho desde sus primeros días como Entrenadora, cuando priorizaba el poder por sobre el vínculo con los demás y su equipo. Si tan solo Sammy pudiera verlo-... bueno, eso no importaba ya.
—Es mi deber. Dígame si tienen más problemas.
Luego, Green y sus Pokémon empezaron su camino de vuelta al Gimnasio. Mientras caminaba, Green sintió a su Pokégear vibrar, lo sacó de su bolsillo y era una llamada de Lacy.
—Hola, Lacy.
—Hola, señorita Oak. ¿Has oído de los incidentes, verdad? Están ocurriendo robos por todas partes.
—Sí, lamentablemente los delincuentes ya llegaron a esta ciudad. Debe ser el Equipo Rocket.
—Es evidente… Al parecer Red no logró eliminarlos por completo.
—Ahora debemos encargarnos de lo que se supone que él ya había hecho… —dijo amargamente Green.
—¿Veo que todavía guardas resentimiento hacia Red?
Green llegó a su Gimnasio, cerró la puerta y siguió hablando.
—Claro… no comprendo por qué se fue al Monte Plata. Si tan solo pudiera ir a buscarlo para que se encargue de sus responsabilidades… Pero ese lugar es demasiado vasto y feroz como para poder explorarlo en busca de él.
—Sí… Por cierto, ¿cómo sabes que Red está en ese lugar?
—Se lo dijo a mi abuela, Sammy Oak, la investigadora. Pero me estoy yendo por las ramas… ¿Qué harás al respecto de esto como Campeona?
Lacy suspiró.
—Obviamente seré culpada por esto. Tiene sentido, debí haber puesto más seguridad…. Pero hay otra cosa de la que quería hablarle, un rumor sobre el que he oído. De eso principalmente quería hablar.
—¿Un rumor?
—Oí de una Entrenadora que está derrotando a los reclutas Rocket por toda la región, con gran facilidad. Nadie la había visto antes, y a pesar de su poder, no tiene ninguna medalla de gimnasio.
—Vaya… ¿Una nueva prodigio? Ya la buscas para darle el título, ¿verdad?
Lacy se quedó en silencio un momento.
—Con que acerté… —agregó Green.
—Bueno, ¿la has visto?
—Para nada. Sabes, es algo egoísta que pienses en títulos en una situación tan crítica.
—Hmph. Y es algo tonto que tú sigas pensando en tu odio a Red en este momento…
—Es cierto… Bueno… ¿Cuándo bajarás de la Meseta Añil para defender Kanto?
—Pronto. Pero primero debo dar un comunicado.
Green suspiró, agradecía no tener que lidiar con esas cosas…
—Está bien… apúrate. Adiós.
—Adiós.
Al terminar la llamada, Green escuchó un escándalo afuera. Sacó a Rhydon de su pokébola y rápidamente salió del Gimnasio.
En la calle, una mujer estaba siendo atacada por el Arbok de un recluta del equipo Rocket vestido de civil, para robar a la pequeña Nidorina de la mujer. La Nidorina intentó defender a su Entrenadora con un arañazo, pero no funcionó.
—¡Arbok, usa Frustración! —exclamó el recluta.
Arbok estaba a punto de atacar, pero entonces, Green intervino.
—¡Hércules, usa Perforar!
Su Rhydon atacó al Arbok con su cuerno, dejándolo fuera de combate.
—¡Maldito, libera a ese Pokémon! —dijo Green—. ¡Ese ataque solo lo aprenden los Pokémon maltratados, apuesto a que se lo robaste a alguien!
El recluta tembló de miedo al verla, y la mujer huyó con su Nidorina.
—¡Solo hacía lo que usted me ordenó…! —dijo el recluta temblorosamente, como siguiendo unas palabras que se aprendió.
—¿De qué hablas, miserable?
Green le ordenó a su Rhydon que levantara al recluta del suelo con sus garras para dejarlo inmovilizado hasta que llegara la policía. El delincuente fue detenido y sería interrogado para investigar quién le estaba dando órdenes.
Green tenía muchas preguntas, ¿por qué ese recluta dijo algo tan extraño y qué quería el Equipo Rocket esta vez? ¿Y quién era la misteriosa Entrenadora que estaba derrotando a los reclutas antes que ella…?
***
Lacy, una vez más, daría un comunicado desde la Liga. Explicó que la Élite estaba consciente del crecimiento de la delincuencia y ellos y los líderes de Gimnasio iban a resolver el problema… Pero mientras tanto, muchas Ultraballs estarían disponibles en los Centros Pokémon para que los ciudadanos capturasen Pokémon fácilmente para defenderse. Como siempre, todos se mostraron insatisfechos frente a ella.
Tras el anuncio, Lacy volvió a su habitación en la Liga y empezó a alistarse para viajar por Kanto a defender su región. En el pasado, Lacy fue una Entrenadora de Johto, pero había pasado mucho tiempo desde eso…
Entonces, escuchó la voz de Lorelei desde el otro lado de la puerta.
—¿Puedo pasar?
—Claro.
Lorelei entró a su cuarto con comida.
—Preparé comida para todos, porque viajar por toda la región va a ser agotador —dijo con una expresión seria a pesar de su gesto.
Lacy sonrió educadamente.
—Gracias, Lorelei, lo aprecio mucho. Y tienes razón, habrá muchas batallas… —se puso la capa y tomó lo que le trajo su compañera— ¿Quién se quedará a vigilar la Liga?
Lorelei se acomodó los lentes.
—Yo, así que no te preocupes por nada.
—Ya veo. Nos vemos luego, yo ya me voy con los demás.
***
Lacy se reunió con Bruno y Agatha fuera del edificio de la Liga. De su pokébola, sacó a su Dragonite, Lacy Cuarta, y todos se fueron volando sobre ella.
Luego, bajaron en el Bosque Verde, y comenzaron su búsqueda de reclutas del Equipo Rocket. Los entrenadores cazabichos miraron con asombro, pero no a los entrenadores de élite que acababan de llegar, sino a alguien más.
Tres reclutas estaban en el suelo, asustados tras haber sido derrotados…
—¿Cómo es posible? ¡Solo eres una niña…! —exclamó uno de ellos.
Los ojos de Lacy se abrieron de par en par, ¿acaso se trataba de la poderosa entrenadora de los rumores?
—¿“Solo una niña”? ¡Mi nombre es Lyra! —exclamó, y al notar a los entrenadores de la Liga tras ella, los miró con desdén—. Ya vinieron ellos, vámonos, Tip —le dijo a su Typhlosion y se fue corriendo sin más.
—¡Espera! —exclamó Lacy, pero esa tal Lyra ya había desaparecido entre las hojas de los árboles…
Bruno y Agatha miraron a Lacy con confusión.
—¿A quién buscabas?
—Creí ver a la Entrenadora de los rumores de los que les hablé… —respondió Lacy— Pero desapareció demasiado rápido como para saber si era ella.
Luego, los reclutas Rocket derrotados por Lyra fueron arrestados.
***
Lacy, Bruno y Agatha siguieron su recorrido por Kanto para derrotar, también, a todos los reclutas con los que se cruzasen, y encontrar a su líder. Por dentro, Lacy esperaba llegar a Ciudad Verde pronto, quería quedarse allí un momento para ver a Green.
Algo extraño que los entrenadores de la Liga notaron era que los Líderes de Gimnasio estaban ausentes de todas las ciudades, justo en ese momento crítico como el regreso del Equipo Rocket. Así que la Élite se tomó más tiempo en cada ciudad para reconstruir, una tarea que se supone era de los Líderes de Gimnasio.
Finalmente, y después de varias batallas, los tres llegaron a Ciudad Verde, que estaba libre de reclutas del Equipo Rocket. Fueron a curar a sus equipos al Centro Pokémon. Lacy, al ver los demás gimnasios vacíos, pensó que al final no vería a Green, pero ella entró por la puerta de aquel lugar.
—¿Qué tenemos aquí? —dijo Green mientras se acercaba a la Élite que estaba en el mostrador del centro— Con que ya llegaron a esta ciudad… No se preocupen, todo está bajo control, esos reclutas eran unos debiluchos.
Bruno y Agatha miraron a Green con molestia por no tratarlos con todo el respeto al que acostumbraban, pero Lacy no reaccionó mucho.
—Qué bueno que sí sigues aquí, todos los otros Líderes de Gimnasio se esfumaron. ¿Sabes algo de eso?
Green la miró con confusión.
—¿En serio? No, no sé nada…
—Pensamos que se trataba de alguna reunión de emergencia entre líderes, pero es extraño que tú no sepas nada —dijo Bruno.
—¿Creen que el Equipo Rocket les haya hecho algo? —dijo Agatha.
—Es posible… Quizá los reclutas débiles son solo una distracción de esto —agregó Lacy—. Señorita Oak, a pesar de eso, eres de las pocas entrenadoras con la fuerza para ayudarnos. ¿Lucharás con nosotros? Estamos defendiendo a todas las ciudades.
Green pensó por un momento.
—Lo siento, pero si me voy, no habrá nadie para proteger a esta ciudad, así que debo quedarme.
Lacy asintió.
—Entiendo. Bueno, si tienes todo bajo control aquí entonces ya podemos irnos. ¿Qué dicen? —dijo eso último a sus compañeros y ellos estuvieron de acuerdo.
—Espero que cuando las cosas estén más tranquilas podamos volver a entrenar juntas. Adiós —Lacy le dijo a Green.
Green le sonrió y luego la Élite se fue. Ella fue con la enfermera a curar a sus Pokémon mientras pensaba en sus palabras. Inicialmente, Green solamente le pidió entrenar juntas para sacarla de su aislamiento tras todas las acusaciones contra ella. Ahora, Lacy estaba mejor, al parecer el conflicto la mantenía activa. De todos modos, fue divertido entrenar con ella esa vez, así que Green no podía esperar.
***
Sus Pokémon se curaron y Green se fue del centro, se dirigía a su lugar, el Gimnasio. Al llegar, vio a alguien familiar en la puerta. Una chica con un sombrero de ala ancha verde y un buzo holgado color turquesa con una remera larga de color rojo coral debajo.
—¡Leaf! ¡Hola! —Green y ella se abrazaron brevemente—. Cuánto tiempo sin verte, ¿estuviste muy ocupada completando la Pokédex, no?
—Sí, todavía me falta capturar a muchos Pokémon, pero cada especie nueva que encuentro es como una gema preciosa.
Entonces, Leaf sacó a uno de sus Pokémon de su pokébola, aquel Pokémon emitió un brillo al salir.
»¡Este es el Pokémon número ciento noventa y siete, Umbreon!
Green se agachó un poco para verlo más de cerca y saludar.
—Algo en este se parece a tu Eva… ¿acaso es la evolución de tu Eevee?
La Umbreon de nombre Eva hizo un sonido de “¡ummm!” para decirle que sí. Green y Leaf sonrieron.
—Sí, resulta que además de evolucionar con piedras de elementos, Eevee también evoluciona por amistad… Estaba estudiando con ella acostada en mi regazo, ¡y de repente cambió de forma! Por las chispas cuando salió de su pokébola, sé que se trata de un Shiny, pero no sé cómo se ven los Eevee y Umbreon comunes… ¿Quizá los patrones en su pelaje no son azules sino de otro color? —dijo Leaf con emoción—. Pero, en fin, no vine a hablarte de esto.
—Está bien, se que te apasiona este tema si eres investigadora experta en evoluciones. ¿De qué querías hablarme?
Leaf se puso seria.
—Eva es tipo Siniestro, por lo que puede detectar energías malvadas… ¿Sabes que los otros Líderes de Gimnasio no están en sus puestos, no?
—Sí.
—Bueno, tenía miedo de que tú tampoco estuvieras, porque… Cuando Eva y yo pasamos por esos gimnasios, ella detectó energía malvada en ellos. Como si algo malo se hubiera llevado a los otros líderes… Temo que algo mucho peor que estos reclutas débiles está acechando Kanto.
—¡Tenemos que resolver lo que está pasando rápido! Pero esos reclutas que derrotamos no hablan…
Alguien más apareció. Una mujer de pelo corto de color azul grisáceo, ojos rojizos, un top rosa oscuro y dos brazaletes gruesos con detalles verdes. Era la Líder de Gimnasio de Ciudad Azafrán. Eva se tensó de inmediato y le gruñó al verla, pero Green la saludó con normalidad.
—Ah, hola, Sabrina, ¿qué haces por aquí?
—Hola Green… —dijo Sabrina y luego se dirigió a Leaf—. Hola, creo que no nos conocemos.
Leaf la miró con sospecha. Si su Pokémon reaccionaba así, entonces Sabrina irradiaba energía malvada.
—De hecho, si nos conocimos, yo fui una retadora en tu Gimnasio.
—Ah… pues tengo muchos retadores, me es imposible recordar a todos. Y vine aquí para hablar contigo, Green.
—Claro, ¿sobre qué?
Sabrina dudó por un momento.
—¿Podemos hablar a solas cuando puedas…? Es algo importante —dijo Sabrina tímidamente.
—Ah, sí, claro.
—Nos vemos luego, llámame cuando puedas. Adiós… —dijo Sabrina.
Leaf frunció el ceño con sospecha mientras Sabrina se teletransportaba a otra parte con su Alakazam, pero Green estaba embobada.
—Green…
—¿Escuchaste eso, Leaf? Sabrina quiere estar a solas conmigo, seguro que le gusto.
Leaf miró a su amiga con sorpresa y disgusto.
—¿Qué? —Suspiró y se puso la mano en la frente—. ¡No! ¡Obviamente es porque quiere matarte, Eva se volvió loca al verla por su energía malvada!
—Quizá a Eva no le gustan los extraños. Además, Sabrina es Líder de Gimnasio, hay que ser buena con los Pokémon para lograr eso.
—Yo conozco a mi Eva, ella nunca reaccionaría así por nada. Y si ser Líder de Gimnasio es sinónimo de ser bueno con los Pokémon, ¿por qué no le crees al mío?
Green se quedó en silencio, se sentía culpable.
—Tienes razón… perdón, Leaf.
—¡Discúlpate con Eva!
—Perdón, Eva…
Leaf le sonrió a Green, y Green también a ella, pero con vergüenza.
—¿Crees que Sabrina es la culpable de que los otros Líderes de Gimnasio no estén? Quizá hizo algo con sus poderes psíquicos.
***
Mientras tanto, los Entrenadores de Élite seguían recorriendo la región. Lacy no había comido lo que preparó Lorelei porque estaba demasiado concentrada en la misión. Los tres se separaron para ocupar más terreno. Lacy, al dar una vuelta a Kanto haciendo paradas por cada ciudad y ruta, desde Pueblo Lavanda, llegó al Pueblo Paleta. Era uno de los lugares más vulnerables al no tener Líder de Gimnasio ni Entrenadores, era difícil pensar que Green, Red y Leaf venían de ahí. La Profesora Sammy Oak seguía viviendo en ese pueblo, Lacy pensó que, de paso, le podría preguntar por Red a ésta última.
El laboratorio de Sammy no fue difícil de encontrar. No había reclutas Rocket a la vista así que Lacy decidió ir a hablar con ella. Tocó la puerta, pero se dió cuenta de que el picaporte estaba roto cuando se abrió sola, así que entró al laboratorio sin más.
Este estaba completamente a oscuras; quizá Sammy no estaba, o peor, algo le había pasado…
—¿Profesora Oak? —dijo Lacy.
De repente, escuchó un fuerte galope aproximándose a ella a sus espaldas. Se dió la vuelta y era un Taurus que le iba a dar un cabezazo. Instintivamente, Lacy sacó a su Dragonite, Lacy Tercera, para defenderse. La Dragonite se agachó en el piso para, a duras penas, no romper el laboratorio, y usó Neblina para despistar al Taurus. El Taurus falló en su ataque y se estrelló contra una biblioteca, tirando los libros a las baldosas del piso.
Entonces, las luces se encendieron, Sammy estaba escondida bajo un escritorio. Sammy llamó a su Taurus a su pokébola.
—Un Dragonite… ¿Acaso tú eres Lacy Wataru?
—Sí…
Sammy salió de su escondite y se sacó el polvo de las rodillas de sus pantalones.
—Casi me da un infarto, pensé que eras del Equipo Rocket…
—Me disculpo.
—¿Qué haces aquí?
Lacy llamó a su Dragonite a su pokébola.
—De nuevo, disculpe mi intromisión, pero… escuché que usted sabe más de a dónde fue Red que yo.
Sammy sonrió con desdén.
—¿Vienes a hablarme de Red ahora, con todo lo que está pasando? —Suspiró—. Creí en él, pero al abandonar todo, me decepcionó. ¿Pero quién soy yo para detenerlo? Ya no importa realmente.
—Sí es importante para mí, porque sus acciones hacen que se me cuestione como líder. ¿Dónde está?
—En el Monte Plata. No sé en qué parte, ese lugar es demasiado peligroso como para ir a buscarlo. Sé que sigue vivo solo porque lo vemos conectado en su Pokégear a veces. Como si dudara de su decisión de haberse ido…
Lacy levantó una ceja.
—¿Cree que él podría bajar del monte por su cuenta?
—No puedo responder a eso con certeza.
—Está bien —murmuró Lacy con resignación—. No lo odio por haberse ido, sé lo difícil que puede ser formar parte del Alto Mando… pero nos metió en problemas.
Sammy asintió.
—Por cierto, vi por televisión cuando comunicó que mi nieta, Green, ahora es Líder de Gimnasio… ¿Cómo está ella?
—¿Cómo está? Parece estar bien. ¿Acaso ustedes no hablan?
—Green me dejó de hablar desde que luchó contra usted por el título… Comienzo a comprender por qué. Creo que ella piensa que prefiero a Red por sobre ella, y nunca hice nada para demostrar lo contrario.
—Ah… —dijo Lacy, sin saber qué responder.
Le hizo recordar a cómo su propia madre prefería a la Lacy imaginaria, la casada con Gray, en lugar de quién era ella ahora. Hace mucho no la veía, ni a sus seis hermanos, ni a su prima. Era realmente terrible vivir sin una familia.
—Lo siento por atacarte —dijo Sammy—. Y no te preocupes por este pueblo, yo lo protegeré de esos delincuentes.
***
Lacy se fue del Pueblo Paleta, luchó contra unos reclutas en el camino, y de vuelta, terminó en Ciudad Verde. Leaf ya se había ido.
Lacy quería hablar con Green una vez más, lo que le dijo Sammy la dejó pensando en que ambas deberían superar el pasado, en lugar de preocuparse por si el otro Campeón volvería o no.
Pero cuando entró a Ciudad Verde, todo era caos, con reclutas del Equipo Rocket por todas partes. Lacy sacó a su Dragonite y a su Charizard para luchar. El recluta que se acercó a pelear contra ella sacó a un Blastoise y a un Rhydon, a los que Lacy reconoció como los Pokémon de Green. Green no estaba en su Gimnasio y el Equipo Rocket estaba usando a sus Pokémon… ¿Qué estaba pasando?
—¡Blastoise, usa Rayo Hielo! —ordenó el recluta, pero el Pokémon se negó—. ¡Rhydon, usa Colmillo Hielo!
Rhydon también se negó, así que otro recluta sacó a un Alakazam. Uso Psíquico en ellos para controlarlos, sin saber de la habilidad de Lacy para comunicarse con los Pokémon por venir del clan de domadores de dragones de Endrino.
—¡Charizard, usa Protección! —ordenó Lacy.
Una barrera de color rosa claro la protegió a ella y a su equipo de los ataques, lo que le daba tiempo para hablar.
—Blastoise, Rhydon, sé que su Entrenadora es la señorita Oak. ¿Qué hacen con el Equipo Rocket y qué pasó con ella?
Escuchar el nombre de su Entrenadora le dio fuerzas a los Pokémon para no ser controlados por Alakazam.
—Se llevaron a Green a la Meseta Añil con los otros Líderes de Gimnasio —dijo Rhydon.
—Sabrina, la Líder de Gimnasio de Ciudad Azafrán, la hipnotizó con sus poderes psíquicos para robarse a su equipo y usarlo para atacar las ciudades junto al Equipo Rocket… —agregó Blastoise.
«¡Sabrina está con el Equipo Rocket! Alguien que forma parte de la Liga… ¿Quién más podría estar con ellos?» pensó Lacy, «Espera… ¿Los llevó a la Meseta Añil? Pero si Lorelei está vigilando el edificio…»
Lacy se congeló.
—Lorelei… —murmuró, shockeada, pero recuperó la compostura rápido—. ¡Lacy Tercera, usa Hiperrayo!
El Dragonite de Lacy atacó al Alakazam, rompiendo su rayo psíquico. Blastoise y Rhydon recuperaron el control de sí mismos y empezaron a luchar junto a Lacy contra el Equipo Rocket.
Derrotaron a algunos reclutas, y entonces, llegó esa Entrenadora de estatura baja, con gorro y pelo marrón… Lyra.
—¿Qué pasó aquí? —exclamó ella al ver el desastre en la ciudad—. No… ¡No llegué a tiempo!
Lacy se tragó el impulso de hablar de títulos al tenerla enfrente.
—¡Pero ya estás aquí! Por favor protege a esta ciudad, yo debo irme.
Lyra la miró con confusión.
—¿Qué…? ¿A dónde?
—Tengo que rescatar a los líderes de gimnasio…
Lyra, aún sin entender por completo qué estaba pasando, asintió con determinación. Llamó a su Typhlosion y a su Mamoswine para luchar.
—¡Ataquen!
Lacy se fue, sabía que la ciudad estaría a salvo con Lyra allí, a diferencia de con ella…. al ver a Kanto siendo atacada, con los Líderes de Gimnasio desaparecidos y escondidos en la Meseta Añil, realmente sintió que había fallado como Campeona. Estaba tan concentrada en mantener su título y su honor que no se dió cuenta de lo que estaba pasando con Sabrina, y con Lorelei…
Se fue volando en su Dragonite en dirección a la Liga, con los Pokémon de Green con ella en sus pokébolas, recuperados de las manos del Equipo Rocket.
Mientras volaba, Lacy llamó a sus compañeros por su Pokégear, probablemente dentro de la Meseta Añil tendría que luchar contra Sabrina y quién sabe quién más… así que necesitaba todos los refuerzos posibles. Sin embargo, ninguno de ellos le contestó. Les mandó un mensaje de todos modos, esperando que lo verían pronto, ya que debía ir a la Liga rápido para evitar más desastres.
Lacy llegó a la meseta, el lugar estaba extrañamente tranquilo, sin nadie alrededor. Pisó el césped al aterrizar, y caminó sobre la vía de piedra hacia el edificio, subiendo las escaleras. Dragonite estaba tras ella, y Blastoise y Rhydon también.
Ella abrió la puerta principal lentamente, esta era tan alta como su dragón. Al entrar al foyer, Lacy no encontró a nadie… Miró a los lados, y para arriba hacia las escaleras dobles. Entonces, vio a un Pokémon tras la barandilla que daba al segundo piso. Un Ninetales.
—¡Tú! ¿Quién es tu Entrenador? —exclamó Lacy, pero el Pokémon rápidamente se fue corriendo a una habitación.
Lacy y los demás corrieron tras él, por las escaleras, con Dragonite volando.
Fueron al cuarto de la izquierda, la Tienda Pokémon de la Liga, ya que el Ninetales corrió hasta allí. Pero solamente pudieron verlo por un momento, porque apareció una polilla: Venomoth, que les tiró un polvo violeta, y cuando este entró en contacto con sus narices, se desmayaron…
Lacy cayó al piso, y lo último que vio fue a una chica de pelo marrón y con sombrero mirándola.
Poco después Lacy despertó en esa misma habitación.
—¡Lacy! ¡Lacy! ¡Despierta!
—¿Eh?
Era la misma chica de antes y se le hacía conocida.
»¿Quién eres?
—Mi nombre es Leaf, soy amiga de Green. Perdón por atacarte, me puse nerviosa porque pensé que eras un enemigo…
—¿Dónde están los líderes de gimnasio y mis compañeros?
—Bueno, vine aquí a buscarlos pero no estaban… Mi Umbreon me guió hasta aquí al sentir la energía de Green, pero no está por ninguna parte. Debe estar escondida… Veo que sus Pokémon están contigo.
—Sí, ellos me guiaron hasta aquí. Yo conozco este lugar como la palma de mi mano, creo que tengo una idea de dónde podrían estar todos; tras las salas del Alto Mando.
—Pero esas salas están bloqueadas por una barrera psíquica. Mi Umbreon y mi Golduck están intentando abrirla desde hace rato pero es demasiado fuerte… ¿Tienes algún Pokémon de tipo psíquico o siniestro que pueda ayudar?
—Mi Aerodactyl conoce el movimiento Psicocolmillo… pero es el único Pokémon con un movimiento psíquico que tengo. Blastoise, Rhydon, ¿qué hay de ustedes?
Leaf levantó las cejas al ver a Lacy hablar con Pokémon.
—No… —dijo Rhydon—. Nuestra entrenadora tiene un Alakazam, pero no sabemos dónde está.
—Bueno, entonces solo puedo llevar a mi Aerodactyl. Vayamos a ver esa barrera psíquica.
Lacy se levantó y se dirigió a las salas de retadores del Alto Mando. Leaf la siguió.
—¿Hablas con los Pokémon?
***
Mientras Lacy iba a la entrada de la sala de Lorelei, que estaba bloqueada, intentó comunicarse con sus compañeros. No respondieron, probablemente además de la mala señal, estaban ocupados luchando, ¿contra qué?
En fin, en la puerta, Umbreon estaba usando el movimiento Alarido, chillando fuertemente para romper la barrera, Lacy tuvo que taparse los oídos. A su lado, Golduck estaba lanzando psicorrayos. Juntos, lograron unas pequeñas grietas en la barrera morada, pero no era suficiente.
Lacy sacó a su Aerodactyl.
—¡Aero, usa Psicocolmillo!
Los colmillos del dinosaurio empezaron a brillar con una luz rosada, y el Aerodactyl empezó a morder la barrera. Con los tres combinando sus habilidades, la barrera sería derribada más rápido. Entre todos los sonidos, a Lacy le sudaban las manos.
—¿Estás bien? —preguntó Leaf.
—Sí. ¿Lucharás junto a mí? No sabemos cuántos aliados tiene Sabrina allí dentro.
Leaf tragó saliva.
—Mis Pokémon no suelen pelear, pero lo intentaré…
Entonces, los Pokémon que estaban rompiendo la barrera psíquica lograron una grieta lo suficientemente grande como para que entre una persona.
—¡Vamos!
Lacy rápidamente entró por la grieta, su capa se rasgó un poco por el filo de la entrada recién hecha. Abrió la puerta de la sala de Lorelei, y le extendió la mano a Leaf para que ella y los Pokémon entraran más fácilmente. Pero tuvo que sacar la mano porque la grieta se volvió a cerrar. Aún podían ver a Lacy pero era como si estuviera tras un vidrio morado.
—¡No! ¡Saca a tu Aerodactyl para que haga otra grieta!
—Ya estoy tardando demasiado para ir a ayudar, mejor esperen aquí. —dijo Lacy y se fue corriendo.
—¡Espera! —exclamó Leaf, pero Lacy ya había desaparecido tras la puerta cerrada—. Yo no sé luchar… Pero no tienes que hacerlo tú sola…
***
Mientras tanto, dentro de la sala de Lorelei, Lacy sacó a dos de sus Dragonites. Como siempre, la sala estaba cubierta de hielo, Lacy y sus Pokémon estaban sobre una plataforma en la que usualmente se daban las peleas por los títulos.
—¿Lorelei? —Su voz hizo eco en la gran sala—. Dime, ¿estás con Sabrina o conmigo?
Entonces, de detrás de una estalagmita de hielo, salió Lorelei.
—Hola Lacy —dijo de un modo plano—. Solo espero que me comprendas.
—¿Que te comprenda? ¡Dejaste entrar a los enemigos a la Liga!
—Yo no los dejé entrar, ellos siempre estuvieron aquí. Lo siento, pero tendremos que pelear.
Lacy negó con la cabeza.
—No, no tenemos porqué. ¿Quién te está obligando?
Lorelei sacó a su Dewgong y a su Mamoswine.
—¿Lorelei?
—Mamoswine, usa Colmillo Hielo.
Mamoswine atacó primero y hundió sus dientes en el cuello de Dragonite. Lacy no tenía más opción - el ataque a Segunda fue súper efectivo, así que atacó con Tercera.
—¡Usa Hiperrayo!
La onda blanca y destructiva empujó a Mamoswine hacia atrás, inclinando la plataforma hacia un lado y casi haciéndolo caer de ésta, pero Lorelei no retrocedió.
—¡Usa Alud! —exclamó Lorelei.
Una gran masa de hielo bajó de las paredes hacia Tercera, equilibrando la plataforma. El ataque fue súper efectivo también, ya que Tercera había atacado antes. Tercera cayó al piso, rompiendo el hielo del piso como si fuera vidrio, y se desmayó. Lacy la regresó a su pokébola. Sin embargo, Segunda, a pesar de haber sido impactada, seguía en pie, aunque cansada y tambaleándose por haber lanzado el Hiperrayo.
Dewgong lanzó un aliento gélido en la dirección de la Dragonite, un golpe crítico.
Así que Lacy perdió la primera ronda.
—Pensé que al haber trabajado juntas por tantos años, conocerías mis estrategias lo suficiente como para poder derrotarme —dijo Lorelei.
Lacy la miró con desconcierto.
—¿Cómo te atreves? ¿Qué es esto? ¡Explícame!
—No puedo dejarte pasar, Lacy. Mis Pokémon aún pueden luchar a diferencia de los tuyos… ¡Lárgate!
La otra mujer cerró los puños con fuerza.
—¡Lacy Cuarta y Randy, rápido, a luchar! —exclamó Lacy, y sacó a su último Dragonite y a su Gyarados.
Entonces, la puerta tras Lorelei se abrió. De ella, salió el líder de gimnasio Surge.
—¡Raichu, Electrode, peleen!
«¿Otro líder de gimnasio con el equipo Rocket? ¿Cuántos más?» pensó Lacy, pero debía seguir luchando.
Raichu, que tenía ventaja de velocidad, atacó primero con un salto y un puñetazo en la cara del Gyarados rojo. Del puño del Raichu, salió una corriente eléctrica que recorrió al dragón marino.
El siguiente en atacar fue Gyarados, que estaba algo aturdido por el ataque, pero igualmente, una gran llamarada emergió de su garganta, y girando la cabeza, atacó a todos los Pokémon al mismo tiempo.
Raichu y Electrode quedaron fuera de combate con ese ataque, pero los Pokémon de la Alto Mando Lorelei seguían en pie.
—¡Mamoswine, Colmillo Hielo! ¡Dewgong, Viento Helado!
Mamoswine nuevamente mordió a Dragonite, y el campo de batalla se llenó de una neblina helada. Cuarta contraatacó con Danza Lluvia, haciendo que comenzara a llover por una nube creada por el baile. Gyarados usó Surf, y el ataque fue fortalecido por el campo lluvioso.
Dewgong quedó fuera de combate pero Mamoswine aún podía luchar.
El Aerodactyl de Lacy se había quedado atrás para abrir la grieta psíquica, pero al estar en problemas, Lacy lo llamó para que vaya a luchar.
Por su parte, Lorelei sacó a Lapras. Aerodactyl atacó primero, usó Poder Pasado contra Lapras, ese movimiento fue súper efectivo y subió todas las características del dinosaurio, endureció su piel rocosa y afiló sus dientes y garras.
Además, Lacy sacó a Charizard y era su turno de atacar. Charizard usó Protección para protegerlos de todos los ataques enemigos. Lapras y Mamoswine no pudieron romper la defensa del enemigo, así que los Pokémon de Lacy podían atacar de nuevo. Gyarados, aprovechando la oportunidad se lanzó con una embestida brutal al cuello del Mamoswine, utilizando Mordisco. Aunque no tenía ventaja de tipos, Mamoswine ya estaba muy débil, así que cayó, haciendo que el agua de la lluvia salpique hacia arriba, causando un gran estruendo.
Entonces, la protección que había creado Charizard se desvaneció, y era hora de que atacara Lapras. El Pokémon usó Hidrobomba contra Aerodactyl, la presión del agua contra el dinosaurio fue aún más fuerte en la lluvia. Aerodactyl terminó estrellado en el piso, cayendo cada vez que intentaba levantarse.
Surge sacó a su Manectric, que invocó a un poderoso trueno que impactó a Gyarados. Él también cayó al piso, y mientras tanto Charizard se estaba debilitando bajo la lluvia. Sus últimos Pokémon… Lacy se quedó paralizada.
—No comprendo cómo mis compañeros pudieron hacerme esto, y eso me hizo luchar mal. Lo siento, mis Pokémon… —murmuró Lacy, y entonces, sus Pokémon se debilitaron… pero aún había esperanza, Leaf estaba del otro lado, solo debía romper la barrera psíquica de Sabrina. Lorelei sacó a otro Pokémon, y Lacy empezó a escuchar un canto angelical.
—Jynx…
Lacy se llevó los dedos a los oídos para no caer en el ataque de Jynx: ese Pokémon hacía dormir con su voz, pero antes de poder tapárselos, cayó dormida sobre el agua.
Lorelei la miró en silencio, y Surge se acercó.
—Vamos, tenemos que llevarla con Sabrina para que sea teletransportada.
***
Después, del otro lado de la puerta, estaba Leaf, aún intentando romper la barrera psíquica. Le había pedido ayuda a todo entrenador de Ciudad Verde con Pokémon de tipo psíquico o siniestro, incluyendo a Lyra, que le prestó a su Togetic. Y tras tanto, finalmente lograr abrir una grieta para pasar. Pero por todo el estruendo que venía desde adentro, y que había parado de repente, Leaf tenía la sensación de que ya era demasiado tarde.
Abrió la puerta a la sala de Lorelei. Estaba inundada y había marcas en el piso por los impactos de los ataques, pero ya no había nadie.
—Eva, ¿sientes la energía de Lacy y Green en alguna parte? —preguntó Leaf a su Umbreon.
Umbreon levantó una pata y se fue corriendo, Leaf lo siguió.
***
Mientras tanto, en la sala secreta tras el Salón de la Fama, la que había mencionado Lacy; Lorelei y Surge llevaron a la Lacy desmayada con Sabrina. El cuarto era muy pequeño y estaba en desuso. Sobre una silla, estaba Green hipnotizada por los poderes de Sabrina.
Tras sacarle todas las pokébolas a ambas, Sabrina sacó a su Alakazam. El Alakazam puso sus grandes cucharas en la nuca de ambas y usó Teletransportación, llevaba una cuerda sobre los brazos. Y sin más, se esfumaron en el aire.
Al despertar, lo primero que sintió Green fue un abrumador frío. Su cuerpo temblaba por las bajas temperaturas, y estaba en un lugar tan oscuro que no podía distinguir qué era, solamente veía el celeste brillante de una cascada, impactada por la luz de una grieta en el techo del lugar. La luz del agua - cuyo impacto contra unas piedras hacía un sonido muy fuerte - se reflejaba en el lago interior del lugar. Green terminó de abrir los ojos a pesar de su dolor de cabeza, y se dio cuenta de que estaba dentro de una cueva.
A pesar de que el agua del lago estaba tranquila, por fuera de la cueva se escuchaban fuertes remolinos acuáticos. ¿Cómo había llegado Green hasta ahí?
Intentó moverse para agarrar sus pokébolas, pero se dió cuenta de que estaba atada a una estalagmita con una cuerda. Empezó a moverse para intentar desatarse, pero fue inútil…
Entonces, escuchó un movimiento cerca de ella, luego una tos. La cuerda se movió, parecía haber otra persona atada con ella, del otro lado, que recién se despertaba.
—¿Quién está ahí? —preguntó Green.
—Green…
—¿Lacy? ¿Qué pasó?
—No lo sé… no puedo ver nada.
Tenía sentido, porque el lado al que Lacy estaba atada solamente daba a una pared de piedra.
—De este lado veo que estamos en una cueva. En todo mí viaje por Kanto, nunca había visto a esta… —dijo Green.
Lacy vio a un Krabby pasar frente a ella. Con sus poderes Lacy se comunicó con él.
—¿Podrías cortar está cuerda con tus pinzas, por favor?
El Krabby la miró de reojo.
—¿Y yo qué me gano con eso?
—Eh… ¿te voy a entrenar y convertir en el Krabby más poderoso de todos si ayudas?
El Krabby pensó por un momento, rascándose la cabeza.
—Le tengo que preguntar a mi mamá —dijo, y se fue caminando de lado.
Green miró hacia el lado en el que estaba Lacy, no alcanzaba a verla realmente.
—¿Le hablaste a un Pokémon…?
—Sí… es que, como domadora de dragones, puedo hablar con todos ellos.
—Ah… ¿Y qué te dijo?
—Que nos va a ayudar pero primero le tiene que preguntar a su mamá…
Se quedaron en silencio, y luego, escucharon los pasos de dos cangrejos acercándose. Era el Krabby con su madre, Kingler. Esta última agitó su pinza para comunicarse.
—Voy a cortar la cuerda yo, mi hijo tiene una pinza lastimada.
Entonces, como si tuviera tijeras, Kingler empezó a cortar la cuerda hasta liberar a Lacy y Green. Las dos se levantaron con dificultad, y el temblor del frío empeoró. Lacy se cubrió con su capa y Green se abrazó a sí misma.
—¡Muchas gracias! —dijo Lacy—. Por cierto, ¿qué es este lugar? Me parece conocido.
—¡Estas son las Islas Remolino, el hogar del guardián de los mares Lugia! —dijo Kingler—. Pero últimamente no se le ve mucho por aquí.
A Lacy se le heló la sangre, entonces ya no estaban en Kanto, sino en Johto… su región natal.
—Ya veo… menos mal porque sino ya nos hubiera atacado.
—Ya que vas a ser la entrenadora de mi hija, cuídala bien, y haz que tenga una gran aventura.
—Sí señora.
Kingler se despidió de Krabby y este último saltó de felicidad al saber que su aventura iba a comenzar. Lacy sonrió.
—Yo soy Lacy, y te voy a llamar… —Miró a su alrededor, a la cascada—. Celeste.
Green se cruzó de brazos, sin entender nada.
—¿Me podrían decir de qué están hablando?
—Sí… Me decían que no estamos en Kanto, sino en las Islas Remolino en la región vecina, Johto. Aquí vivía un Pokémon legendario, pero por suerte, no está… pero tenemos que irnos rápido por si regresa.
Green asintió con nerviosismo.
—Siempre quise irme de vacaciones a otra región, pero no así…
Green quiso agarrar una pokébola y buscar a su Butterfree, que conocía el movimiento Destello, con el que podrían ver mejor. Sin embargo, su cinturón estaba vacío.
—¡No tengo a mis Pokémon! —exclamó con pánico.
Lacy también se fijó.
—Yo tampoco… ¡El Equipo Rocket y los traidores se los habrán quedado!
—No puedo creer esto… —dijo Green—. Debe haber Zubats en esta cueva. Podrías hablar con alguno para que nos guíe en la oscuridad.
Lacy asintió. Los Zubats solían estar posados cabeza abajo en zonas oscuras, así que empezaron a caminar con cuidado de no resbalarse por el suelo rocoso y húmedo de la cueva. Mientras buscaban lugares donde podrían estar escondiéndose, Krabby hablaba con Lacy.
—¿Me van a meter en una de esas famosas pokébolas? Siempre quise una, la Amigo Ball se ve como un buen lugar en el que vivir.
—Lo siento, no traigo ninguna pokebola conmigo, pero cuando lleguemos a una ciudad voy a comprarte una.
El techo de la cueva se hizo más bajo a medida que caminaban, y el camino, más estrecho. Sin el agujero por el que entraba la luz de antes, estaba extremadamente oscuro. Green extendió su mano hacia Lacy para que no se perdieran ni se caigan, y Lacy la tomó.
—Creo que los veo —dijo Green.
Efectivamente, podían ver muy apenas a una colonia de Zubats sobre ellas.
—Hola… ¿Podrían enseñarnos el camino para salir de aquí, por favor?
—¿Entraron aquí y no saben cómo salir? —dijo uno de los Zubats.
—No vinimos aquí por nuestra cuenta, fuimos secuestradas, y queremos regresar a casa.
—Está bien, si ese es el caso entonces los ayudaré. —El Zubat se soltó del techo y empezó a volar—. Síganme, cuidado con el piso; no vayan a caer en el agua, no se puede salir de esas profundidades.
Lacy y Green siguieron al Zubat, tomándose de la mano fuertemente, con miedo; Celeste estaba en el hombro de Lacy.
Caminaron por varias horas y su garganta se había secado, pero claramente el agua de la cueva no era segura de tomar. Después de una eternidad, lograron ver la luz del sol. Lacy y Green se miraron con una sonrisa de alivio y festejaron, levantando los puños en el aire.
—¡Muchas gracias, Zubat! —dijo Lacy—. ¿Quieres unirte a mi equipo?
—No, gracias, debo regresar con mi familia. Que tengan suerte escapando de los remolinos…
Con esas palabras, Zubat volvió a entrar en la cueva. Lacy, Green y Celeste salieron, y por fin pisaron la arena blanca de una de las tres Islas Remolino. La luz del sol las deslumbró al haber estado en la oscuridad durante tantas horas. Celeste parecía sorprendida ya que nunca había salido de la cueva antes.
—¿Cómo saldremos de aquí? No tenemos un Pokémon que pueda pasar por el remolino de allá —dijo Lacy.
—Quizá no tenemos por qué pasar por los remolinos —Green apuntó a las rocas que sobresalían del mar abierto, en la costa de la isla—. Podríamos escalar esas rocas hasta llegar a un lugar sin remolinos en el que podríamos nadar… pero va a ser peligroso.
—Aunque no tenemos otra opción. —Lacy se sacó la capa y se la ató al brazo, se acercó para anudarla también al brazo de Green—. Es por si alguien se resbala, así podremos sujetarnos y evitar caer al mar.
Green acercó el brazo y Lacy anudó su capa a éste con fuerza.
—Yo voy primero —dijo Green, y se aferró a la roca que estaba más cerca, cubierta de algas.
Al acercarse al mar, éste salpicó contra ambas, regándolas de a ratos. Green buscó un hueco en donde encajar los dedos, lo encontró y luego buscó uno para su pie, que resbaló al principio. Pero luego pudo alzar su pierna y escalar la primera roca, pudo ver al mar estrellándose contra las rocas que florecían como cempasúchil alrededor de la isla. Un paso en falso y podían caer a su muerte.
Al estar sobre la roca, se movió con cuidado para extenderle la mano a Lacy; ella escaló más fácilmente por el impulso y traía a Krabby en su hombro aún. Miraron hacia adelante, ahora debían subir las otras rocas hasta llegar a la ciudad que veían a lo lejos. Por un momento, Green se congeló del miedo y no pudo moverse, sin embargo vio a quienes estaban con ella y tuvo el coraje para avanzar.
—La siguiente roca no está muy lejos, solo debemos saltar.
—Saltemos al mismo tiempo. Tres… dos… uno…
El dúo saltó hacia la siguiente roca, al ser resbaladiza casi hizo que se cayeran, pero al no soltarse lograron mantener el equilibrio. Se estaban agarrando de los brazos, y tomaron un respiro, preparándose para repetir la acción. Con la siguiente roca, Lacy logró subir, pero Green se resbaló y la tela que las unía, empapada, se tensó. El tirón le podría haber dislocado el hombro a Lacy, pero apretando los dientes, aguantó e intentó agarrar a Green antes de que se cayera con ambos brazos. En ese instante, los pies de Green lograron encontrar un agujero en el que pisar para aferrarse, así que pudo subirse a la roca con Lacy.
—Estás sangrando —dijo Lacy al ver que Green se había cortado la pierna al casi caer.
—No importa, ya llegaremos.
Siguieron haciéndose paso por las rocas hasta que se encontraron con una entrenadora nadando con su Seaking.
—¡Ayuda! —exclamaron hasta llamar su atención.
—¿Qué les pasó?
—No tenemos Pokémon que puedan nadar, ¡ayúdenos a llegar a la ciudad! ¡Ella está herida! —dijo Lacy.
La entrenadora sacó a su Lapras.
—Salten sobre él, las llevaré a Ciudad Orquídea.
Lacy y Green saltaron a la espalda del Pokémon y fueron transportadas a la ciudad por fin. Lacy usó su capa para presionar sobre la herida de Green y detener el sangrado. Una vez en la ciudad, fueron llevadas a un hospital.
Horas antes, en la sala secreta de la Meseta Añil: Tras teletransportar a Lacy y Green a las Islas Remolino, el Alakazam de Sabrina regresó. Solamente quedaban Sabrina, Surge y Lorelei en el cuarto. Sabrina estaba algo agotada al haber usado sus poderes psíquicos por tanto tiempo, estos estaban aumentados por la tecnología del Equipo Rocket. Pero el trabajo ya estaba hecho así que ya no tenía por qué mantener el control mental sobre los líderes de gimnasio ni mantener la barrera en la entrada de la sala de Lorelei. El cabello azul oscuro de Sabrina dejó de flotar por su poder cuando dejó de hacer esfuerzo, y cayó de rodillas al piso por el agotamiento.
—Lo logramos… al estar encerradas en esa isla ellas no podrán volver, diremos que ellas y los otros líderes de gimnasio son los responsables de que haya regresado el equipo Rocket. Fingiremos haberlos derrotado y gobernaremos… los líderes de gimnasio ni siquiera recordarán qué fue lo que pasó.
Sabrina se rió en voz baja al saber que habían ganado, Surge también, pero Lorelei se quedó mirando en silencio.
—Anímate —dijo Surge— Tu familia en Sete va a estar bien, Giovanni será un hombre terrible con sus enemigos pero siempre cumple su palabra con los aliados y ahora tú eres uno de ellos.
Lorelei forzó una sonrisa.
—¿Ya puedo ir a verlos?
—Espera, primero tenemos que salir de aquí y decir que somos los héroes.
***
Del otro lado del salón de la fama estaba Leaf con su Umbreon buscando a Lacy. Blastoise y Rhydon estaban con ella, además algunos vecinos con sus Abras y Kadabras que la habían ayudado a abrir la barrera la siguieron hasta allí. Leaf les había dicho que había alguien atrapado en la Liga, cuando bajó a aquella ciudad a buscar ayuda se encontró con Lyra que había luchado contra el equipo Rocket para protegerlos. No quiso subir a la Liga ya que estaba muy ocupada luchando, pero sí que le prestó su Togetic a Leaf para ayudar con la barrera. Había cuatro estatuas de Rhydon y de repente estas se movieron y la pared en las que estaba la gran placa con todos los campeones de Kanto se giró y reveló una puerta secreta. De esta salieron Surge, Sabrina y Lorelei.
—Logramos derrotar a esas campeonas que estaban con el equipo Rocket y a los líderes de gimnasio corruptos —dijo Surge— sin embargo Lacy y Green lograron escapar.
—¿Las campeonas estaban con el equipo Rocket? —preguntó una señora con confusión.
Entre la multitud aparecieron Agatha y Bruno.
—¿Qué está pasando aquí?
—Estábamos luchando en Pueblo Lavanda pero escuchamos que algo estaba pasando en la Liga —dijo Agatha.
Lorelei se quedó en silencio ante el pedido de explicaciones de Agatha, y Sabrina y Surge explicaron su historia.
Que Green y Lacy y los líderes de gimnasio estaban con el equipo Rocket, una prueba de eso era que los Pokémon de ellos estaban atacando las ciudades, todo eso había sido orquestado por Lacy que, desesperada por mantener su poder a pesar de haber perdido, se alió con el equipo Rocket para robar todos los pokémon de los ciudadanos con los que podrían defenderse… Ella los trajo a la Liga y en definitiva ahí estaban. Pero Sabrina y Surge la descubrieron y ahí se dio la batalla, la mayoría de los otros líderes de gimnasio se encontraban en el centro Pokémon de la liga con las muñecas atadas y decían no recordar nada de lo ocurrido… por lo que no podían defenderse.
Todos les creyeron, los ciudadanos simplemente estaban felices de que Sabrina y Surge les devolvieron a sus Pokémon. Pero Leaf, Agatha y Bruno sabían que todo eso era mentira.
—¡Ustedes solamente quieren apoderarse de la liga! —exclamó Agatha.
—Pero mira lo que pasó, es obvio que decimos la verdad —respondió Sabrina.
—Dejemos de pelear entre nosotros, el verdadero enemigo es el equipo Rocket y debemos eliminarlo —dijo Surge— luego de eso encontraremos a Lacy y Green y haremos lo mismo con ellas, pagarán por la destrucción y los robos de Pokémon.
La multitud gritó mostrando que estaban de acuerdo.
—Desde que Red se fue y Lacy aceptó liderar en lugar de él, yo sabía que ella estaba tramando algo —dijo un hombre.
—Si Red no se hubiera ido nada de esto estaría pasando, quién sabe qué le habrá hecho Lacy —dijo una mujer.
Empezaron a mirar a Agatha y Bruno con sospecha.
—Solamente Lorelei ayudó, ¿dónde estaban ustedes dos? ¿acaso son cómplices de Lacy?
—Ustedes no entienden, todo lo que están diciendo es mentira —dijo Bruno.
La multitud comenzó a enfurecerse y a querer echar a Agatha y Bruno del edificio.
—Esperen, cálmense —dijo Leaf.
—¡Salgan de aquí, corruptos, los verdaderos campeones son Sabrina y Surge!
Empezaron a empujar a Agatha y Bruno. Bruno sacó a su Hitmonlee para defenderse lo que atemorizó a todos.
—¡Un Alto Mando va a atacarnos!
—No… —murmuró Bruno, no tenía malas intenciones pero cada vez quedaban peor—. Lorelei, ¡diles algo!
Sabrina la miró.
—Solo lárguense de aquí —dijo Lorelei.
Sin más opción Bruno y Agatha salieron de allí. Los Pokémon robados corrieron a abrazar a sus entrenadores y la multitud se dispersó. Sin embargo Leaf se plantó.
—¿Qué hicieron con Lacy y Green? —preguntó Leaf.
—Como dijimos, ellas huyeron, no sabemos a dónde pero nos las pagarán.
Lágrimas brotaron de los ojos de Leaf, estaba decepcionada de sí misma al no haber podido ayudar a Lacy en la pelea.
—¡Yo sé que son unos mentirosos, lo voy a probar, voy a traer de vuelta a mi amiga, ya verán!
—Eres una simple investigadora, apuesto a que tus Pokémon no saben luchar —dijo Sabrina— Para cuando aprendas a dar un solo golpe ya será demasiado tarde, mejor ya ve a completar la Pokédex.
Leaf estaba furiosa pero efectivamente sus Pokémon no sabían luchar, y no podía enfrentar a sus enemigos en ese momento.
***
Se fue, llegó al Bosque Verde y se sentó bajo un árbol, los Pokémon la miraban con preocupación.
—Si tan solo Lacy me hubiera dejado pelear… No, eso tampoco hubiera ayudado, nunca le enseñe movimientos ofensivos a mi equipo, pensé que nunca los necesitaría… toda mi vida los luchadores fueron Green y Red pero… pero ellos ya no están…
La chica solo lloró sobre sus rodillas, entonces escuchó una voz.
—Siempre se puede aprender a luchar, nunca es tarde.
Leaf levantó la mirada, era la niña que estaba luchando contra el equipo Rocket y le había prestado su Togetic.
—Ah… Lyra —Se secó las lágrimas—. No sé si te enteraste de lo que ha pasado, ¿no está en la televisión?
Lyra negó con la cabeza.
—No hay señal desde hace horas.
Así que le explicó todo a Lyra rápidamente.
—No te preocupes, yo iré a derrotarlos.
—No importa si los derrotas, todos les creen y creen que son los campeones legítimos, así que si luchas contra ellos probablemente pensarán que estás con los enemigos también… Además, si derrotaron a Lacy tan fácilmente y se la llevaron a ella y a Green quién sabe qué equipo tienen, te podría pasar lo mismo…
Lyra no supo qué responder ya que su única respuesta a todo era luchar.
—¿Entonces qué hacemos?
—No sé… En este momento realmente no lo sé.
Entonces los Pokégear de ambas empezaron a explotar con notificaciones, había vuelto la señal. Cuando se corrió la voz sobre lo ocurrido, Sabrina fue coronada como campeona con Surge. Agatha y Bruno estaban bajo sospecha de estar con el equipo Rocket pero esa sospechas no eran suficientes como para que sean arrestados, sin embargo, Sabrina los expulsó del Alto Mando y pronto se revelaría quiénes serían los nuevos miembros. Por otra parte, los líderes de gimnasio que fueron llevados a la Liga sí que fueron arrestados.
***
Mientras tanto, en la Liga, Lorelei se estaba alistando para ir a ver a sus padres y a su hermano en Isla Quarta. Pero al llegar a la puerta Surge le bloqueó el camino.
—¿A dónde crees que vas?
Lorelei se cruzó de brazos.
—Ya hice mi parte, así que déjame pasar.
—Primero debes darme tus Pokémon.
—¿Qué? ¿Por qué?
Surge sonrió.
—No te preocupes por ellos, estarán bien, pero necesitas unos nuevos ya que estamos renovando la liga.
—¡De ninguna manera! ¡Ellos son mis amigos!
Surge posó la mano sobre su handy.
—¿Acaso quieres que el equipo Rocket vuelva a tu hogar natal?
Lorelei se congeló, miró sus pokébolas por una última vez y las sacó de su cinturón con dolor, y se las dio a Surge.
—¿Qué harán con ellos? ¿Estarán bien? ¿Dónde los dejarán?
—Calladita te ves más bonita —dijo Surge irónicamente y le entregó otras pokébolas. Luego de eso se fue.
Al revisarlas, Lorelei vio que eran dos Xatus, un Exeggutor, un Slowbro y un Jynx, sacó a uno a uno de los Xatus de su pokébola.
—¿Sabes volar?
El Xatu negó con la cabeza. Le preguntó al otro de su especie y le respondió lo mismo. Ninguno de sus pokémon sabía volar, así que tardaría más tiempo en llegar a las islas. Maldijo en voz baja y se dispuso a hacer el viaje con unos Pokémon que ni siquiera conocía.
Pero rápidamente se dio cuenta de que eso no estaba funcionando y tuvo que regresar a la Liga.
***
En otra región Lacy y Green llegaron a Ciudad Orquídea. Fueron a un hospital en el que se trató la herida de Green y a ambas por el riesgo de hipotermia, se quedarían en el en el hospital por un rato hasta que su temperatura corporal se normalizara y la herida de Green mejorara. Por suerte, Green podía caminar pero seguramente le iba a quedar una cicatriz. La comida del hospital era horrible, una especie de masa líquida que se supone que era digerible.
Lacy todavía tenía su bolsa, probablemente estaba la comida que le hizo Lorelei.
—Yo tengo comida, no sé en qué estado estará pero debe ser mejor que esto.
Green abrió un ojo.
—¿A ver?
Era salmón con salsa, pero tenía un olor horrible, ya se había echado a perder. Arrugaron la nariz.
—Ay, qué asco —dijo Lacy.
—Bueno… lo que importa es la intención… ja.
«No puedo creer que la última cosa que me dió Lorelei se pudrió, pero tiene sentido» pensó Lacy.
—No te pregunté Green, ¿cómo terminaste en la liga exactamente?
—No lo sé, recuerdo que estaba en el gimnasio hablando con mi amiga Leaf, luego ella se fue y llegó Sabrina. No recuerdo nada después de eso, solamente que desperté en una cueva contigo. Así que tú dime, ¿qué recuerdas? ¿Qué pasó?
Lacy le explicó lo ocurrido a Green.
—¿Peleaste contra los dos tú sola? —preguntó con los ojos abiertos de par en par.
—Sí, la barrera para entrar estaba cerrada y no quería perder más tiempo —respondió Lacy.
—¿Realmente es eso o fuiste demasiado orgullosa como para luchar junto a alguien?
Lacy frunció las cejas.
—Claro que no, solo tomé una acción apresurada, es todo.
Green sonrió un poco.
—Bueno, igual gracias por intentar salvarme.
Lacy le sonrió de vuelta.
—¿Cómo estará todo en Kanto? No tengo mi Pokégear.
—Ni yo, deberíamos pedírselo prestado a alguien del hospital.
—¡No! —exclamó Krabby, no se habían dado cuenta de que estaba ahí sobre Lacy.
—Ah, Celeste, ¿por qué no? ¿Qué pasa?
—Vi el noticiero cuando estaban durmiendo, están diciendo que ustedes son miembros del equipo Rocket. Por suerte nadie se dio cuenta de que ustedes son las personas de la televisión, reportadas como fugitivas, pero deberían ocultar sus identidades rápido.
Así que las estaban difamando.
—¡Yo te puedo cortar el pelo! —agregó Krabby dirigiéndose a Lacy.
Lacy se tocó el cabello.
—¿Cortarme el pelo? Pero… pero lo cuido tanto…
—No seas tonta, Lacy, no podemos arriesgarnos a que nos arresten —dijo Green—. Tenemos que irnos rápido, antes de que nos reconozcan.
—Bueno… —concedió Lacy.
Con sus pinzas, Krabby le cortó el pelo a Lacy hasta el cuello. Lacy no tenía espejo, así que no podía verse, pero la mirada de Green lo dijo todo.
—El peluquero podría mejorar, pero el pelo corto te queda bien —dijo Green con una sonrisa ante la Lacy insegura.
Krabby la miró con enojo.
—¡Estoy haciendo lo mejor que puedo con mi pinza rota, irrespetuosa! ¡Lacy, tradúcele!
—Green, Celeste dice que eres una irrespetuosa.
—Ay, perdón…
—Y debemos hacer algo con la apariencia de Green —agregó Krabby—. La señora que está durmiendo en la otra cama tiene una peluca negra, la traeré.
Nuevamente Lacy hizo de traductora.
—¿Tendré pelo negro? —dijo Green, haciendo una mueca.
—No protestes tanto —le respondió Lacy, y Krabby fue a robar la peluca, después de un esfuerzo la trajo y Green se la puso. Lacy se rió al ver su cara de insatisfacción. Al menos eso sacaba de sus mentes por un momento que no tenían a sus amigos Pokémon con ellas.
—Por cierto Celeste, ¿qué te pasó en la pinza?
—Bueno, mis hermanos siempre se burlan de mí por ser más pequeña que un Krabby normal… Un día me harté y peleé con ellos, pero me lastimé. ¿Crees que me pasé al pelear? Después de todo, son mi familia…
—Bueno, no está mal, es una simple pelea de hermanos… —Lacy sonrió con nostalgia—. Sé de eso, porque yo tenía seis.
—¿Tienes seis hermanos, Lacy? ¿Cómo es que nunca he oído hablar de ellos? —preguntó Green.
—Estamos distanciados desde hace muchos años.
Krabby quiso decirle algo a Lacy, pero ella solo oyó gruñidos.
—¿Qué dijiste, Celeste? No te escuché…
—Krab, krab.
Lacy se quedó en silencio por un momento.
—Debo estar cansada por todo así que no puedo usar mis poderes… Lo siento, no puedo entenderte en este momento.
Entonces, una enfermera entró al cuarto.
—Disculpen, no nos dijeron sus nombres para registrarlas. ¿Cómo se llaman?
Lacy y Green sudaron de los nervios.
—Yo… me llamo Lance —dijo Lacy.
Green asintió.
—Y yo me llamo… Blue.
La enfermera anotó.
—¿Y qué hacían en las Islas Remolino?
—Eh… Buscábamos a Lugia.
La enfermera entrecerró los ojos.
—Ya veo… —Sonrió—. No sé preocupen, aquí no las vamos a delatar, pero deben mejorar sus disfraces. Ya se pueden ir.
—¿E-en serio?
—¡Sí! Sabemos que son inocentes.
***
Lacy y Green salieron del hospital, mientras salían vieron una Tienda Pokémon.
—Tenemos que comprar ropa nueva —dijo Green—. Tu capa está toda rota, además nos reconocerían. Y perdón si esto te ofende, pero… la cicatriz en tu cara también es reconocible.
—Tienes razón… Primero, tenemos que conseguir dinero retando a algún entrenador… aunque solo tenemos a Celeste.
Green y Lacy miraron al Pokémon por un momento.
—Mejor consigamos trabajo —dijeron al mismo tiempo.
Krabby agitó su pinza, probablemente con irritación porque las chicas no confiaban en sus habilidades de pelea.
Lacy tiró su capa por ahí, por ahora no se esconderían tanto, ya que los de esta ciudad las estaban protegiendo… pero necesitaban conseguir disfraces para cuando salgan de Ciudad Orquídea.
Consiguieron trabajo en la casa de un coleccionista Pokémon, tenían que cuidar a su Shuckle mientras él no estaba. Era un trabajo muy tranquilo, ya que el Shuckle se la pasaba durmiendo. El coleccionista las dejó estar en su casa mientras cuidaban al Pokémon, ya que sabía que eran forasteras sin lugar en el que quedarse. Allí, pudieron comer, bañarse y ver las noticias sobre Kanto.
***
En Kanto… Leaf y Lyra estaban en el Club de Fans de Pokémon de Ciudad Carmín. Con ellas, estaban personas que habían sido ayudadas por Lacy y Green, y no dudaban de su inocencia: Una señora con un Jigglypuff y dos jóvenes entrenadores que recién comenzaban su aventura. Chase, cuyo Pokémon era Pikachu, y Elaine, que tenía un Eevee. Por su parte, el presidente del club de fans de Pokémon solamente los coleccionaba en lugar de entrenarlos, pero les prestó la sede a los invitados. También estaban Blastoise y Rhydon, fuera de sus pokébolas ya que habían sido robadas. Chase tenía un parecido algo inquietante con Red de niño, y Elaine, con Leaf. Claramente, ambos eran grandes fans de Red.
—Nosotros somos los únicos que no le creen a Sabrina y Surge… ¿Cuál es el plan? —preguntó Chase.
—Ustedes se van a infiltrar en el Equipo Rocket, ya que no son tan conocidos como Lacy y Green, pueden hacerse pasar por reclutas —explicó Leaf—. Una vez hecho eso, buscaremos información del paradero de Lacy y Green, y pruebas de su inocencia.
Los presentes asintieron con determinación. Salieron del club de fans de Pokémon, y empezaron a buscar reclutas del Equipo Rocket para derrotarlos y robarles los trajes.
PASADO
Lorelei se había ido de su hogar en Isla Quarta para tener una aventura Pokémon por todo Kanto. Había derrotado al primer Líder de Gimnasio, pero aunque no se lo diría a nadie, no se estaba divirtiendo. Extrañaba a su familia, y eso de ser Entrenadora vagando por ahí era muy solitario. Aunque siempre tenía de compañía a sus Pokémon, Slowpoke y Shellder, no podía entablar conversación con ellos como con una persona; no tenía a nadie a quién contarle de sus batallas y de su viaje…
Tras luchar contra unos Entrenadores, se fue al Centro Pokémon de la ciudad en la que estaba, Ciudad Plateada, para curar a su equipo. Entonces, vio a una mujer de apariencia extraña que estaba sentada sola en un rincón, con unas curitas en la mejilla, parecía tener una gran cicatriz.
Su cabello era color carmesí, le llegaba hasta los hombros, y tenía cuatro pequeñas trenzas en la parte de arriba de la cabeza, vestía una capa violeta simple y un traje completamente celeste sin ningún tipo de patrón. Lágrimas brotaban de sus ojos. Preocupada, Lorelei se sentó frente a ella, y accidentalmente la sobresaltó.
—¡Ah! ¿Quién eres? —dijo, secándose las lágrimas.
—¿Quién eres tú? No parece que seas de aquí. Veo que estás herida —respondió Lorelei.
La chica dudó por un momento.
—Me llamo Lacy. Vine aquí para luchar contra el Líder de Gimnasio. Debo hacerme más fuerte —dijo apresuradamente—. Pero desde que vine aquí, mis Pokémon no me obedecen. Mi Dragonite me hizo esto en la cara… —Se tocó la mejilla.
Los ojos de Lorelei se abrieron de par en par.
—¿Un Dragonite? ¿Tienes un Dragonite pero no derrotaste al primer Líder de Gimnasio? ¡¿Cómo es eso posible?!... —Hizo una pausa—. No eres de Kanto, ¿verdad? Habrás traído tus Pokémon de otra región, en la que sí tienes medallas, pensando que te obedecerán de todos modos; pero el poder de control de las medallas de tu región está muy lejos ahora como para funcionar.
Lacy suspiró.
—Sí… no soy de Kanto, soy de Johto. Pero no le digas a nadie.
Lorelei se levantó.
—Debes capturar nuevos Pokémon para ganar las medallas, ellos, al ser de menor nivel, sí te obedecerán. Ven, vayamos a capturar algunos —dijo, extendiéndole la mano a la chica que apenas conocía.
—¿Capturar…? —dijo Lacy—. Yo… En realidad, nunca he capturado un Pokémon; no sé cómo se hace. Los Pokémon que tengo me los regaló mi… —Hizo una pausa—. Fueron un regalo.
—¡Ah! Bueno, compremos unas pokébolas. Yo te voy a enseñar.
Lacy la miró por un momento.
—¿Por qué? Si no nos conocemos…
—Necesito una compañera en mi viaje Pokémon. Veo que tú también. Así que vamos, va a ser divertido.
La chica de Johto sonrió, y decidió ir con Lorelei a capturar unos Pokémon.
***
PRESENTE
Lacy despertó por la noche tras tener ese sueño de Lorelei, así que todo lo que pasó después de eso no fue una pesadilla y era real… Ella seguía en Ciudad Orquídea, con el cabello corto y recién teñido de negro. Suspiró. ¿Qué le dio el Equipo Rocket a Lorelei como para que la traicionara? ¿Para que todo terminara con Lacy y Green escondidas allí?
Lacy ya no tenía su capa ni su ropa usual que era completamente violeta oscuro. Ahora, usualmente llevaba una camisa blanca con un chaleco rosado y una pollera del mismo color, combinados con leggins negros y unos zapatos tipo bailarina también de ese color. Aunque ahora que estaba acostada, solamente llevaba ropa de cama.
Al no poder volver a dormirse, se levantó, y vio que Green también estaba despierta, sentada en la mesa junto a Shuckle, tomando el jugo que hace ese Pokémon, con la mano en la frente.
Green se sobresaltó al escuchar a alguien venir, luego, se dio cuenta de que era Lacy. Por su parte, la ex Líder de Gimnasio siempre llevaba su peluca negra, una camisa blanca y unos pantalones violetas, ahora también estaba de pijama.
Las dos se miraron con simpatía, era normal que no pudieran dormir; ambas acostumbraban a tener a sus Pokémon consigo y en esa ocasión no era así; no tenían ni idea de en dónde estaban.
Lacy se sentó junto a Green en silencio, decidiendo compartir ese momento con ella.
—¿Y tu Krabby? —preguntó Green.
—Sigue durmiendo. —Lacy suspiró—. Sabes, nunca le dije a nadie, pero en realidad, yo soy de Johto, de aquí.
—Lo supuse. ¿Por qué te fuiste?
—Mi familia quería que me casara contra mi voluntad, así que decidí irme lo más lejos posible…
—Ah… Qué imbéciles… Pero al ser familia, ¿Igualmente no los extrañas en algún momento? —dijo Green, mirando la noche por la ventana.
—Nunca me llevé muy bien con mis hermanos, eso no quita que los extrañe. Y mi madre… —Hizo una pausa—. Apuesto a que ella no quiere verme, de todos modos. ¿Tú extrañas a alguien?
Green se quedó en silencio por un instante y desvió la mirada. Tras un momento, puso los ojos sobre Lacy otra vez.
—Pues yo… también tengo hermanos. Más bien una hermana. Se llama Dalia… No la veo desde que era niña —dijo Green—. Y mis padres… Seguramente has oído alguna vez que ellos fueron asesinados. Esta soledad de ahora… me recuerda a cuando era niña y mis padres y mi hermana de repente ya no estaban. —Sonrió dolorosamente—. Este lugar no hace más que llevarnos a lo más oscuro, ¿no?
Lacy apoyó su mentón sobre su mano, pensativa.
—Al menos estamos juntas… Tenemos que entrenar hasta poder volver a Kanto y arreglar las cosas... —Sonrió—. Seguro podremos hacerlo.
Green sonrió débilmente.
—Más te vale…
Luego, apuntó a su vaso.
»Ah, ¿Querés jugo de Shuckle?
Lacy hizo una mueca, eso le daba bastante impresión.
—No, gracias… Mejor me hago un té —dijo con una sonrisa nerviosa.
Green rió y siguió tomando sin problema alguno.
***
Mientras tanto, en Kanto, Chase y Elaine ya se habían infiltrado al Equipo Rocket como reclutas novatos. Por su lado, Leaf cambió de planes, decidió que al final no se iba a infiltrar junto a ellos, en su lugar, iba a entrenar junto a Lyra para tener un equipo más ofensivo. La batalla de Lacy contra Lorelei, con ella del otro lado, la había dejado sintiéndose inútil, ¿y quién mejor para ayudar a que deje de ser así que la Entrenadora más poderosa según los rumores?
Mientras su Venusaur golpeaba una roca por instrucción de Lyra, las palabras de Sabrina se repetían en la mente de Leaf.
«Eres una simple investigadora, apuesto a que tus Pokémon no saben luchar. Para cuando aprendas a dar un solo golpe ya será demasiado tarde; mejor ya ve a completar la Pokédex.»
Leaf gruñó, ¿cómo se atrevía a decir eso?
—¡Saur! ¡Usa Hoja Afilada! —exclamó.
Venusaur usó una de sus hojas para darle un latigazo a la gran roca sobre el césped del bosque, lo que resultó en una larga marca por toda su superficie…
Leaf miró a Lyra, que estaba tras ella, y Lyra levantó su pulgar con aprobación.
Los del Equipo Rocket no la verían venir…
Chase y Elaine ya estaban fingiendo ser reclutas del Equipo Rocket. Estaban con otros dos reclutas, y tenían que salir de Ciudad Azulona para dirigirse a Ciudad Fucsia, por lo que debían pasar por un camino de bicis que era tan largo como el Pueblo Paleta entero. El Equipo Rocket los proveyó de bicis, pero había un problema: Elaine nunca había aprendido a andar en una. Cada vez que intentaba andar, se caía, así que se rindió hace mucho…
Elaine estaba avergonzada de que los demás la vieran fallar tanto, así que les dijo que se adelantaran, ya que ella iba a “investigar algo en la entrada”. Los demás la miraron extrañados pero igual se fueron, Chase también, ya que debía continuar con la verdadera investigación por la que se infiltraron ahí en primer lugar.
Nerviosa, Elaine pensó en cuando su madre le había querido enseñar a andar en bici, intentando recordar algo de utilidad. Pero solamente se pudo concentrar en el puente en picada frente a ella, apenas podía ver el fin…
Elaine tragó saliva y se subió a la bici, era demasiado alta para ella y tenía que estar en puntitas. Caminó un poco sobre la bici para acercarse a la entrada.
Cerró los ojos para tomar valor, luego los abrió de nuevo, y entró al puente. Al estar en picada, tenía un impulso de modo muy fácil e iba muy rápido. Elaine sonrió con el viento en la cara, feliz de por fin haber aprendido, o eso creía. Estaba tan feliz que, tras veinte minutos de viaje, no se dió cuenta de que había un pozo al final del recorrido, así que cayó ahí directamente. La bicicleta dio vueltas y, entrando en pánico, Elaine empezó a gritar, hasta que Chase y “sus compañeros” vinieron a ayudarla.
—¿Por qué no nos dijiste que no sabías andar en bici? Te habríamos dado un Crobat —dijo una recluta Rocket, apuntando hacia arriba. Elaine miró el cielo, y vio a varias personas usando Pokémon voladores para pasar por el puente sin tener que andar en bici.
—Perdón, es mi primer día… —dijo Elaine.
La mujer, de pelo rosa oscuro, le sonrió. Parecía que se ganó su simpatía con eso.
—No pasa nada… ¿Cómo te llamas? Yo soy Chiharu.
—Eh… me llamo Elaine.
—Bueno, Elaine, ¡Yo también fui una novata como tú! Ahora, te voy a enseñar a como ser la mejor recluta del Equipo Rocket del mundo.
Elaine sonrió, esto le podría servir para conseguir información…
—¡Wow! Muchas gracias… —dijo con una lágrima falss en la cara.
El equipo salió del puente para dirigirse a Ciudad Fucsia. Su misión allí era derrotar al líder de Gimnasio, Koga, ya que esa ciudad no había sido tomada aún y eran unos rebeldes muy fuertes. En Ciudad Fucsia, la cultura de las batallas estaba muy impregnada en las personas, ya que tenían la Zona Safari en la que podían conseguir Pokémon poderosos fácilmente. No sería fácil para el Equipo Rocket derrotarlos, mucho menos con dos infiltrados junto a ellos…
***
Mientras tanto, Rosa, Leaf y Lyra se habían separado para ir a defender distintas ciudades. Rosa estaba en Ciudad Celeste, Lyra en Pueblo Lavanda y Leaf se dirigía al Pueblo Paleta. Había estado entrenando mucho con Lyra para que sus Pokémon aprendieran a luchar.
Al llegar a Pueblo Paleta, no había ningún recluta alrededor, Sammy estaba protegiendo el lugar como le dijo a Lacy. Leaf miró la que antes era la casa de Dalia, Green, y sus padres con tristeza, ya que no quedaba nadie allí… Ansiosamente, Leaf tomó su Pokégear para llamar a Chase y Elaine y ver como iban en su misión de encontrar a Lacy y Green. A Leaf le enfermaba no saber qué pasó con su mejor amiga desde la batalla…
—¿Elaine?
—Hola, Leaf —susurró—. ¿Qué pasa?
—¿Conseguiste información?
—No, todavía no. Te hablo luego, estoy en medio de algo —y cortó.
—¿Elaine?
Sin opción, Leaf guardó su Pokégear. Aún triste, se acercó a la puerta de la casa de Green, y decidió entrar.
Cuando Leaf prendió las luces, la casa estaba llena de polvo y humedad. Aunque era una pequeña niña en ese momento, Leaf recordaba vagamente que antes esa casa estaba limpísima todo el tiempo, ya que los padres de Green y Dalia estaban obsesionados con eso. Hasta se le pegó a Dalia, que siempre le estaba dando baños de burbujas a sus Pokémon, y no podía esperar a que Green y Leaf tuvieran Pokémon también para hacer lo mismo. Dalia era tan gentil, amaba a los Pokémon tanto como Sammy; pero cuando sus padres murieron, ella se fue de Pueblo Paleta y dejó todo atrás, incluyendo a su hermana menor.
Fue en ese momento cuando Green, Leaf y Red se convirtieron en mejores amigos, querían que Green fuera feliz a pesar de todo eso al jugar con ellos.
Leaf salió de sus pensamientos y vio la sala de estar vacía frente a ella, recordando de nuevo que no quedaba nadie, ni siquiera Red.
Los ojos de Leaf se llenaron de lágrimas.
—Green… Dalia… y sus padres… —dijo Leaf a la nada—. Prometo que nunca voy a dejar que algo así ocurra de nuevo. ¡Voy a ser poderosa, lo suficientemente poderosa como para protegerlos a todos!
Leaf no se dio cuenta, pero Sammy estaba en la puerta, iba a entrar para recordar su vieja vida también, pero decidió dejarle el momento a Leaf.
“Todo esto es mi culpa”, se dijo Sammy mientras se iba, “Si no hubiera investigado al primer Pokémon de todos, mi hijo y mi nuera no hubieran muerto cuando esa investigación fue robada por el Equipo Rocket… Ahora es demasiado tarde para volver atrás; Green ya creció sin sus padres, y Dalia…”
Sammy se quedó parada por fuera de la vieja casa.
“Oh, mi querida Dalia…”
Tras un rato, Leaf se fue de la vieja casa de los Oak, le pareció sentir la presencia de alguien, pero no vio a nadie. Al ver todo tranquilo, se fue de Pueblo Paleta para seguir su recorrido por Kanto.
***
Entonces, Sammy volvió a su laboratorio.
“Mira todo lo que ha pasado, Sammy”, pensó. “¿En serio te vas a quedar sin hacer nada otra vez? ¿Para qué siquiera aprendiste a pelear cuando eras joven…?”
Sammy negó con la cabeza. “¿Pelear? No, no debo—”
Se interrumpió a sí misma. “¡Claro que debo! ¡Green está desaparecida, tengo que hacer algo en vez de pasármela encerrada en el laboratorio todo el día!”
Sammy guardó toda la información importante de su laboratorio en unas pokébolas para que nadie más que ella pudiera acceder. Luego, decidida, sacó a su Tauros y a su Blastoise de sus pokébolas por primera vez en mucho tiempo. Al salir, miró el césped alto que debía atravesar para llegar a Ciudad Verde por un largo rato...
—Bueno… ya es hora.
***
Por su parte, Lorelei seguía encerrada en la Liga. Aunque intentó irse, los Pokémon que le dio Surge no la obedecían en lo absoluto, y los guardias no la dejaban pasar… ¿Qué pensó que ocurriría? Era obvio que el Equipo Rocket la iba a traicionar, ni sabía si su familia estaba bien o no realmente…
Lorelei apoyó su espalda en la puerta de su cuarto y se dejó caer al piso, llorando.
—Fui una tonta… Lo siento, Lacy…
Entonces, hizo silencio al oír unos pasos y una discusión… Eran Sabrina y Surge. Lorelei apoyó la oreja en la puerta.
—¿Qué dices, Sabrina? Giovanni nunca nos traicionaría así. Hicimos nuestro trabajo perfectamente, somos reclutas valiosos y ya no puede descartarnos. ¡Una gran parte del dinero de los Pokémon robados irá a nosotros, ya vendrá!
—¡No lo entiendes! —La voz de Sabrina hizo eco por sus poderes psíquicos, Lorelei podía imaginarse sus ojos brillando con luz violeta—. Esto es una trampa. Que nosotros seamos el Alto Mando es algo demasiado inestable… La gente se dará cuenta de que somos del Equipo Rocket eventualmente, y nos echarán también. ¡Nosotros no lo vimos, pero Giovanni ya lo sabía! No le importamos a Giovanni, no le importa cómo dejará Kanto o a nosotros… ¡Quiere conseguir el dinero y luego irse y dejarnos con este desastre, y con las personas odiándonos! ¿Cómo no me di cuenta antes…?
Surge se quedó en silencio.
—No hables así del jefe. ¡Nos lo dio todo! Así que no seas una estúpida. —La voz de Surge se alejó—. Estás igual de loca que Lacy, ustedes mujeres no pueden gobernar una región.
Sabrina gruñó, pero dejó que se fuera. Hubo silencio por unos momentos, entonces, Lorelei vio una sombra debajo de la puerta.
—Sé que estabas escuchando, Lorelei —dijo sombríamente.
Lorelei empezó a temblar de miedo.
—Te dejaré ir a la Isla Quarta —agregó, al abrir la puerta casi hizo que Lorelei se caiga—. Hipnotizaré a los guardias o algo, ya nada de esto me importa. Gobernar no es como creí que sería... Solo dejaré que todo se incendie y me iré… como él.
Lorelei miró a Sabrina con confusión. Sabrina estaba sonriendo de modo oscuro.
—¿Cómo quién…?
—El jefe. —Le hizo una seña a Lorelei para que salga del cuarto—. Vete antes de que me arrepienta.
—¿Y mis Pokémon?
—No los tengo.
—¿Quién los…?
—¡Dije vete! —gritó.
Lorelei se apuró y se fue corriendo del lugar…
***
En Ciudad Orquídea, Lacy y Green habían terminado de trabajar y ya tenían suficiente dinero para comprar pokébolas. Lacy capturó a su Krabby, Celeste, como debía ser desde el principio, y ahora debían encontrar otros Pokémon para poder derrotar al Líder de Gimnasio tipo Lucha de la ciudad. Capturaron a un Magikarp y a un Staryu, pero su equipo aún se veía muy débil.
Mientras pasaban los días en su trabajo cuidando al Shuckle, aquel Pokémon se encariñaba cada vez más con ellas, especialmente con Green; así que el coleccionista se los prestó para la batalla con el Líder de Gimnasio.
Lacy y Green leyeron el cartel en la entrada del lugar.
—Aquí dice que el líder se llama Aníbal y tiene un Poliwrath y un Primeape —dijo Green—. Solamente son dos Pokémon, así que puede que no sea tan difícil. ¿A cuál Pokémon enviaremos a pelear primero?
Shuckle levantó la cabeza y empezó a saltar para llamar la atención. Lacy y Green lo miraron.
—¿Quieres ir tú primero, Shuckle? —preguntó Lacy.
—¡Shuckle! ¡Shuckle! —dijo en modo afirmativo.
Lacy y Green se miraron.
—No sé… Este Pokémon no es nuestro, no podemos dejar que se lastime —dijo Lacy.
—Es verdad. Perdón, Shuckle, pero solamente vas a pelear si los demás ya no pueden —dijo Green.
Shuckle gruñó, y por un momento, los poderes de Lacy volvieron, y ella pudo entenderle.
—Ustedes no saben cuán poderoso soy —había dicho.
Lacy miró a la tortuga con confusión, pero de igual modo, habían decidido que Krabby iba a ser la primera en luchar.
Aunque Lacy se quedó pensando… ¿Acaso Shuckle tenía un poder que no conocían?
Krabby fue el primer Pokémon en luchar contra el de Aníbal, que envió a su Poliwrath.
—¡Celeste, usa Garra Metal! —exclamó Green.
Krabby se lanzó en un ataque contra el Poliwrath con su pinza metálica, atacó directamente su cara. La estadística de ataque de Krabby era mayor que la de Poliwrath, así que el ataque hizo retroceder al otro Pokémon a pesar de no tener ventaja de tipos.
—Buen ataque —dijo Aníbal—. ¡Poliwrath, usa Contraataque!
Poliwrath se rodeó de energía rojiza, y luego dio un paso en el aire y le dio un puñetazo a Krabby, haciendo que el cangrejo cierre los ojos del dolor. Con ese ataque, se devolvía el doble del movimiento anterior.
—Celeste, ¿aún puedes luchar? Sé que es tu primera pelea fuera de los entrenamientos —dijo Lacy.
Krabby asintió, haciendo saber que aún podía. Shuckle, que estaba observando la batalla, frunció el ceño.
—Bien. ¡Krabby, usa Guillotina! —ordenó Green.
Si ese ataque acertaba, debilitaría a Poliwrath de un solo golpe, pero el Pokémon logró evadir las pinzas de Krabby.
—Poliwrath, ¡usa Fuerza Bruta!
Poliwrath lanzó todo su cuerpo a Krabby, y le dio un puñetazo, dejándola inconsciente. Sin embargo, ese movimiento redujo el ataque y defensa de Poliwrath.
—Regresa, Celeste —ordenó Lacy, y Krabby regresó a su pokébola.
Green se acercó a Lacy.
—¿Qué hacemos? Nuestros Magikarp y Staryu no están listos para pelear aún —susurró Green.
Shuckle se puso en el medio de ambas.
—¡Shuckle! ¡¡SHUCKLE!! —gritó fuertemente.
Lacy y Green se taparon los oídos.
—Ay, ¡no grites! —dijo Green—. ¿Lo dejamos pelear?
—Bueno, no tenemos opción. ¡Ve, Shuckle!
Felizmente, Shuckle se metió en el campo de batalla y le sonrió al Poliwrath, que ya estaba cansado de la pelea anterior. Lacy, Green y Aníbal se quedaron quietos.
—Green… —Lacy le susurró—. No sé cuáles movimientos sabe Shuckle, no le puedo ordenar nada…
—Shuckle —dijo la tortuga, y aparentemente usó Descanso, porque después de eso, se podían escuchar sus suaves ronquidos.
Lacy y Green miraron la escena en shock, humilladas.
—¡Lo siento, Líder de Gimnasio! ¡Se supone que Shuckle iba a pelear, no a dormir! —exclamó Lacy, con la cara roja de la vergüenza.
Green se rió.
—Pensé que creías que ser Líder de Gimnasio valía poco, pero se ve que les tienes respeto… —le dijo en voz baja.
—¡Dije eso hace mucho, no lo menciones ahora!
—Dormido o no, ese Pokémon quiso venir al campo de batalla, así que luchará contra el mío —dijo Aníbal—. Poliwrath, ¡usa Fuerza Bruta otra vez!
Poliwrath se quiso lanzar a Shuckle como le hizo a Krabby, pero no pudo mover a la tortuga. Es más, cuando Poliwrath le pegó después, Shuckle ni se inmutó…
—¿Qué? —exclamó Aníbal—. ¿Pero cuánta defensa tiene ese Pokémon?
—No lo sé, no tenemos Pokédex —dijo Green—. Shuckle, despierta ya, haz algo.
Shuckle se despertó, entonces, usó otro movimiento por sí mismo. Era magia, ya que unas manos aparecieron y empezaron a girar…
—Eso es Truco Fuerza —dijo Lacy—, Shuckle intercambiará su estadística de Ataque por su Defensa…
—¡Ah! Pero si su defensa es alta como dice Aníbal, entonces…
Shuckle terminó de hacer su magia, y Green le dió una orden.
—¡Shuckle, ataca con lo que sea!
Shuckle sonrió, y se lanzó al Poliwrath para oprimirlo con sus patas. Al haber intercambiado su defensa por su fuerza, ahora era mucho más poderoso que el Poliwrath, que gritó apenas Shuckle lo apretó. Poliwrath se debilitó inmediatamente, y Shuckle salió victorioso…
—¡Poliwrath, regresa! ¡Ve, Primeape! —exclamó Aníbal, sacando a su primer Pokémon, pero luego dijo algo—: Esa tortuga suya es realmente poderosa, es ingenioso cómo le enseñaron a luchar sin órdenes; han de ser Entrenadoras muy experimentadas. Es extraño que no tengan mi Medalla ya.
Lacy y Green sonrieron nerviosamente, el Shuckle ni era de ellas y no tenían idea de cómo sabía hacer esas cosas…
—Primeape, ¡usa A Bocajarro!
Primeape se lanzó a Shuckle y empezó a golpearlo frenéticamente, ahora la defensa de Shuckle estaba baja, al haberla intercambiado por poder, así que sus ataques lo dejaron sin aliento.
—¡Tú puedes, Shuckle! —exclamó Green—. Has… ¡Has eso de la Constricción de nuevo!
Shuckle, que había bajado la cabeza del dolor, la levantó de nuevo, e hizo el mismo movimiento que debilitó a Poliwrath con el Primeape. Tras forcejear, Primeape puso sus brazos encima de Shuckle, se lo sacó de encima y lo tiró. Pero respiraba pesadamente por el cansancio de su primer ataque.
—¡Primeape, usa Buena Baza!
El puño de Primeape empezó a brillar con una luz blanca mientras se estrellaba en la cara de Shuckle, la potencia de ese ataque se duplicó al Primeape haber sufrido daño.
—Shuckle…
La tortuga se debilitó, y Lacy y Green la regresaron a su pokébola. Se miraron; solamente les quedaban Pokémon débiles, pero con el daño que sufrió Primeape, quizá sería suficiente con eso…
—¡Ve, Staryu! —exclamó Lacy—. ¡Usa Giro Rápido!
La estrella de mar empezó a girar en el aire hasta golpear a Primeape, que se quedó mareado en su lugar por un momento, hasta que cayó al piso, debilitado.
Lacy y Green sonrieron, victoriosas. Su primera medalla de Gimnasio juntas.
—¡Eso salió mejor de lo que pensaba! —dijo Lacy.
—Nada saldrá mal si estoy aquí —agregó Green con una sonrisa.
Aníbal le estrechó la mano a ambas, y les dio dos Medallas Tormenta.
—Son excelentes peleando, podrían ser asistentes en este Gimnasio sin problema.
—Gracias por la oferta, pero debemos irnos de esta ciudad pronto. Aventuras Pokémon y todo eso —dijo Green.
Aníbal rió.
—¿Así que quieren seguir el camino de Campeonas, eh? Ya veo.
Green se sobresaltó.
—No, en realidad nosotras…
—Está bien, está bien —interrumpió Aníbal—. No hay nada de malo en ser ambiciosas y querer su propio título. Vayan, sigan con su carrera. Les irá bien.
***
Lacy y Green se fueron del lugar, ambas con sus Medallas puestas como pines en su pecho. Por su parte, Green se quedó pensando en silencio en lo que le dijo el Líder de Gimnasio…
Ella ya no podía ser Campeona en Kanto, porque fue derrotada por Red y era imposible retarlo a una batalla para recuperar el título… pero quizá… sí podría ser la Campeona de Johto. ¡Era perfecto! Si de todos modos Green ya no tenía nada en Kanto, podría empezar de nuevo en Johto y tener toda la gloria que se merecía…
Green pensó en todas las cosas que le había dicho Lacy en el pasado para que quisiera ser la Campeona de Kanto, cosas que de repente volvían a tener sentido…
PASADO
Green estaba en la oficina de Lacy, que se encontraba cruzada de brazos, enojada porque Green había decidido ser Líder de Gimnasio en lugar de aceptar su oferta.
—¿Por qué insistes en que el título me pertenece? Perdí contra Red, igual que tú.
—Creo que eres la menos… perdedora entre las dos. Tus talentos no deberían desperdiciarse por tu orgullo —dijo Lacy entonces.
PRESENTE
Lacy se dirigió al Centro Pokémon, pero Green se quedó atrás, en la puerta del Gimnasio de Aníbal, mirando su medalla. ¿Talentos, eh? Quizá, al final, no serían desperdiciados…
Lacy se dio cuenta de que Green no estaba viniendo con ella, así que la miró con confusión.
—¿Qué haces, Green? Tenemos que ir a curar a nuestro equipo.
Green levantó la mirada.
—Ah. Sí, sí. Vamos.
Tras ganar la batalla contra Aníbal y obtener su primera Medalla de Gimnasio, Lacy y Green tenían preguntas para Shuckle. Sin embargo, los poderes de Lacy para comunicarse con los Pokémon aún no funcionaban; así que en su lugar, le preguntaron al coleccionista Pokémon que les prestó a Shuckle cómo es que aquella tortuga se manejaba sola en las batallas.
—La verdad es que no lo sé —dijo el coleccionista—, pero mi teoría es que quizá sea un Pokémon extraviado de Ciudad Endrino. Los Pokémon de allí son mucho más inteligentes desde que Débora Ibuki es la Líder de Gimnasio, ya que sus poderes se expandieron por toda la ciudad y por todos los Pokémon que viven ahí, lo que les dio la capacidad de manejarse perfectamente sin un Entrenador... Aunque nunca he tenido tiempo de viajar a Ciudad Endrino para regresar a Shuckle.
Shuckle asintió con la cabeza, confirmando lo que decía su dueño temporal. Lacy se quedó en silencio durante toda la conversación, no le gustaba nada tener que escuchar a alguien hablar de su ciudad natal y de su prima, Débora, la cuál fue como su hermana antes de que Lacy tuviera que huir de Endrino...
Como el coleccionista estaba de vuelta en Ciudad Orquídea, Lacy y Green ya no tenían por qué cuidar de Shuckle, así que su trabajo ya estaba terminado. Tras hablar de eso, el coleccionista les pagó su último sueldo, pero al ver a Lacy y Green irse, alguien protestó...
—¡Shuckle! —exclamó la tortuga amarilla.
—¿Qué pasa? Ah, ¿Quieres quedarte con ellas? —preguntó el coleccionista.
La tortuga asintió y el coleccionista rió con cariño.
—Ya veo... ¿Qué dicen, chicas? ¿Quisieran quedarse con mi querido Shuckle? Debe ser más entretenido para él viajar y luchar que simplemente quedarse sentado aquí, con lo aventurero que es.
—Me encantaría que Shuckle forme parte del equipo, ¿qué dices tú? —preguntó Green, mirando a su compañera.
—No hay problema, pero que no haga lo del jugo otra vez... —dijo Lacy—. Además, pasaremos por Ciudad Endrino para obtener la Medalla de Gimnasio al final de nuestro viaje, seguramente podremos devolver a Shuckle a su hogar entonces.
Tras despedirse de la tortuga, el coleccionista les dió la pokébola de Shuckle a ambas, y además, un mapa de Johto y Kanto.
—Cuídenlo bien, y cuéntenme cómo les va de vez en cuando. Ya tienen mi número de Pokégear por si necesitan alguna cosa. Fue un gusto conocerlas.
Lacy y Green sonrieron y se despidieron.
***
Ambas entrenaron a sus Pokémon en la playa de la ciudad un rato, y mientras tanto, con el sonido del mar, Lacy pensaba. Era preocupante para ella que sus poderes hayan dejado de funcionar de ese modo, ya que en ningún momento de su vida le había pasado... pero cuando estaba entrenando para ser domadora de dragones de niña, le explicaron que sus poderes estaban ligados a sus emociones. Probablemente, el estar en Johto contra su voluntad y tener que volver a visitar el lugar del que huyó la estaba poniendo nerviosa, y por eso sus poderes no funcionaban...
—El coleccionista mencionó que la líder de Gimnasio de Endrino, Débora, tiene poderes —dijo Green mientras guiaba los movimientos de Magikarp en la arena—. ¿Ustedes se conocen?
Lacy suspiró. Por su parte, ella estaba entrenando a Krabby.
—Sí... Débora es mi prima, pero en realidad, éramos como hermanas. Yo nací ahí, en Ciudad Endrino, donde vive el mayor clan de domadores de dragones de la región... Se supone que yo iba a ser la Líder de Gimnasio en su lugar, pero como te dije el otro día, mi familia quería que me casara contra mi voluntad así que me fui. Se ve que ahora Débora es la líder... —Por cada palabra que decía, sonaba cada vez más tensa—. Sé que debemos pasar por esa ciudad para tener todas las medallas de gimnasio y que nuestro equipo nos siga obedeciendo, pero quisiera no tener que regresar...
El Magikarp de su equipo dejó de entrenar al no obtener órdenes de Green, que se había distraído con las palabras de Lacy. Green estuvo a punto de decirle que no había necesidad de que pisaran Endrino, pero realmente quería tener todas las medallas...
—Tengo una idea. Según el mapa, cuando lleguemos a Ciudad Iris, podríamos tomar dos rutas distintas... ¿Y si después de obtener las medallas anteriores, yo tomo la ruta que da a Ciudad Endrino, y tú la que da a Ciudad Cerezo? Así, yo obtendría la medalla de tu prima sin que tú tengas que verla; seguramente con que una sola luche contra ella será suficiente para que los Pokémon nos obedezcan, ya que los compartimos. Tú te quedarás ahí unos días en cuánto yo derrote a Débora, y luego nos encontraremos en Pueblo Primavera.
Según el mapa, en Pueblo Primavera estaba la Liga de Johto. Así que de paso, Green podría derrotar al Campeón allí, y tener el título que estaba soñando con obtener...
Pero Lacy se quedó en silencio, tampoco quería eso. Porque a pesar de todo, se estaba divirtiendo haciendo equipo con Green... No lo había admitido antes, pero ella le agradaba, y no quería tomar un camino distinto al suyo durante una gran parte del viaje.
—Sí, podríamos pensarlo mejor cuando ya estemos en Ciudad Iris —dijo Lacy, evadiendo el tema—. Por ahora, deberíamos seguir entrenando a nuestros Pokémon aquí para enseñarle Surf a alguno, así no tendremos que pasar por las Islas Remolino de nuevo antes de irnos.
Green asintió.
—Claro.
***
Tras dos días de entrenamiento, Lacy y Green lograron que su Magikarp evolucione a un Gyarados, así que fueron a la Tienda Pokémon de la ciudad a comprar la MO Surf para que aprendiera el movimiento que las sacaría de esa ciudad. Faltaba evolucionar al Staryu pero no tenían una Piedra Agua, y Krabby no tenía el nivel para ser un Kingler aún.
De igual modo, con un Pokémon que sabía Surf, Lacy y Green ya estaban listas para irse de Ciudad Orquídea, pero al salir de dónde se estaban quedando, vieron que se había abierto un nuevo lugar en la ciudad, la Zona Safari. Ellas podrían capturar nuevos Pokémon para su equipo allí, así que decidieron pasar por ese lugar primero.
Pagaron quinientas monedas para entrar, y se les entregaron treinta Safari Balls, debían capturar a los Pokémon con ellas en lugar de luchar usando su equipo. También les dieron cebo para atraer a los Pokémon salvajes, de distintos tipos dependiendo de cuál Pokémon querían atrapar.
***
Ya dentro de la Zona Safari, pero en un cuarto de descanso, Lacy y Green se detuvieron para ver el mapa del lugar. Había doce zonas en total, cada una de un bioma distinto y con una gran variedad de Pokémon habitándolos.
Considerando que el equipo actual del dúo estaba conformado por Krabby, Staryu, Shuckle, y Gyarados, tipos Bicho, Roca, Agua y Volador; necesitaban urgentemente Pokémon de otros tipos para equilibrarlo; y además Pokémon de tipo Volador con alas para facilitar su viaje por Johto, cuyo objetivo final era llegar a la frontera de Kanto y luchar contra el Equipo Rocket con un buen equipo. Considerando eso, decidieron que primero irían a la Zona Bosque.
***
El lugar estaba lleno de altos árboles de pino, con Pidgeys en sus copas, el pasto también era alto y había flores. Lacy y Green se acercaron a un árbol.
—¿Cómo hacemos que bajen? —preguntó Lacy.
Sin problema alguno, Green sacó el cebo de la bolsa, se lo puso en la mano y la levantó hacia los pájaros para atraerlos.
—Ya estuve en la Zona Safari de Kanto y lo más fácil es simplemente mostrarles el cebo; una que otra vez muerden, pero no es para tanto.
Un Pidgey sobre una rama miró la comida con curiosidad, y cuando se puso sobre la mano de Green, Lacy le tiró una Safari Ball. Tras unos segundos la pokébola se selló con una luz blanca, habían hecho su primera captura.
Green y Lacy sonrieron, ya dispuestas a cambiar de zona, entonces, todos los Pidgeys del árbol empezaron a volar hacia ellas, también querían la comida. Green puso el cebo de vuelta en la bolsa y ambas tuvieron que irse de allí…
Mientras corrían, podían ver una gran bandada de Pidgeys cubriendo el cielo, persiguiéndolas. Se escondieron tras un arbusto por un largo rato hasta que se fueron…
Al estar tranquilas, se tomaron un momento para tomar agua. Green notó que Lacy estaba pensativa, mirando a una flor sin decir nada.
—¿Te asustaste?
—No... es que, cuando estaba en la Liga de Kanto, lo único que hacía era quedarme en mi oficina y luchar contra los retadores en mi sala, que eran muy pocos... Nunca salía de aventuras por mí misma, así que perdí la costumbre de esto, de salir a capturar mis propios Pokémon. —Sonrió—. Pero ya recuerdo lo divertido que era.
Green sonrió también.
—¿Así que te parece divertido, eh?
Sacó el cebo de la bolsa y lo tiró en el cabello de Lacy, luego, la empujó fuera del arbusto a la intemperie.
—¡Green! —exclamó Lacy. Entonces, fue rodeada por Pidgeys y empezó a correr por todas partes mientras Green se reía desde el arbusto.
Eventualmente, Lacy logró escapar de los pájaros y se volvió a esconder con Green, ahora estaba toda despeinada. Miró a Green, molesta.
—Gracias a tu broma, nos quedamos sin cebo para capturar más Pokémon... —dijo Lacy.
La sonrisa se borró de la cara de Green.
—¿En serio?
—No.
Lacy le tiró cebo de la bolsa que llevaba y la empujó fuera del arbusto también, se quedó sentada viendo cómo Green intentaba huir de los pájaros como ella. Un rato después, al aburrirse, salió del arbusto y ayudó a Green a escapar de los Pokémon salvajes.
***
Tras un rato, se les terminó la hora que tenían en la Zona Bosque, así que regresaron al cuarto de descanso, riendo.
—No pensé que tú me ibas a tirar a los pájaros también... —dijo Green—. Ah, tienes hojas en el pelo.
Green le sacó las hojas del pelo a Lacy, y después se dio cuenta de que estaba tocando su sien así que torpemente dejó de hacerlo y miró para otro lado. Lacy sonrió y estuvo a punto de decir algo, entonces un Pidgeot robot, que era el guía de la Zona Safari, se les acercó con enojo.
—No molesten a los Pidgeys así, niñas, desperdiciaron un montón de cebo...
—Perdón...
Pagaron quinientas monedas más, esta vez para entrar a la Zona Prado. Allí, capturaron a un Manectric, un Pokémon tipo Eléctrico, a un Houndoom, tipo Fuego y Siniestro, a un Abra, tipo Psíquico, y por último, a un Lotad, tipo Agua y Planta.
***
Mientras tanto, en Kanto, los Pokémon robados de los ciudadanos, los líderes de Gimnasio y Lacy y Green estaban en una prisión subterránea, sellada con la magia de Sabrina que evitaba que pudieran usar sus poderes. El Alakazam de Green y el Aerodactyl de Lacy se encontraban teniendo una conversación en Pokémon.
—"Debemos encontrar algún modo de escapar de aquí, nuestras Entrenadoras y Kanto nos necesitan" —dijo Alakazam—. "Nosotros conocemos movimientos de tipo Psíquico, así que si hacemos equipo con otros Pokémon que conozcan movimientos así, podremos romper la barrera de Sabrina."
—"Sí. Aunque nuestros poderes fueron reducidos por esa barrera... Necesitaremos mucha energía psíquica. Quizá si entrenamos todos juntos, podremos hacernos lo suficientemente fuertes" —respondió Aerodactyl.
Alakazam asintió.
—"Además, estoy bastante seguro de que mi compañero de equipo, Arcanine, conoce el movimiento Teletransporte, con que él sea lo suficientemente fuerte como para usar ese movimiento y teletransportarse para buscar ayuda, estaríamos bien" —dijo.
—"Entonces Arcanine es la prioridad. Bien." —Aerodactyl se dirigió a todos los Pokémon que se encontraban en la celda—. "¡Todos! Este Arcanine sabe cómo teletransportarse. Debemos entrenar con él para que tenga el nivel suficiente para superar el poder de la barrera y teletransportarse fuera de aquí para buscar ayuda."
Los demás Pokémon mostraron entendimiento, y se dispusieron a ayudar a Arcanine a subir de nivel.
***
Aquella prisión subterránea no era el único lugar de Kanto en el que se estaba desarrollando la rebelión contra Sabrina y Surge. En Ciudad Carmín, en el Club de Fans de los Pokémon, que en realidad era la base de los rebeldes, estaba Rosa, una señora mayor con un Jigglypuff que había sido ayudada por Green en el pasado. Por ese hecho, ella sabía que era imposible que Green fuera del equipo Rocket como decía la nueva Liga, y estaba dispuesta a luchar contra ella para conseguir que todos los inocentes pudieran vivir en paz. Escuchó que alguien tocaba la puerta, así que envió a su Jigglypuff a abrirla por si se trataba de un enemigo. Jigglypuff volvió con Rosa un momento después para avisarle que no era alguien del Equipo Rocket, sino la profesora Sammy Oak.
—Ah, profesora Oak. He oído mucho sobre usted. ¿Creó la Pokédex, no? Y también es pariente de Green Oak… Un gusto conocerla.
—Un gusto también —dijo Sammy—. Vine aquí desde Pueblo Paleta para decir que me uno a la rebelión contra la Liga. Yo también quiero luchar.
Rosa la miró sorprendida por un momento, no sabía que Sammy era una entrenadora también. Entonces, sonrió, y le estrechó la mano.
—¡Qué bueno! Seguro que nos irá muy bien con usted. Déjame presentarte a los demás.
Rosa invitó a Sammy a pasar, y ya dentro, estaban Lyra, Leaf, y la Líder de Gimnasio de Ciudad Carmín, Misty.
—Hola... Yo soy Sammy Oak —se presentó—. Leaf... Ha pasado mucho tiempo. Tú solías jugar con mi nieta Green cuando eran niñas...
Leaf la miró con seriedad, cruzada de brazos. No confiaba en ella por todo lo que hizo sufrir a su amiga Green.
—Así es. Ella es Lyra, es una Entrenadora muy poderosa, y seguro que ya conoces a Misty.
—Señora Oak, estamos trabajando mucho para recuperar a Green, le juro que ella estará de vuelta a salvo pronto —dijo Lyra.
Sammy sonrió un poco, eso le traía algo de paz.
—Ya no me quedaré atrás en mi laboratorio, voy a luchar junto a ustedes hasta que derrotemos a esos delincuentes…
"Y quizá algún día Green pueda perdonarme", pensó Sammy.
El grupo se sentó a planear cómo seguir defendiendo la región, mientras que Chase y Elaine seguían con el Equipo Rocket. Ellos les avisaron que el Equipo Rocket planeaba un ataque a Ciudad Fucsia, así que enviarían a Leaf allí, sería su primera pelea formal como Entrenadora. De paso, querían invitar al líder de Gimnasio de esa ciudad, Koga, a la rebelión.
Sammy, Lyra, Misty y Rosa se quedaron en el club de ciudad Carmín esperando noticias, mientras que Leaf se iba a Ciudad Fucsia a luchar.
***
Por otro lado, en la Liga, Surge estaba recorriendo el lugar. Fue al cuarto en el que tenían encerrada a Lorelei... y se dio cuenta de que estaba vacío. Así que fue a la sala de Campeones, Sabrina estaba sentada sobre el trono.
—Lorelei no está —dijo Surge de modo acusador.
—Ah... Se ve que se escapó y no lo notamos. —Apoyó su mentón sobre su mano—. Qué mal.
—¿Acaso tú la dejaste ir?
—¿Y por qué haría eso...?
—Porque dijiste todo eso de que Giovanni nos traicionará y nos dejará solos con esta región en llamas... ¡Claramente te estás rebelando al jefe por alguna razón! —Se acercó al trono—. No voy a dejar que arruines esto. ¡Dime dónde está Lorelei, Sabrina!
Sabrina suspiró con fuerza.
—Se habrá ido a las islas esas o algo. Pero yo no la dejé ir. Simplemente se me escapó. Lo siento.
Surge la miró fijamente por un momento, con sospecha.
—Bueno. Enviaré a unos reclutas a buscarla. —Se dio la vuelta y empezó a caminar para irse de la sala—. No vuelvas a hacer algo así, recuerda que Giovanni estará aquí pronto y debemos darle una buena imagen.
Sabrina sonrió.
—Si fuéramos tan libres como crees, no tendríamos que preocuparnos de darle una buena imagen a nadie...
Surge dejó de caminar, pero no le respondió, solo negó con la cabeza y se fue.
***
Al regresar a su cuarto, pensó que quizá había algo de verdad en lo que decía Sabrina... A pesar de estar "gobernando" una región, tenían tanto poder como un recluta Rocket cualquiera.
Tras capturar a esos Pokémon en la Zona Safari, Lacy y Green se fueron de Ciudad Orquídea por la ruta marítima, sobre su Gyarados. Lucharon contra algunos entrenadores en el camino hasta que llegaron al puerto de Ciudad Olivo. Le preguntaron a un trabajador portuario que estaba ahí si desde allí podían ir a la Ciudad Carmín en Kanto, a lo que el trabajador les dijo que el transporte y la comunicación en Kanto desde Johto había sido bloqueada por el Campeón…
—¿Por qué es eso? —preguntó Green—. ¿Y quién es el Campeón de esta región?
—El Campeón se llama Silver, no se especializa en ningún tipo en particular, su equipo es mixto. Según lo que dijo, el corte con Kanto es porque esa región está con el Equipo Rocket… a pesar de que la Liga de ese lugar dice lo contrario. Es una lástima para las personas que quieran visitar Johto, pero el bloqueo debe ser por algo… La Liga de aquí no quiere quedar mal con las otras regiones al estar tan cerca de Kanto, no nos conviene.
—Ya veo… Gracias.
Lacy y Green caminaron por el puerto hasta llegar a la ciudad. Green no sabía si decirle a Lacy de su plan de quedarse en Johto para derrotar a ese tal Silver y ser la Campeona… Después de todo, se suponía que ambas cruzarían la frontera de Johto a Kanto juntas para luchar contra el Equipo Rocket, sin que ninguna se quede atrás…
¿Lacy entendería si Green le dijera que quiere empezar de nuevo allí? Green se repetía a sí misma que era la decisión correcta, no tenía nada en Kanto, ninguna aspiración ni familia que la quiera…
Por un momento, la imagen de Leaf apareció en la mente de Green. Eran mejores amigas desde niñas, nunca se habían separado, y Leaf estaba en Kanto, ¿entonces…?
No, pero Leaf ya era investigadora Pokémon, tenía cosas más importantes que Green y seguramente estaría mejor sin ella, ni hablar Red y Sammy.
Entonces Green pensó en el lugar en el que trabajaba, el Gimnasio de Ciudad Verde, en los jóvenes entrenadores a los que inspiró en su tiempo allí…
No, qué estupidez, ¿qué importaba? Si de igual modo, Green simplemente empezó a trabajar allí por conveniencia…
Sí, definitivamente quedarse en la Liga de Johto era la mejor decisión…
Mientras llegaban a Ciudad Olivo, Green miró a Lacy, la cuál estaba concentrada caminando sin darse cuenta de lo que pasaba por la cabeza de Green.
“A Lacy le esperan grandes cosas como domadora de dragones”, pensó, “Así que seguramente no le importará que me quede en Johto. Es más, seguro no necesita que luche junto a ella en Kanto… No le molestará”.
Cuando llegaron a la ciudad, el sol ya se estaba ocultando y el cielo era un degradé de violeta y naranja. Fueron a un pequeño hotel para turistas que estaba cerca, y esperaron en la recepción para que les dieran un cuarto. Tras un rato, fueron atendidas y pidieron uno con espacio para sus Pokémon y dos camas, a duras penas les alcanzó para que también tenga televisión. Tenían que pagar por noche, así que cada día debían conseguir dinero batallando hasta que derrotaran al Líder de Gimnasio y puedan irse a la siguiente ciudad.
Subieron las escaleras al cuarto, y se tiraron a sus camas, estaban cansadas por el viaje hasta allí, viajar en un Gyarados por el mar era muy incómodo.
Green se tapó con la sábana y puso algo en la tele, intentando relajarse. Por su parte, unos minutos después, Lacy ya se había levantado y estaba leyendo el diario que estaba en el cuarto, buscando noticias de Kanto.
—Lacy, ¿y si hoy descansas un poco de todo lo de Kanto? —dijo Green—. Tardaremos en regresar, así que no hay por qué pensar en eso todo el tiempo y preocuparnos cuando no podemos hacer nada aún…
Lacy cerró el diario y lo dejó en la mesa de cama, dándole la razón.
—Es cierto… Mejor descansemos un poco como dices. —Fue hacia la puerta—. Voy al buffet, ¿tú quieres algo?
Green sonrió al imaginarse comida.
—Me encantaría un curry…
Lacy asintió y se fue. Un rato después regresó con dos platos y se sentaron a comer junto a su equipo, que comió Pokécubos.
Green miró a Lacy, y pensó en cómo se habían conocido, cuando habían luchado por el título de Campeona de Kanto. Y pensar que terminaron en esta situación juntas…
Así que, ¿eran amigas ahora? ¿Green debería decirle…?
—¿Qué pasa, Green?
Green. Desde que llegaron a Johto, Lacy había dejado de llamarla “señorita Oak”.
—Nada —murmuró—, solo es extraño verte sin el pelo rojo.
Lacy tocó su cabello corto.
—Yo tampoco me acostumbro… Tú te salvaste porque Celeste te dió una peluca y no tuviste que hacerle nada a tu peinado…
—Por cierto, ¿ya puedes hablar con los Pokémon de nuevo, o no?
Lacy negó con la cabeza.
Pronto, llegó la noche y se fueron a descansar.
***
Al día siguiente, en Kanto, Sabrina y Surge iban a dar un comunicado como campeones. Habían bajado el número de reclutas del Equipo Rocket en las calles, pero seguían robando Pokémon para venderlos, supuestamente Giovanni les daría parte del dinero obtenido por eso cuando llegaran a su meta de cien millones de pokémonedas, pero Sabrina no confiaba en eso en lo absoluto, ya que su jefe no les había dado indicaciones de qué harían después de llegar a la meta. Volviendo al comunicado, debían decir algo urgentemente para calmar a los ciudadanos tras todo el caos ocurrido.
En el podio en el que alguna vez Lacy anunció que Green era la nueva Líder de Gimnasio, Sabrina y Surge dijeron que Kanto tendría que soportar al Equipo Rocket solo por unos días más, luego se iría para siempre ya que su “investigación” sobre aquellos criminales ya casi estaba completa.
Sabrina y Surge salieron ilesos, pero la nueva Liga se estaba desmoronando, tanto por la desconfianza de la gente como por la desconfianza que los dos líderes se tenían entre sí. Esperaban que Giovanni apareciera pronto para aclarar los problemas…
***
En cuánto a la rebelión… Leaf estaba viajando a Ciudad Fucsia para defenderla aún, y Lyra estaba entrenando en el patio del club de fans de Pokémon. Tenía unas pokébolas en el cinturón que nunca usaba… Estaban selladas con una luz blanca y no podía sacar a los Pokémon que se encontraban dentro. De igual modo, tomó una y la lanzó al césped, con la esperanza de que se abriera por fin.
La pokébola rebotó en el piso por unos segundos y se movió de lado a lado… pero no se abrió.
Lyra gruñó con frustración y volvió a agarrar la pokébola, miró su reflejo en esa.
—¿Por qué no sales, Lugia? —murmuró—. En mi aventura por Johto, logré capturar a todos los legendarios, pero nunca pude volver a sacarlos de sus pokébolas…
Miró hacia el cielo.
—Por eso vine a Kanto, esperaba encontrar la solución aquí… con Mew. Pero ese Pokémon no aparece frente a mí aún… Si tuviera la habilidad de usar a los legendarios, ¡la batalla contra el Equipo Rocket sería ganada en un instante! Así que… ¿Por qué está pasando esto? ¿Por qué, Mew? Aparece y dime…
Lyra se dejó caer al piso, y puso sus manos sobre su regazo.
—No quiero que más gente salga herida…
Mew miró a Lyra desde lejos, y luego, se fue volando a la base del Equipo Rocket.
***
En la base, que estaba conectada a la prisión subterránea de Pokémon, había un laboratorio… en el centro de este, una gran cápsula que contenía un experimento… Su creador original había abandonado esa creación hace mucho tiempo, horrorizado, pero el Equipo Rocket se la quedó… En la mesa del lugar, había hojas de un estudio clasificado, robado, con la firma de Sammy Oak.
En la cápsula, estaba Mewtwo, en posición fetal y con los ojos aún cerrados. Sus patas aún no estaban formadas por completo. Un científico del equipo Rocket miró al Pokémon y empezó a anotar algo en su libreta.
—Si todo sale bien, podremos poder controlar a este Pokémon legendario sin el permiso de Mew como los otros —le dijo el científico a otro que estaba a su lado.
Mew miró la situación desde la ventana de la puerta, y escuchó a alguien acercarse, así que se teletransportó fuera de ese lugar.
***
Tras llorar, Lyra se levantó del piso, y se secó las lágrimas con el brazo. No podía dejar que nadie la viera así, así que siguió entrenando ferozmente. Más líderes de Gimnasio llegaron a la base de la rebelión, sus Pokémon habían sido robados cuando Sabrina y Surge tomaron el poder, y necesitaban unos nuevos para poder defender sus ciudades. Rosa y Sammy se encargaron de repartirles Pokémon nuevos, fue un día ocupado para la rebelión que aún no sabía muy bien cómo organizarse ante un enemigo tan grande.
***
Mientras tanto, en Ciudad Fucsia, Chase y Elaine estaban fingiendo ser parte del operativo de robos de Pokémon a inocentes, pero mientras Chiharu estaba distraída, ellos ayudaban a las personas a escapar. En un momento, tras haber fallado varias veces, Chiharu golpeó la pared de una casa vacía.
—¡Otro que escapó…! ¿Qué me pasa hoy? El jefe va a estar decepcionado…
—Sí… el jefe… —dijo Chase—. Giovanni, ¿no?
—Ese es el jefe general del Equipo Rocket, pero aún no vuelve a Kanto tras huir de Red la última vez… El jefe en su lugar es Surge, el Campeón… —explicó Chiharu, estaba feliz de sentirse la mentora de esos niños—. En fin, les explico luego, tenemos que conseguir algún Pokémon fuerte, y rápido.
—¿Y para qué los Pokémon? —preguntó Elaine.
—Obviamente para venderlos…
Entonces, apareció Leaf con su Venusaur y los atacó, sin darse cuenta de que eran Chase y Elaine. De todos modos, cuando se dió cuenta tuvieron que fingir pelear contra sus compañeros para no que no parecieran sospechosos.
—¡Saur, usa Hoja Afilada! —exclamó Leaf.
Una hoja gigante golpeó al Eevee de Elaine, al Pikachu de Chase y al Arbok de Chiharu al mismo tiempo. Sus Pokémon aún podían pelear, pero Chiharu se asustó y le hizo una seña a los niños para que guardaran sus Pokémon, y huyeron corriendo de ahí.
—Bien hecho, Saur —dijo Leaf—. Estamos obteniendo buena información de la compañera de Chase y Elaine así que la dejaremos libre por ahora… Aunque debemos atrapar a cualquier otro recluta Rocket que haya por aquí.
El Venusaur de Leaf asintió, y ambos recorrieron la ciudad para luchar contra todos los reclutas del Equipo Rocket que se encontraran. Leaf estaba orgullosa de sí misma por haber salido a pelear, pero su misión apenas estaba empezando… Cuando ya todos estuvieran a salvo, debía hablar con el líder de Gimnasio Koga para que se uniera a la rebelión.
En el cielo, al volar, Mew dejó una estela rosa…
Mientras pasaban los días, el tranquilo otoño de ese año se alejaba para dar paso al invierno. El viento marino soplaba con fuerza hasta la ventana del hotel en el que se estaban quedando Lacy y Green trayendo sal. A causa del frío, pasaban menos tiempo entrenando fuera y más dentro, con sus Pokémon. No tenían para comprarse abrigos, así que una dulce joven llamada Yasmina les regaló camperas y bufandas que habían quedado en el armario del hotel y nunca habían sido reclamadas.
Al acercarse el fin de junio había más momentos en los que Green se quedaba en silencio con un rostro inexpresivo. Lacy la miraba mientras tomaban leche Mu-mu caliente y se preguntaba si en esos días había uno especial para Green, lo que explicaría ese efecto en ella… Hasta que le dijo su duda.
El ventidós de junio, ambas estaban sentadas en el sillón de su cuarto. En el piso, sobre la alfombra, los dos perros Manectric y Houndoom estaban jugando a las peleas. Krabby estaba entretenida viendo la televisión mientras que Abra, Staryu y Lotad dormían. Pidgey molestaba a Gyarados con su pico, este último entraba en el cuarto ya que habían pedido uno preparado para ser habitado por Pokémon grandes. En el sillón, Shuckle dormía en el triángulo formado por las piernas de Green al sentarse cruzada. Por su parte, Lacy estaba viendo el mismo programa que Krabby, hasta que notó la falta de reacción de Green otra vez.
—¿Qué pasa, Green? Estos días, te noto un poco decaída…
—Ah… —murmuró Green—. No te dije, pero el treinta de junio es mi cumpleaños. Siempre lo festejo con mi amiga Leaf, pero fuimos secuestradas y ahora estamos en otra región y todo eso. Gran fiesta sorpresa.
Lacy se llevó la mano a la boca.
—No sabía…
Se quedó en silencio por un momento, Lacy no festejaba ni su propio cumpleaños así que no tenía idea de cómo ayudar a Green… pero ya que mencionó una fiesta sorpresa…
***
Más tarde ese día, cuando ya había anochecido, Green estaba entretenida entrenando con el equipo, así que Lacy se fue del cuarto, diciendo que iba a caminar un rato. A Green le pareció raro ya que hacía mucho frío para eso, pero no la cuestionó.
Lacy se abrigó y salió del hotel, recordaba que cuando había embarcado un pequeño viaje por Johto cuando aún vivía en Ciudad Endrino, había pasado por el faro de Olivo, era un lugar con una hermosa vista perfecto para la fiesta sorpresa de Green que quería hacer en los próximos días.
En esos tiempos, cuando Lacy estaba en el camino de ser Líder de Gimnasio en lugar de Débora, no salía mucho de su ciudad natal, de hecho, nunca había retado a los líderes de gimnasio, ya que toda la familia tenía la Medalla Dragón por el simple hecho de ser Watarus, y el poder de esa medalla bastaba para que todos los Pokémon los obedecieran. Por eso mismo, la familia Wataru era conocida por ser creída, pero Lacy no quería ser vista así, así que viajó por las ciudades de Johto a dar regalos esperando una tregua. Lo que solo mostró cuánto dinero tenían y empeoró la situación, era un momento de su adolescencia que a Lacy no le gustaba recordar…
Pero en fin, al menos esta vez probablemente no la reconocerían así que no la tratarían distinto.
En la entrada del faro, Lacy se encontró con la misma joven de antes, Yasmina, sentada con un Ampharos. Aquel Pokémon servía de luz para el faro así que era extraño verlo abajo.
—Hola Yasmina —dijo Lacy—, ¿Le pasa algo al Ampharos? ¿Por qué está abajo?
—Eh… Hola señorita —respondió—, Es que… pronto va a ser su último día como luz del faro, ya está viejo y otro Ampharos iluminará en su lugar. Mientras tanto, estamos usando luz artificial para guiar los barcos que llegan. —Bajó las cejas con tristeza—. Estoy pasando el rato con él antes de que se vaya, parece ser que solamente a mí me importa que pronto volverá a casa y no lo veremos… Es muy importante para esta ciudad y no tendrá una buena despedida ni nada…
Lacy pensó en la fiesta que planeaba hacer.
—No sé que pensarás de esto, pero planeaba hacer una fiesta para mi amiga en el faro la semana que viene… Podríamos hacer una fiesta doble y también festejar el aporte de Ampharos a esta ciudad.
Los ojos de Yasmina se iluminaron.
—¿Una fiesta? ¡Sería genial! Mi papá es el farero, podríamos decirle y empezar a organizar todo ahora.
Lacy, Yasmina, el farero y sus ayudantes empezaron a pensar cómo podría ser la fiesta. Sería en el último piso donde se ve todo el mar, con decoración amarilla por Ampharos y la mejor comida que podían conseguir. A la aprendiz de farero le gustaba cantar así que también iba a haber un show de música, y Yasmina quería invitar a toda la ciudad. Lacy le dijo que quería que la fiesta de cumpleaños de Green fuera una sorpresa, así que solamente iban a hacer pública la parte de que era una fiesta para Ampharos.
***
Entre todos, prepararon unos folletos de la fiesta, unas horas después terminaron de organizar las primeras cosas, así que Lacy volvió al hotel con algunos. Al llegar al cuarto, Green salía de bañarse tras entrenar, había un plato en la mesa para Lacy así que ya había cenado.
—¿Estuvo buena la caminata? —preguntó Green extrañada.
Lacy sonrió nerviosamente, no sabía bien como explicarle lo de la fiesta de Ampharos sin que se diera cuenta de la otra fiesta, ni como invitarla sin que pareciera que no le importaba su cumpleaños…
—Me dieron estos folletos y me distraje entregándolos. —Le dio uno—. El treinta van a hacer una fiesta porque el Ampharos del faro se retira, ¿vamos?
Green tomó el folleto.
—Es dentro de una semana, ¿No tendríamos que habernos ido a Ciudad Iris para ese momento?
—Tú dijiste que no nos preocupemos tanto por regresar a Kanto rápido si igual nos tomará tiempo, creo que deberíamos quedarnos para la fiesta para divertirnos un poco en medio de esto.
—¿Diversión? ¿Tú? —Sonrió—. Bueno, está bien, pero de todos modos sigamos entrenando o Gyarados va a ser el primer pokemon en la historia en desevolucionar por falta de entrenamiento.
—Genial. Con una semana de entrenamiento, de seguro todo nuestro equipo habrá evolucionado para cuando lleguemos a la otra ciudad.
—Sí. De paso tendré una fiesta el treinta como siempre, aunque no la mía. Ya, come.
Lacy sonrió nerviosamente de nuevo, no estaba segura de si Green estaba molesta, pero seguro cuando llegara el día ya no lo estaría… Se sentó en la pequeña mesa redonda del cuarto a comer su plato de curry, extrañando cuando hacía eso mismo pero con la compañía de sus dragones.
Al día siguiente, en Ciudad Olivo, extrañamente todo estaba más frío. Hasta había empezado a nevar…
Al despertar, Green inmediatamente sintió a la estación del año subirse en sus pies hasta su nariz, congelándola sin que las finitas sábanas de la cama del hotel pudieran salvarla. A lo que Green se levantó, fue al baño del cuarto a lavarse la cara y los dientes. Luego, volvió al dormitorio y salió por la puerta, por último bajó las escaleras hacia el pasillo del hotel.
Desde donde estaba parada, ya se veía el escritorio de la recepción con las llaves de las habitaciones y las mesas del buffet ya que el hotel era pequeño. Green saludó al recepcionista, arrepintiéndose de no haberse peinado también, y caminó hacia la derecha hasta el interior del buffet.
Allí, había una cafetera con la que podría pagar con su tarjeta de entrenadora… si tuviera una. Ya no tenía la que decía “Green Oak” con sus medallas de Kanto, la perdió entre lo que aún no recordaba del viaje de Kanto hasta las Islas Remolino… De todos modos, al ser una fugitiva buscada por la Liga de la susodicha región, no podría usarla.
Simplemente pagó dos cafés con pokémonedas, uno para ella y otro para Lacy.
—Oye tú —dijo el señor tras el mostrador del buffet—. No estás registrada como entrenadora, ¿verdad? Veo que llevas tu medalla en tu pecho en vez de en tu tarjeta. ¿Por qué no estás registrada?
El sudor nervioso enrojeció a Green.
—Si que estoy registrada… pero perdí mi tarjeta en una cueva mientras exploraba.
El señor la miró con sospecha por unos momentos.
—Bueno.. Hazte otra o la gente pensará mal de ti, es un consejo.
Green sonrió con incomodidad, y se fue con apuro de vuelta a su cuarto.
***
Allí, Lacy estaba sentada en la alfombra entre el sillón y la tele con Krabby.
—Dime algo más —dijo Lacy.
—Krab, krab —respondió Krabby.
Lacy se agarró la cabeza.
—¿Por qué no puedo entenderte? ¿Por qué mis poderes no funcionan…?
—Cálmate, Lacy, son las siete de la mañana —Green le ofreció una taza de café.
—Ah, hola, Green. ¿Para mí? Gracias.
Ambas se sentaron en el sillón blanco y tomaron el café lo que alivió un poco el frío. Entonces, Manectric y Houndoom, que estaban fuera de sus pokébolas, se sentaron frente a ellas y pusieron ojos de rogar.
—¿Qué pasa? ¿Tienen hambre tan temprano? —preguntó Green.
Los perros ladraron, Lacy quiso entenderlos pero no pudo. Tras unos segundos, los dos pokémon fueron a la ventana cerrada al lado del sillón, a través de la cuál se veía la nieve caer… Green sonrió.
—No se necesitan habilidades mágicas para entender eso. Quieren ver la nieve…
Sorprendida, Lacy copió a Green mientras se abrigaba para ir afuera. Lacy siempre dependió de sus poderes para entender a sus pokémon, pero Green tenía razón, no eran tan necesarios.
***
Al abrir la puerta para salir del hotel, pisaron la nieve, los perros inmediatamente corrieron a verla. Manectric acercó el hocico para oler la nieve mientras que esta se derretía bajo las patas de Houndoom. Por su parte, Krabby tembló al sentir el frío viento y volvió a entrar… Lacy lo vio y rió.
Luego, Lacy y Green se sentaron en un escalón juntas mientras tomaban su bebida y veían a los perros jugar.
—Quisiera que mis otros Pokémon estuvieran aquí —dijo Lacy—. Se llevarían bien con los nuevos.
Green pensó por un momento que si se quedaba en Johto para ser campeona como había estado pensando no sería con sus pokémon de Kanto. Cada vez tenía más dudas al respecto…
—Sí… También extraño a mis Pokémon. ¿Crees que estén bien?
—Solo queda esperar que sí…
—Por cierto, tenemos que conseguir tarjetas de entrenadoras.
***
Por la tarde, Lacy regresó al Faro Olivo para seguir planeando la fiesta doble junto a Yasmina.
—¿Qué crees que va a querer tu amiga Blue de regalo?
Lacy se quedó en silencio y se puso la mano en la barbilla.
—No sé… Solamente noto que hay algo que la mantiene decaída y no sé que es... Dijo que porque ya casi es su cumpleaños, pero no creo que sea solo por eso. Quisiera poder sacarle ese dolor.
—Ah… ¿Y hace cuánto se conocen?
—Solamente desde hace un mes, así que no sé qué querría de regalo.
—Ya lo dijiste… Quisieras sacarle ese dolor.
Lacy entonces pensó en Red, y en lo que Sammy le dijo sobre él cuando se la encontró en Pueblo Paleta.
«Green me dejó de hablar desde que luchó contra usted por el título… Comienzo a comprender por qué. Creo que ella piensa que prefiero a Red por sobre ella, y nunca hice nada para demostrar lo contrario».
En ese momento, tras hablar con Sammy, Lacy había pensado en hablar con Green sobre Red, sobre cómo debían seguir adelante, pero como Green ya no estaba en Ciudad Verde al haber sido secuestrada nunca pudieron tener esa conversación… Quizá ya era hora.
***
Tras un rato de planear las comidas que traerían a la fiesta y las canciones que iba a cantar la aprendiz de farero, Lacy se despidió de Yasmina y volvió al hotel. Al entrar al cuarto, Green no estaba, así que Lacy se fue a buscarla.
Caminó un rato y llegó al muelle de Ciudad Olivo, y ahí estaba Green, parada viendo al mar moverse.
—Hola, Lacy —dijo sin tener que voltearse.
—Hola… Hay algo que quería decirte.
Green la miró.
—No conozco mucho a Red… pero sé que él no es mejor que tú como crees. Tú no huiste como él.
—Y… ¿Por qué me hablas de Red?
Lacy se acercó.
—Bueno… La última vez que hablamos sobre él parecía que todavía tenías resentimientos… ¿Por eso estás actuando distinto estos días, además de por lo de tu cumpleaños?
La expresión de Green se suavizó. Sonrió nerviosamente.
—Es que, Lacy, la verdad no sé que va a ser de mí…
¿Kanto o Johto?, se preguntaba.
—Ni yo… —dijo Lacy—. Pero estoy aquí para ayudarte… Eso es lo que hacen los amigos.
Green levantó las cejas.
—¿Amigos?
Lacy sonrió.
—Claro. Hace mucho no tengo una amiga.
Green sonrió también. Sus ojos se volvieron cristalinos, y Lacy se acercó para darle un abrazo. Green aceptó y puso su cabeza sobre su hombro. Sin poder evitarlo, empezó a llorar y se aferró a Lacy. Lacy simplemente tocó su cabello como consuelo, sin saber bien qué la atormentaba en ese momento. Si fuera por todo lo del Equipo Rocket ya se lo hubiera dicho.
—Ah… y… ¿Eres mi amiga y no te importa mi cumpleaños?
Lacy rió.
—Sí que me importa, confía en mí unos días más.
Green se quedó en silencio.
—Confiar en ti… —murmuró—. Bueno.
Green dejó de llorar y soltó a Lacy. La miró.
—¿Y qué hay de ti?
—¿Mm?
—Dijiste que tú tampoco sabías qué pasaría contigo…
—Eso no es algo nuevo. —Suspiró—. Soy una anormalidad en la familia Wataru. Me fui de Johto, perdí mis poderes, mi camino, mi propósito… Lo que me da más miedo ahora es ir a Endrino, creo que por eso debo hacerlo… Ya me decidí, no tomaremos caminos distintos en Ciudad Iris, iremos juntas.
Green sonrió.
—¿Es porque tuviste una gran revelación o porque no quieres separarte de mí?
Lacy hizo un sonido avergonzado y se dio la vuelta, guiando a Green para volver al hotel. Hacía frío.
***
Mientras tanto, en la Meseta Añil, Sabrina estaba caminando sin rumbo por los pasillos del edificio, vacíos porque el viejo Alto Mando ya no estaba ahí. Había tanto silencio que Sabrina no podía evitar dejar fluir sus pensamientos…
PASADO
Sabrina estaba en el orfanato del Equipo Rocket, un lugar frío y sin Pokémon en el que crecían los jóvenes sin hogar encontrados por Giovanni en Kanto. La niña tenía un Pidgey sobre su hombro y se dirigía a la oficina de su “padre”. Entró sin tocar la puerta y le mostró al pájaro, emocionada.
—¡Mire, jefe! Encontré a este Pidgey muy lindo, ¿Me lo puedo quedar?
Giovanni los miró sin expresión alguna.
—Sácalo de aquí, no es tu amigo.
—¡Claro que sí! Por algo se quedó sobre mi hombro…
Giovanni sonrió de modo condescendiente, y abrió la ventana junto a su escritorio. El Pidgey se fue volando al ver un lugar abierto, mientras Sabrina lo vio huir con tristeza.
—Solamente se quedó contigo porque la ventana estaba cerrada… Los Pokémon no son tus amigos… Te ven como una herramienta que aumenta su poder, mi niña. —Puso su mano sobre la mejilla de Sabrina de modo paternal—. Tú también deberías verlos así si no quieres que se rompa tu corazón.
Una lágrima bajó por la mejilla de Sabrina.
—¡Eres un tonto! —Su cabello y los objetos a su alrededor empezaron a flotar con sus poderes psíquicos—. Si no hubieras abierto la ventana, él hubiera seguido siendo mi amigo… Todos aquí son mis hermanos, pero nadie es mi amigo…
—Pues todos te querrán si sigues fortaleciendo tus poderes.
PRESENTE
Sabrina siguió caminando por el pasillo, el orfanato estaba en el pasado, pero Sabrina aún podía escuchar la voz de Giovanni cuando llegó a la puerta del cuarto en el que se quedaba Lorelei antes de que ella misma la liberase.
”Todos te querrán, querida», decía la voz de Giovanni en su mente.
Sabrina le dio un golpe a la puerta.
—Todos se van…
PASADO
Cuando Lorelei estaba encerrada en la Liga, ella y Sabrina tuvieron una conversación…
—¿Por qué haces esto? —dijo Lorelei—. Nunca me lo hubiera esperado de ti.
Sabrina le estaba trayendo la comida, y levantó una ceja ante sus palabras.
—¿Por qué no? Si no me conoces.
—Tu conexión con los Pokémon como Líder de Gimnasio siempre fue admirable, tu devoción por tu trabajo llegó hasta aquí, hasta la Liga, pero veo que nada de eso fue cierto al final…
Sabrina gruñó.
—Sí que fue cierto… pero mi lugar está con el Equipo Rocket.
—¿Estás segura?
Sabrina suspiró.
—Solo come la comida que te traje.
PRESENTE
Sabrina entró al cuarto que era de Lorelei, ahora vacío, y se dejó caer.
—Si no hubiera dejado ir a Lorelei ella seguiría conmigo, con el Equipo Rocket… Si no hubiera hecho eso, no hubiera tenido problemas con Surge…
Recordó cuando, en el orfanato, Surge la encontró llorando y le trajo de vuelta a su Pidgey… Entre lágrimas, Sabrina sonrió al recordar eso.
Al mirar el cuarto sin pensar en nada más, notó una nota sobre la cama de Lorelei. Se acercó y leyó lo que tenía dentro.
«Únete a la rebelión conmigo. Sé que tienes un buen corazón en alguna parte».
Sabrina se quedó mirando la nota en silencio.
—¿Un buen corazón? —Su voz hizo eco por sus poderes—. ¿Piensa que se ganará mi simpatía? ¿Ella que tiene una familia normal en Sete? ¿Ella que no creció en un orfanato de criminales como yo? ¿Por qué debería escucharla? ¡Ella nunca podría entenderme!
Hizo flotar a la nota y la arrugó y rompió en pedazos con sus poderes. Contra su voluntad, empezó a llorar. Entonces, apareció Surge, y al verla así, la abrazó.
—¿Por qué haces esto? —Lo empujó—. Yo no te importo.
—Eras mi hermana menor en el orfanato.
—Ya no estamos ahí…
Surge frunció el ceño.
—Desde que te convertiste en una falsa líder de gimnasio todo cambió en ti… Y se volvió peor cuando nos volvimos campeones… Ya no te entiendo. Pero no vine a buscarte por esto, Giovanni ya llegó.
Sabrina se limpió las lágrimas, y fue con Surge a la sala principal del edificio. Allí estaba Giovanni.
—¿Cuál es el plan? No nos has dicho el resto del plan —dijo Sabrina.
—Solo confíen en mí. Quise venir a decirles que están haciendo muy bien de campeones. Aquí tienen su recompensa. Pero todavía no es todo lo que debemos conseguir. Necesitamos más.
Giovanni dejó una bolsa con dinero en la mesa, y luego, se fue.
***
Por otro lado, en la rebelión en Ciudad Carmín, ya había una noche estrellada en el cielo. Leaf estaba caminando de lado a lado en el edificio, ya había reclutado a Koga a la rebelión pero aún así no estaba tranquila.
—Ya casi es el cumpleaños de Green y ella no está…
Lyra la detuvo.
—Ya la encontraremos, no te preocupes.
Leaf se puso las manos en la cara, y Lyra la miró, sin saber qué hacer. Entonces, un fuerte viento movió todo, y de repente, escucharon una tormenta afuera. Se quedaron sorprendidas por el cambio repentino de clima, y al ver por la ventana, Lyra vio una estela rosada en el cielo… ¡Mew!
Sin pensarlo, Lyra salió por la puerta mientras Leaf exclamaba: «¿Qué haces? ¡No salgas!»
Afuera, Lyra estaba rodeada por el viento, y sosteniendo su gorro, levantó la mirada hacia Mew que, brillante, estaba frente a ella. Sus pokébolas con los pokémon legendarios empezaron a brillar.
—¿Me dejarás usarlos? —dijo Lyra.
—No. Déjalos ir —respondió Mew.
—¡No! Debo usarlos para ganarle al Equipo Rocket… ¡Por favor!
—No es por eso por lo que los quieres, después de todo, estar en Kanto nunca estuvo en tus planes.
—¡Pero ahora sí! —exclamó Lyra con desesperación—. ¡Abre las pokébolas! ¡Desbloquealas!
—Ellos mantienen el equilibrio.
—¿Qué significa eso…?
Y entonces, Mew desapareció junto a la tormenta. Leaf salió del edificio de la rebelión, confundida porque había salido el sol… Puso una toalla sobre los hombros mojados de Lyra.
—No hagas eso, te vas a enfermar —dijo Leaf—. Te crees invencible, ¿verdad? Green también es así, se llevarían muy bien, o muy mal…
***
En muchas partes de ambas regiones, hubo extraños cambios en el clima mientras se acercaba el treinta de junio…
Leaf y Lyra volvieron adentro, Lyra estaba temblando del frío.
—¿No era de noche? ¿Cómo es que salió el sol? —dijo Leaf.
—No sé, ya suéltame —dijo Lyra, se sacó la toalla de los hombros y se tiró en el sillón del club, cubriéndose la cara.
—¿Lyra…?
La niña lloró. Sorprendida, Leaf se sentó junto a ella. Hubo silencio por unos momentos hasta que Lyra se forzó a dejar de llorar.
—¿Escuchaste lo que hablé con Mew, no?
Leaf asintió con preocupación.
—Tienes unos Pokémon especiales que Mew no te deja usar. Según mi investigación, los únicos Pokémon que necesitan el permiso de una deidad para ser entrenados son los legendarios… ¿Esos tienes?
—Sí… —Lyra se sacó las manos de la cara y miró a la nada con tristeza—. He capturado al ave Ho-Oh, al perro legendario Entei y al guardián de los mares Lugia. Pero no sabía que necesitaba el permiso de Mew para utilizar a los Pokémon de esa categoría, por eso vine a Kanto desde Johto… Si te preguntas cómo puedo controlar a mis Pokémon sin tener las medallas de aquí, es porque tengo una pluma arcoiris de Ho-Oh.
—Ya veo… Mew mencionó algo del “equilibrio”. ¿No se estará refiriendo a que esos Pokémon son necesarios para mantener el equilibrio del clima y el planeta? —Apuntó hacia arriba—. Después de todo, empezó a llover de repente y luego se hizo de día a las nueve de la noche…
Lyra suspiró.
—Sí… ¿Supongo que debería liberarlos, no? Mew no quiere que los tenga. Todo esto fue en vano… Y no ganaré…
—No digas eso… Eres muy fuerte sin necesitar de esos tres Pokémon. —Leaf pensó por un momento—. Espera… Conozco la leyenda de Ho-Oh y los perros legendarios de Johto. ¿Por qué tienes solo uno de los perros?
La expresión de Lyra se oscureció.
—Es una larga historia… Te la contaré.
PASADO
Había una vez, en Pueblo Primavera, Johto, un grupo de tres amigos que soñaban con ser los mejores entrenadores de Pokémon. Ellos eran…
La puerta del laboratorio del profesor Elm se abrió.
—¡Lyra! ¡Eco! ¡Cristal! Ya han llegado. Con que se postularon para ser quiénes lleven las Pokédex de Johto… y pasaron la prueba de batalla. Bien, cada uno de ustedes tendrá un Pokémon con el que iniciar su aventura. Elijan ustedes mismos, niños.
Los niños pasaron a ver a los Pokémon, pero la pequeña Lyra, que era muy tímida, se quedó atrás.
—¡Ven, Lyra! —dijo el niño Eco.
—Sí, no pasa nada —agregó la niña Cristal.
Lyra se acercó a dónde estaban los Pokémon iniciales. Lyra eligió a Cyndaquil, Cristal, a Chikorita, y Eco…
—¡Profesor! —exclamó el niño—. Aquí falta un Pokémon. Solamente hay dos para todos.
El profesor Elm se acercó a mirar la mesa en la que se suponía que había tres pokébolas.
—Ay no… ¿Qué pasó con Totodile?
—¡Profesor! ¡Mire la ventana! —exclamó Cristal.
De la ventana trasera del laboratorio, estaba huyendo un ladrón con pelo rojo.
—¡Detente, devuélveme a ese Pokémon! —exclamó el profesor.
Todos fueron tras él, pero no pudieron alcanzarlo. Sin embargo, Lyra encontró su tarjeta de entrenador en el piso.
—Se llama Silver —dijo Lyra en voz baja—. Hay que llamar a la policía…
Llamaron a la policía, que tampoco lo encontró.
***
Tras eso, la aventura de Cristal, Eco y Lyra continuó,; los tres recorrían los gimnasios de Johto juntos para obtener las medallas mientras luchaban contra el Equipo Rocket. En una ocasión, en la Torre Quemada, Lyra se encontró de nuevo con aquel ladrón…
—¿Qué haces aquí? —le dijo Lyra—. Tenías que pasar la prueba para tener un Pokémon inicial, no robártelo.
Silver la empujó para intimidarla. Luego se alejó y levantó una pokébola.
—Haré lo que sea necesario para ser poderoso y derrotar al Equipo Rocket… No devolveré al Pokémon.
Él sacó a Totodile, que ya había evolucionado a Croconaw. El Croconaw se quedó tranquilamente al lado de Silver, esperando una orden.
»Míralo, él ni quiere volver con el profesor Elm, así que déjame en paz, niña patética… o te atacaré.
Lyra gruñó y se levantó del piso. Todavía le enojaba tener enfrente a un criminal, pero era claro que el Croconaw lo quería…
»¿Qué te pasa? ¿No vas a luchar? —dijo él de repente.
Lyra se congeló.
—¿B-batalla? Pero mis amigos no están aquí.
Silver levantó una ceja.
—¿Y qué? ¿Acaso no sabes pelear tú sola?
—Odio pelear… Me aterra que los Pokémon se lastimen… Solo peleo cuando me siento segura junto a Eco y Cristal.
Silver la miró en silencio por un momento, y luego se echó a reír.
—¡Eres peor de lo que pensaba! ¿Los tres son así de unidos? ¿Qué son, los tres Perros Legendarios?
—¿Perros legendarios…?
Silver suspiró.
—¿Vives aquí y no conoces las leyendas de Johto…? Estamos en la Torre Quemada. Se dice que este era el hogar de Lugia, y que cuando se incendió, tres Pokémon quedaron atrapados dentro y murieron… —dijo, mirando la torre—. Ho-Oh, con sus llamas de la vida, los revivió y los convirtió en Entei, Suicune y Raikou, unos Pokémon con un poder increíble. Entei, que representa el fuego que quemó la torre. Suicune, el agua que apagó las llamas; y Raikou, el rayo que alcanzó la torre. Han estado escondidos aquí por mucho tiempo… Sin ver a los humanos. —Sonrió—. Pero es tu elección si quieres creerte esa historia o no.
Los ojos de Lyra se iluminaron.
—¿Así que son tres? Sería genial si Eco, Cristal y yo tuviéramos uno cada uno… ¡Marcaría lo eterno de nuestra amistad!
—Qué estúpido. Además tú ni sabes pelear, nunca podrás capturarlos.
—¡Junto a ellos sí podré! Cuando terminen de pelear contra el Líder de Gimnasio y vengan aquí, los atraparemos juntos.
—Sí, sí claro… La próxima mejor pelea contra mí.
Silver se fue, y un rato más tarde, llegaron Cristal y Eco tras obtener la Medalla Niebla. Lyra les contó la leyenda de los Perros Legendarios, y los tres entraron a la Torre Quemada, dispuestos a encontrarlos.
El lugar era oscuro y difícil de transitar ya que no estaba completamente reconstruido tras el incendio. Sin embargo… Encontraron unas estatuas de los perros legendarios y, al tocarlas, sus Pokédex se iluminaron junto a ellas. Miraron abajo, y en el último piso de la torre, aparecieron los Pokémon… Los habían elegido para mostrarse frente a ellos.
—¡Ahí están! —exclamaron los tres, y se dirigieron a capturarlos.
Lyra, Eco y Cristal estaban tan emocionados por verlos que no se dieron cuenta de las personas que estaban acechando en las sombras, con trajes negros con una “R” roja…
—Ahí están los perros legendarios. Los capturaremos con el nuevo dispositivo de Absorción… Al usar un sistema distinto al de las pokébolas normales, quizá podremos capturarlos y utilizarlos sin el permiso de Mew.
—Pero, líder, esa tecnología no está lista aún… Podríamos terminar atrapando a cualquier entidad que esté cerca.
—No importa, esta es la única oportunidad que tenemos… ¡Estos Pokémon aparecen una sola vez cada mil años!
Mientras Lyra, Eco y Cristal luchaban contra los perros legendarios, el Equipo Rocket empezó a preparar el dispositivo de absorción, que tenía la forma de una red de trampa. Lyra notó el brillo de la red tras el Entei que quería atrapar, y se dió cuenta de que había gente peligrosa cerca de ellos.
—¡Chicos! ¡Cuidado! —exclamó Lyra.
Lyra lanzó a su Cyndaquil para luchar contra los reclutas del Equipo Rocket, pero al no haberlo entrenado lo suficiente, no tuvo ninguna oportunidad. El Arbok de los reclutas se lanzó a ella para morderla con sus colmillos. Por su parte, Eco y Cristal sacaron a más Pokémon para defender a su amiga. Los perros legendarios se alteraron por todo lo que pasaba, así que el Equipo Rocket lanzó la red de absorción antes de que pudieran escapar.
—¡Chicos, están muy cerca, aléjense de esa red, no es normal! —les advirtió Lyra.
—Ya es tarde… —dijo Eco.
—Pero Lyra no está peleando, así que está más lejos de la red —dijo Cristal.
Eco y Cristal lanzaron a Lyra lejos, y ella cayó al suelo. Cerró los ojos al ser cegada por una fuerte luz emitida por la red, que había caído sobre los perros legendarios y sobre Eco y Cristal…
Pudo abrir los ojos unos segundos después… y en la red, solamente quedaron Suicune y Raikou.
—Dónde… ¿Dónde están Entei y mis amigos? —murmuró Lyra.
—Líder… Esos niños se fusionaron con los Pokémon legendarios al estar cerca cuando tiramos la red… —dijo uno de los reclutas.
Los ojos de Lyra se llenaron de lágrimas.
—¡¿Qué?! ¡¿Qué hicieron con mis amigos?!
—No fue nuestra intención…
—¡Cállate! Ya vámonos, esta niña no puede detenernos de todos modos. Es débil, solamente tiene un Cyndaquil… Haunter, usa Bola Sombra ahora.
El Pokémon enemigo creó una niebla oscura, y los reclutas del Equipo Rocket desaparecieron junto a los Pokémon legendarios. Lyra se quedó en silencio en el suelo.
—Eco… Cristal… Esos tipos los convirtieron en Pokémon y se los llevaron… y yo… —Lágrimas brotaron de sus ojos mientras apretaba los dientes—. ¡No pude hacer nada… porque nunca aprendí a pelear yo sola! ¡Perdón! Perdón…
Lloró sobre sus rodillas. Tras unos minutos, volvió en sí y se levantó del piso.
—Nunca volveré a perder una pelea… —dijo al cielo—. ¡Y me vengaré del Equipo Rocket!
Cuando bajó la mirada, allí estaba el perro legendario faltante… Entei. Estaba débil por la pelea contra Eco y Cristal.
—Tú también perdiste a tus amigos… —Puso la pokébola sobre su frente y lo capturó—. Los vengaremos…
Cuando Lyra dijo la palabra “vengaremos”, la pokébola se selló y nunca más pudo abrirla…
Pasó lo mismo con los otros legendarios que capturó.
Lyra aprendió a luchar por sí misma y derrotó al Equipo Rocket de Johto junto a Silver, que se había convertido en su amigo. Sin embargo, nunca logró encontrar el dispositivo que capturó a Eco y Cristal…
Por otro lado, Silver le explicó que para usar a los Pokémon legendarios se necesitaba el permiso de la deidad de Kanto, Mew.
Pasó el tiempo… Lyra, al haber derrotado al Alto Mando al final de su aventura, sería coronada como la primera Campeona de Johto… pero rechazó el puesto.
—Lo siento, no puedo aceptar ser Campeona. Competí para probar mi fuerza, pero no puedo liderar, debo irme de esta región pronto.
La líder del Alto Mando, Karen, se quedó atónita, pero aceptó su decisión.
—De acuerdo… entonces el Campeón de esta región será quién obtuvo el segundo puesto en el campeonato… ¡Silver!
Silver aceptó el puesto, proponiendo terminar con el Equipo Rocket en Johto para siempre.
Tras la coronación, Silver llamó a Lyra para verse en el edificio de la Liga en Pueblo Primavera.
—Lyra… Hay algo que debo decirte. El líder del Equipo Rocket, Giovanni… es mi padre. Me abandonó para seguir con sus actividades criminales… ¡Por eso los eliminaré de esta región por completo como el Campeón!
—Ya veo… Yo también tengo mis razones para vengarme de ellos. Encontraré a quiénes capturaron a mis amigos… y los eliminaré junto a todos los demás. Pero primero, tengo que obtener el poder de los Pokémon legendarios para terminar con esto de una vez por todas.
—Te has convertido en alguien muy fuerte. Te esperaré aquí mientras cumples tu cometido.
Lyra sonrió.
—Adiós, Silver. Cuando vuelva, lucharemos de nuevo.
Lyra le plantó un beso en la mejilla, y Silver se sonrojó, pero no tuvo tiempo de decirle nada porque Lyra ya se había ido volando del edificio de la Liga sobre su Togetic…
PRESENTE
Lyra terminó de contarle su pasado a Leaf.
—Y eso fue lo que pasó…
—Con que tus amigos se fusionaron con esos Pokémon… Entiendo tu dolor, pero… —La expresión de Leaf se volvió más seria—. Entiendo por qué Mew no te deja usar a los legendarios.
Lyra frunció las cejas.
—¿Cómo que entiendes? Yo tengo la razón, Mew debería dejarme…
—No… Tú quieres una venganza personal, no derrotar al Equipo Rocket, Lyra. Y buscar una venganza podría hacer que pierdas el control… Debes liberar a esos Pokémon y demostrarle a Mew que tienes un buen corazón al liberar a tus amigos por sobre tu venganza. Nosotros podemos ayudarte… Chase y Elaine están infiltrados, pueden conseguir información de dónde está el dispositivo de absorción, traerlo… y seguro Sammy puede liberar a tus amigos con su conocimiento de científica.
—¿En serio me ayudarán? Pero estamos en medio de una guerra.
Leaf sonrió.
—¡Claro! Yo perdí a Green, pero tú a Eco y a Cristal… Es igual de importante. No tienes que cargar con esto tú sola…
Lyra sonrió con tristeza.
—Gracias, Leaf… Bueno… Liberaré a esos Pokémon.
***
Lyra y Leaf salieron de la base, Lyra sacó las pokébolas selladas de su cinturón y las colocó en el pasto. Entonces… fueron cubiertas por la sombra
de una persona. Las dos chicas miraron hacia arriba.
Una mujer de pelo violeta y con lentes…
—¡¿Lorelei?! —exclamó Leaf.
El treinta de junio llegó a Johto. La gran fiesta doble ocurriría esa noche, aún era de día y Lacy y Green estaban entrenando a su equipo fuera del hotel de Olivo.
—Este método de entrenamiento no me parece muy efectivo —dijo Green—. Deberíamos luchar con Pokémon salvajes en lugar de hacer que nuestros Pokémon peleen entre sí.
Lacy asintió. Green no le había vuelto a hablar de lo que había pasado hace unos días en el muelle, en lugar de eso estaba concentrada en entrenar, aunque parecía estar menos triste así que Lacy pensó que sería mejor no preguntar nada del otro tema.
Lacy y Green se dispusieron a buscar Pokémon salvajes. Mientras salían de la ciudad y caminaban hacia el norte, a la ruta treinta y nueve, el viento las empujaba hacia atrás y hacía difícil abrir los ojos.
—Green, ¿No crees que deberíamos…?
—Debemos fortalecer a nuestros Pokémon rápido para derrotar al Líder de Gimnasio… No importa cuánto viento haya, tenemos que entrenar igual.
Lacy se quedó en silencio. ¿Esta era la misma chica que le dijo que se preocupara menos hace unos días…?
Ya en el sendero, Lacy y Green se adentraron en el césped alto de la ruta, buscando Pokémon salvajes. Cuando vieron al césped moverse, sacaron a su equipo de sus pokébolas para que lucharan. Luego, escucharon el mugido de un Miltank salvaje.
—¡Houndoom, usa Mordisco! —exclamó Green.
El Miltank esquivó el ataque del Houndoom, y respondió con Encanto. El perro Houndoom se quedó tan embobado que su fuerza de ataque se redujo considerablemente.
—¡Manectric, usa Ataque Rápido! —exclamó Lacy.
Manectric se lanzó al Miltank y lo mordió antes de que pudiera esquivarlo. Al entrar en contacto con la melena eléctrica del perro, Miltank quedó paralizado y se cayó de espaldas al pasto.
—Muy bien, Lacy, creo que ganamos —dijo Green, pero entonces, el suelo empezó a temblar bajo sus pies.
Lacy miró hacia adelante… ¡Una estampida de Tauros!
—¡Ay no! ¡Esos Pokémon vienen a proteger a la Miltank! Son demasiados…
—¡Manectric, usa Chispazo! —dijo Green.
Manectric cerró los ojos y expulsó una gran corriente eléctrica de sus patas; la electricidad recorrió todo el bosque y dejó a todos los Tauros que iban a atacar paralizados.
Green y Lacy sonrieron.
—¡Muy buen trabajo, Manectric! Al derrotar a tantos enemigos al mismo tiempo, de seguro vas a subir muchos niveles —dijo Lacy.
—Bueno, sigamos. El entrenamiento recién empieza.
Green volvió a sacar al Houndoom, y el equipo que compartía con Lacy caminó tras ellas mientras buscaban más adversarios.
***
Cayó la noche, lo que marcó el fin del entrenamiento de Green y Lacy ya que tenían que ir a la fiesta en el Faro Olivo. Al volver al hotel, Yasmina les dio varios vestidos para elegir lo que llevarían a la fiesta. Green eligió un vestido strapless de color violeta oscuro, y Lacy, un vestido rosa manga larga. Mientras se miraban al espejo, Lacy tenía una gran sonrisa en el rostro, ya que pronto Green descubriría la sorpresa que le preparó…
—¿Te gusta tanto el rosa? Nunca te había visto tan sonriente —dijo Green mientras se peinaba la peluca negra.
Lacy rió.
—Solamente estoy emocionada por hoy.
***
Cuando el reloj marcó las ocho, Lacy y Green fueron al Faro Olivo. Cuando entraron, las luces estaban apagadas y no había nadie… Tras unos segundos, las luces se prendieron de repente y todos los invitados saltaron hacia Green con una torta de cumpleaños…
—¡Sorpresa! —dijo Yasmina—. ¡Feliz cumpleaños, Blue!
Green se sobresaltó, alzando el ceño.
—¿Qué…? ¿Cómo saben que es mi cumpleaños?
Yasmina sonrió.
—Tu amiga nos lo dijo, y estuvimos planeando que esta fiesta no sea solo para Ampharos, sino también para ti…
Green miró a Lacy con la boca entreabierta.
—Tú… ¿Por eso dijiste que “confiara en ti unos días más”?
Lacy asintió y, mientras Yasmina prendía la vela de la torta, Lacy se acercó a la pared para apagar la luz. La luz naranja de la vela iluminó la cara de Green. Todos alrededor empezaron a cantar el feliz cumpleaños.
—Pide un deseo —dijo Lacy cuando terminaron de cantar.
Green cerró los ojos.
«Deseo que… No, deseo que… No…»
Sopló la vela, todos aplaudieron, y Lacy prendió la luz.
—¿Qué pediste, Blue? —preguntó Yasmina.
Green sonrió.
—Si lo digo no se cumple…
—Ah, es verdad.
Yasmina puso la torta sobre una mesa y empezó a cortarla.
—Lance, llama a Ampharos, es hora de la fiesta —dijo.
Lacy subió las escaleras para ir a buscar al Pokémon, y Green se quedó en silencio mientras la veía irse. El Houndoom que estaba sentado al lado suyo la miró con extrañeza.
—Entre nosotros, Houndoom… —murmuró Green—. No pedí ningún deseo… porque no sé qué quiero aún.
Tras unos minutos, la aprendiz de farero subió al escenario y empezó a cantar.
«It doesn’t feel right and it doesn’t feel fair, when I’m planning to move on…»
Luego, Lacy volvió con el viejo Ampharos del faro y empezó a escuchar la canción junto a Green.
«And you’re still standing there… Don’t wanna keep a secret, but I don’t know how to keep it fair…»
Cuando empezó el estribillo de la canción, Houndoom saltó, energizado, y miró al Ampharos.
—Creo que quiere retar a ese Pokémon a un duelo —dijo Lacy.
Green sonrió a pesar del nudo en su garganta.
—¡Yasmina! ¡La que gana esta pelea come la primera porción de la torta!
Yasmina sonrió.
—¿Me retas? Muy bien… Si ganas, te daré la Medalla Mineral.
—¿Qué? Todo este tiempo me pregunté quién era el Líder de Gimnasio de esta ciudad… ¡Y resulta que eras tú! Lacy, lucha conmigo como practicamos.
—¡Sí! ¡Ve, Manectric!
—¿Con que una batalla doble? ¡Ve, Bronzong! —dijo Yasmina mientras levantaba una mano en el aire y sacaba a su segundo Pokémon.
Los invitados se quedaron mirando la batalla con emoción. El primero en atacar fue Manectric, que usó Colmillo Ígneo contra el Ampharos; lo mordió con sus colmillos encendidos en llamas. Yasmina sonrió.
—Usaste un ataque de fuego porque sabes que un ataque eléctrico no sería efectivo contra el Ampharos, ¡Pero no tomaste en cuenta la habilidad especial de este Pokémon!
El Manectric se quedó paralizado sobre el piso sin poder moverse.
»Ampharos tiene la habilidad Electricidad Estática, por lo que el mínimo contacto con él paralizará a su adversario… incluso si es de Tipo Eléctrico como tu Manectric.
—Y tú no tomaste en cuenta que mi Manectric también tiene esa habilidad… Mi Pokémon se habrá quedado paralizado, ¡Pero el tuyo también! —dijo Lacy.
Efectivamente, el Ampharos no podía moverse tampoco y no pudo atacar al Houndoom.
—Y con la habilidad Nerviosismo de Houndoom, no podrás darle ningún objeto curativo al Ampharos, ya que no lo tomará… —dijo Green, y le lanzó un Antiparálisis al Manectric—. Pero nosotras si podemos curar a nuestro Pokémon…
—Bien pensado, pero al curar a Manectric decidiste no atacar con el Houndoom, lo que me da tiempo a… ¡Bronzong, usa Rayo Confuso!
Bronzong lanzó unos rayos a los Pokémon de Lacy y Green, Houndoom y Manectric quedaron atontados por el, y cuando quisieron atacar a los Pokémon de Yasmina, accidentalmente se dieron un cabezazo entre sí.
Yasmina sonrió.
—¡Bronzong, ahora usa Bloqueo!
Las pokébolas de Houndoom y Manectric se bloquearon.
—¡No! ¡Nuestros Pokémon están confusos y ya no podemos cambiarlos! —dijo Lacy—. ¿Qué haremos…?
Lacy miró a su compañera y vio que estaba sonriendo.
—¡Houndoom, usa Finta!
Houndoom volvió en sí y atacó al Bronzong.
—¿Qué…? ¡Pero si ese Pokémon estaba confuso!
—Finta es un ataque que nunca puede fallar, sin importar el estado del usuario.
—No importa… Apenas le hizo daño a Bronzong; está en desventaja como Tipo Siniestro.
Green se quedó con la boca abierta.
—Espera, ¿Ese Pokémon campana es tipo Psíquico…? Había intuido por su apariencia que era Acero y Agua…
—No, es Psíquico y Acero —dijo Yasmina, extrañada—. ¿Acaso no ven los tipos de los Pokémon en sus Pokédexes?
—En realidad, nosotros no tenemos esos dispositivos… —dijo Lacy.
—Vaya… Pensé que ustedes eran los poseedores de Pokédex de Johto junto a Lyra, pero veo que no… —murmuró Yasmina—. Si ustedes no saben a qué enemigo se están enfrentando, esta batalla de Gimnasio es injusta.
—¡No! ¡Aún podemos pelear! —exclamó Green—. ¿Manectric, Houndoom, ya se sienten mejor? Los rayos se disiparon.
Los Pokémon asintieron.
—¿Pero cómo ganaremos? Estamos en desventaja de tipos —dijo Lacy.
—El Bronzong es quién nos está impidiendo cambiar de Pokémon, así que debemos derrotarlo primero. Ampharos sigue paralizado —dijo Green.
Las dos entrenadoras se miraron y luego miraron al Manectric, cuyo pelaje estaba brillando con energía. No atacaron, lo que extrañó a Yasmina.
—¿No van a hacer nada? Bueno… ¡Bronzong, usa Paranormal!
Bronzong lanzó unos rayos de energía psíquica, pero Green hizo una seña con la mano, y de repente los rayos cambiaron de dirección y cayeron sobre el Bronzong, tirándolo al piso y haciendo un estruendo.
—¿Qué pasó…? —murmuró Yasmina.
—Manectric no se quedó quieto, en realidad usó Carga para preparar su siguiente movimiento… —explicó Green.
—Luego, usó Chispazo para crear una onda eléctrica… No para atacar a Bronzong, ¡sino para redirigir su ataque hacia él mismo con la energía!
Yasmina se llevó la mano a la boca. Por los ojos cerrados de Bronzong, era obvio que no podía seguir luchando.
—¡Entonces mi Bronzong se derrotó con su propio ataque…! Bien pensado. Regresa. —Guardó a su Pokémon—. Como Líder de Gimnasio, solamente puedo usar a los primeros Pokémon que saque en la batalla, así que sólo lucharán contra Ampharos.
Lacy y Green se sonrieron.
—¡Manectric, Houndoom, regresen! ¡Ve, Shuckle! —exclamó Lacy.
—¡Ampharos, usa Impactrueno!
El ataque alcanzó a Shuckle, pero no le hizo ningún daño por su gran defensa…
—¡Shuckle, usa Truco Fuerza! —dijo Lacy.
—¿Qué están planeando? ¡Ampharos, usa Electrocañón! Eso lo debilitará de un solo golpe…
La descarga eléctrica impactó a Shuckle, y como su defensa estaba al mínimo por Truco Fuerza, fue súper dañino…
Pero Shuckle no se debilitó…
—Hemos investigado a este Pokémon, y su habilidad es Robustez. Sin importar qué tan fuerte sea el ataque, ¡No se puede debilitar de un solo golpe! —dijo Lacy.
—Ahora… Shuckle, usa Lanzarrocas!
El piso se levantó y salieron unas rocas que fueron lanzadas hacia Ampharos; con el poder aumentado de Shuckle por los cambios de características, fue un ataque super poderoso que debilitó al último Pokémon de Yasmina.
La Líder de Gimnasio sonrió y regresó al Ampharos a su pokébola.
—Han ganado… Son un gran equipo. —Sacó dos Medallas Mineral y se las dió a las chicas—. Me hace feliz saber que hay entrenadores tan fuertes en Johto… Pero qué extraño que los compañeros de Lyra no me hayan retado aún.
«Lyra… la entrenadora de los rumores de Kanto. Así que ella viene de Johto…» pensó Lacy. «¿Qué habrá pasado con sus compañeros?»
—Muchas gracias —dijo Green—. No sé quiénes serán esos entrenadores a los que te refieres… pero bueno, hora de la fiesta.
Green fue quién comió la primera porción de la torta, luego Yasmina, Lacy y los demás se sirvieron una porción. Green y Lacy se sentaron a escuchar música y comer.
—Gracias por haber planeado esto para mí… —dijo Green—. No sé cómo recompensártelo.
—No tienes que darme nada a cambio… Solamente verte feliz en tu cumpleaños es suficiente para mí.
Green le sonrió.
«Ya lo decidí… No me voy a quedar en Johto. ¡De ninguna manera!» pensó Green. «Iré a Kanto con Lacy… Quiero quedarme con ella».
***
Anteriormente, en Kanto, Lyra aún no liberaba a los Pokémon legendarios ya que Lorelei había aparecido y tenían que lidiar con eso primero. Lyra sacó a todo su equipo para atacarla, era una traidora, después de todo, pero Lorelei levantó las manos en señal de rendición.
—Sé que lo que hice estuvo mal… Traicioné al Alto Mando y a todo Kanto… Pero fue porque mi familia en Isla Quarta estaba amenazada por el Equipo Rocket. Escapé de la Meseta Añil para ir a comprobar que estén bien, pero Surge me dio unos Pokémon que no me obedecen y necesito unos nuevos para ir a mi isla natal… Por favor, ayúdenme.
—¿Por qué te creeríamos? —dijo Leaf—. ¡Ya les mentiste a todos!
Lorelei sacó a todo su equipo, el cuál se dio la vuelta y la ignoró.
—¡Digo la verdad! ¡Mira a estos Pokémon, no son los míos y no me obedecen! —dijo con desesperación.
Sin responder, Leaf sacó a su Umbreon, el Pokémon se acercó a oler a Lorelei y luego miró a su entrenadora; no detectó energía maligna en la mujer.
—Dinos qué les hicieron a Green y Lacy —dijo Leaf, aún sin confiar en ella.
—Sabrina las teletransportó a las Islas Remolino en Johto… Es el hogar del Pokémon legendario Lugia. No sé si están bien considerando eso…
—Lugia no está en las Islas Remolino porque yo lo capturé —dijo Lyra—. Así que probablemente siguen vivas. Debemos enviar a alguien a buscarlas…
Leaf se rascó el mentón.
—Pero recientemente el Campeón Silver instauró un bloqueo en la frontera a Johto, ¿no es así? Lyra, tú lo conoces. ¿No puedes explicarle la situación?
Lyra asintió.
—Sí, si viajo a la frontera probablemente me dejen pasar, si Silver ve que soy yo… —Miró su pokébola—. No puedo liberar a Lugia aún, iría a las Islas Remolino y eso pondría en peligro a Lacy y Green. Pero… —Miró a Lorelei—. No tenemos pruebas de que lo que dices es cierto.
Lorelei suspiró.
—Yo… no tengo forma de probarles que eso fue lo que pasó. ¿Cómo hago que ustedes me crean? Necesito ayudar a mi familia…
—Dinos cómo supiste que debías venir aquí.
—El Equipo Rocket no ha podido entrar a esta ciudad, ya que es la que tiene más protección de ustedes, por eso intuí que su base debe estar aquí… Logré entrar al usar mi colita de metal que está hecha de un material especial que puede hacerme invisible en la luz… No sé qué más decirles.
—Bueno… Mi Umbreon no detecta maldad en ti, así que debes estar diciendo la verdad… Tenemos un Pidgeot aquí. Podrías usarlo para volar hasta tu isla —dijo Leaf.
Los ojos de Lorelei se llenaron de lágrimas.
—¡Muchas gracias! Y perdón por todo lo que he hecho…
***
Leaf le dió un Pidgeot a Lorelei, ese Pokémon era más amable y sí la obedecía. Tenía unas flores en el pico.
—Ah, ¿son para mí? —dijo Lorelei, e intentó tomar las flores.
El Pidgeot apartó el pico.
»No son para mí… ¿Para quién son, amiguito? —dijo con una sonrisa.
El Pidgeot no respondió.
»Ya veo… De todos modos, no podría entenderte. —Lorelei miró a Leaf y Lyra—. Muchas gracias de nuevo por ayudarme. Iré a mi isla a ver a mi familia y luego regresaré para ayudarlas a luchar.
Leaf y Lyra observaron a Lorelei irse.
—¿Así que vas a regresar a Johto? —Leaf le preguntó a Lyra.
—Sí… Por favor busquen el dispositivo de absorción por mí.
Leaf asintió.
—Confía en nosotros, liberaremos a tus amigos. Espera… ¿Entonces no liberarás a Lugia?
—No… pero sí liberaré a Entei y Ho-Oh. —Lyra sudó—. Los liberaré en Johto, así volverán a sus hogares más fácilmente.
—Me parece bien… pero hazlo.
—Sí. Avísale a los demás que me voy. Adiós.
Lyra extendió la mano y Leaf la estrechó, luego, se fue volando en su Togetic.
—Así que… ahora solo estoy yo —murmuró Leaf para sí—. Espero ser lo suficientemente fuerte…
Cuando terminó la fiesta de Green, ya era hora de que comenzara la del Ampharos. Tras curar en el centro a los Pokémon que lucharon, todos los invitados y Yasmina y Lacy se dirigieron al último piso del faro. Desde allí el Ampharos se posó en su lugar como luz por última vez, presumiendo su brillantez, a lo que los presentes aplaudieron. Luego, el Ampharos volvió con ellos y Yasmina le mostró una torta para él, apta para Pokémon. El Pokémon festejó alegremente, y cuando terminó la fiesta, los invitados comenzaron a irse pero Lacy y Green se quedaron un momento más.
—Así que… ¿De qué tipo es tu Gimnasio entonces, Yasmina? —preguntó Green.
—Es el Gimnasio tipo Acero… Por cierto… Si no tienen Pokédexes, ¿Cómo sabían tanto de las habilidades de sus Pokémon?
—Bueno, somos Entrenadoras desde hace mucho, así que ya conocíamos las habilidades de varios —dijo Green, sin mencionar que tenía la Pokédex de Kanto—. Y aprendimos cuál es la habilidad de Shuckle porque le preguntamos al coleccionista que nos lo regaló.
—Yo también tengo una pregunta… ¿Qué sabes sobre los poseedores de Pokédex de esta región? —dijo Lacy.
—Pues, está Lyra, que derrotó a todos los Líderes de Gimnasio y al recién formado Alto Mando de Johto hace un tiempo… Estuvo a punto de ser coronada Campeona, pero se fue de Johto a último momento, no sabemos a dónde ni porqué, pero dijo que regresaría eventualmente —explicó Yasmina—. Mientras tanto, el Campeón es su rival, Silver. Los otros poseedores de Pokédex de aquí son Eco y Cristal… Al principio ellos acompañaban a Lyra en su viaje, pero fueron vistos por última vez en Ciudad Iris y desde entonces no volvieron a retar a ningún Gimnasio, por lo que nunca tuve la oportunidad de enfrentarme a ellos. No sé dónde están… Sigo esperando esa batalla.
—Ya veo…
***
Al día siguiente, en las afueras de Kanto, Lorelei volaba sobre el mar con su nuevo Pidgeot. A lo lejos, vio que había llegado a Isla Quarta, así que aterrizó.
—Bueno, Pidgeot, tendré que luchar solo contigo a mi lado ya que los otros Pokémon que tengo no me obedecen. Mi colita de zafiro da invisibilidad, pero solamente a mí, así que no sirve de nada en batalla…
Empezó a caminar por la isla mientras miraba de lado a lado, buscando enemigos, pero extrañamente, no había nadie con quién luchar… De hecho, había reclutas del Equipo Rocket en el suelo, ya derrotados por alguien…
—¿Quién hizo esto…? —murmuró Lorelei
De todos modos, le ordenó a Pidgeot usar Tajo Aéreo en los alrededores de forma preventiva. Ese ataque habría hecho que cualquier enemigo reaccionara y mostrara su presencia, pero en lugar de un recluta del Equipo Rocket… apareció una mujer. Era joven, con ojos dorados, cabello largo y naranja y ropa verde.
—¡Ve, Blast! —exclamó ella, y sacó un Blastoise.
Lorelei retrocedió, confundida. ¿Ese no era uno de los Pokémon iniciales que la profesora Sammy le dió a Red, Green y Leaf…? ¿Por qué esta mujer tenía uno?
—Lorelei del Alto Mando… Cómplice de los Campeones ilegítimos… —dijo la mujer—. ¡Si vienes a atacar esta isla, no podrás pasar sobre mí! Saqué al equipo Rocket de Isla Prima y no temo también sacarlos de Quarta.
Lorelei agitó las manos.
—¡Espera, espera, espera! No soy una enemiga. Vine a defender esta isla al igual que tú.
Blastoise le apuntó con su cañón.
—Mentira. ¡Oí que te uniste a Sabrina y Surge en las noticias, así que sal de aquí! ¡Blast, usa Hidrobomba!
El Blastoise de color lila le lanzó una masa de agua a Lorelei.
—¡Pidgeot, usa Detección, de prisa! —exclamó Lorelei.
Los ojos de Pidgeot brillaron y el ataque del Blastoise se detuvo antes de alcanzarlos.
»¡Por favor, entiende que no estoy con el Equipo Rocket! Esta isla es mi hogar, hice lo que hice solo para mantener a salvo a mi familia tras unas amenazas… —continuó.
La mujer dejó de atacar.
—¿Para mantener a salvo a tu familia? ¿Así que tú eres la hija de esa pareja que estaba secuestrada por el Equipo Rocket…?
—¡Sí, sí! ¿Ellos están bien?
—Llegué a esta isla hace unos días y luché hasta que pude liberarlos.
Lorelei suspiró de alivio.
—Muchas gracias… El Equipo Rocket amenazó con matarlos, por eso me uní a ellos temporalmente… De haber sabido que tú estabas aquí, nunca lo hubiera hecho. ¿Cómo te llamas?
La mujer entrecerró los ojos.
—Me llamo Dalia.
—Ah, bueno, yo soy…
—Sí, ya sé quién eres. Mi hermana se enfrentó a ti por lo que oí en las noticias hace tiempo…
—¿En serio? ¿Quién es tu hermana? —Lorelei la miró por un momento—. Ahora que lo pienso, sí que te pareces a una retadora que tuve… Green Oak. ¿Ella es?
—Así es… También oí que está desaparecida. ¿Sabes qué le pasó?
Lorelei desvió la mirada con culpa.
—Si te digo que ayudé a que ocurriera su desaparición… ¿Me atacarás?
Dalia cerró los ojos y se puso las manos en la frente.
—¡Tráela de vuelta, ya le han pasado suficientes cosas!
—No puedo, sería arriesgado intentar rescatarla; primero debemos derrotar al Equipo Rocket. —Lorelei se puso la mano en el pecho—. Te ayudaré a sacar a los reclutas de estas islas… Te propongo que luego vayamos a Kanto para unirnos a la rebelión contra Sabrina y Surge. ¡Así traeremos de vuelta a tu hermana!
—De acuerdo, pero solamente porque es más fácil si luchan dos personas. Saca al resto de tus Pokémon.
Lorelei se encogió.
—Este Pidgeot es el único de mis Pokémon que me obedece, así que solo lo tengo a él…
—¿Qué? ¿Viniste con un solo Pokémon? —Dalia negó con la cabeza—. Bueno, algo es algo… Vamos a decirle a tus padres que todo está bien y luego nos organizaremos.
Mientras ambas iban a la casa de los padres de Lorelei, ella se preguntaba… ¿Qué hacía ahí la hermana de Green?
En Johto… Lacy y Green estaban guardando sus cosas para irse del Hotel Olivo tras haber conseguido la Medalla de Gimnasio. Krabby estaba sentada sobre la mesa, mirando por la ventana. Desde la batalla, no se acercó a estar con sus Entrenadoras ni un segundo…
—¿Qué le pasa a Celeste? —preguntó Lacy mientras guardaba la ropa—. En momentos como estos quisiera tener mis poderes…
—Ni idea —respondió Green—. ¿Quizá está mal porque aún no evoluciona?
—¡Krab, krab! —exclamó Krabby con frustración.
Green la miró y se puso a pensar en qué podría haberla molestado tanto… Después, su mirada fue a Manectric y Houndoom, que estaban durmiendo en el piso tranquilamente. Luego, fue a Lacy.
—¿Te enojaste porque Manectric, Houndoom y Shuckle pelearon en la batalla de Gimnasio y a ti no te dejamos? —preguntó Green.
Finalmente, Krabby le dio la espalda a la ventana y las miró con enojo. Hizo ruido con sus pinzas como diciendo: “¡Desde que capturaron a los nuevos en la Zona Safari no me sacan de mi pokébola!”
—Lo sentimos, Celeste, es que Trick y Doom son perfectos para batallas dobles y nos emocionamos… —dijo Green.
—Sí, pero no nos olvidamos de que tú fuiste el primer Pokémon que capturamos cuando llegamos aquí —dijo Lacy y luego se dirigió a Green—: Cuando vayamos a la ruta treinta y nueve y treinta y ocho deberíamos entrenar a Celeste primero.
***
Ya en la ruta treinta y nueve de camino a la próxima ciudad (Ciudad Iris) Lacy y Green sacaron a Krabby para que luchara con algunos Pokémon salvajes. Un Raticate salió de la hierba alta y comenzó la primera batalla.
—¡Celeste, usa Garra Metal! —exclamó Lacy.
Krabby rasguñó al ratón con su pinza metálica; siempre se aseguraba de usar la que no estaba lastimada, pero el Raticate pareció notar su debilidad y mordió aquella pinza con su gran colmillo antes de que pudiera endurecerla. Krabby se retorció de dolor y cerró los ojos con fuerza.
—¡Oh no! Krabby, regresa a tu… —dijo Lacy.
—¡Krab! —exclamó Krabby con enojo.
Entonces Lacy recordó la conversación que tuvo con el cangrejo en el hospital de Ciudad Orquídea hace tiempo…
PASADO
—Bueno, mis hermanos siempre se burlan de mí por ser más pequeña que un Krabby normal… Un día me harté y peleé con ellos, pero me lastimé.
PRESENTE
—Ya entiendo… Odias cuando los demás te tratan como alguien débil y pequeño como hacían tus hermanos, ¿no? Y cuando no te elegimos para que lucharas contra Yasmina sentiste que estábamos haciendo lo mismo… —murmuró Lacy—. Pero no te preocupes, sabemos que eres fuerte. ¡Seguramente incluso puedas luchar usando tus dos pinzas!
—¿Estás segura, Lacy? Nunca ha luchado usando ambas… —dijo Green.
—Si lo hiciera, sería el doble de fuerte… Tú puedes hacerlo, Celeste, creo en ti.
Krabby se preparó para volver a usar el movimiento Garra Metal, pero esta vez dos pinzas en vez de una sola se volvieron metálicas, incluyendo la que se había lastimado. Se lanzó al Raticate en un ataque doble, usando sus pinzas como cuchillas, y el ratón cayó al suelo tras el fuerte ataque. Sin embargo, logró levantarse, y nuevamente intentó morder a Krabby; pero el Pokémon usó su pinza como escudo. Al morder el metal, el colmillo del Raticate se quebró, y el Pokémon salvaje huyó asustado del cangrejo.
Tras el desenlace de la batalla, Lacy y Green miraron a Krabby con orgullo. Krabby saltó a los brazos de sus Entrenadoras felizmente, pero sus brazos apenas podían sostener al Pokémon…
—¡Celeste…! ¿Por qué estás tan pesada de repente? —preguntó Green.
Krabby empezó a brillar con una luz blanca y su pinza lastimada comenzó a hacerse más grande y pesada. Además, sus colmillos crecieron y le salieron seis pinchos en la cabeza. Pasó de medir menos de un metro a medir casi un metro y medio… Lacy y Green se cayeron para adelante al no poder sostenerlo más.
—¡Ay! ¡Mis brazos!
Celeste tocó el piso y sus Entrenadoras la soltaron… Había evolucionado a un Kingler. Lacy juntó las manos felizmente.
—¡Perfecto! ¡Ahora eres mucho más fuerte, muy bien!
Green se agachó para verla mejor. Por alguna razón, Kingler estaba moviendo sus pinzas pero sin hacer ningún sonido.
—Genial… Sabes, Lacy, este fue uno de los primeros Pokémon que capturé en mi aventura por Kanto cuando era una poseedora de Pokédex —dijo Green—. Según su entrada en la Pokédex, los Kingler pueden usar sus garras para comunicarse a la distancia en frecuencias que solo ellos pueden oír…
—Ah… —Lacy miró a Celeste—. Entonces debe estar comunicándose con su madre.
Lacy pensó en su madre Sienna y en la última vez que se vieron seis años atrás…
«Pronto nos reencontraremos… Me pregunto si has cambiado», pensó.
***
Mientras tanto, en Isla Quarta, Lorelei y Dalia fueron con los padres de la primera. Al ver a su padre con el ojo morado y a su madre con un yeso en el brazo, Lorelei fue corriendo a abrazarlos.
—No debiste hacerlo —dijo su madre—. Podíamos aguantar un poco más contra el Equipo Rocket…
Lorelei sintió como su pecho se estrujaba.
—No, no… Debí saber que al ser Alto Mando mi familia podría estar en peligro… Debí haberlos protegido, debí haber sabido que esto podría pasar…Lo siento, que Sabrina y Surge hayan llegado al poder es mi culpa…
Dalia miró la escena y supo que Lorelei realmente lamentaba lo que pasó. Mientras observaba a Lorelei, notó que su colita de pelo tenía una pequeña joya azul, lo que la alarmó.
—Lamento interrumpir, pero ¿Eso en tu pelo es un zafiro?
Lorelei se tocó el cabello.
—Sí. ¿Por?
—El Equipo Rocket vino a estas islas en busca de un rubí y un zafiro, consiguieron lo primero pero no lo segundo… Si se enteran de que tú tienes un zafiro contigo, estaremos en peligro.
—Sí, hija, mejor escóndelo —dijo el padre de Lorelei—. Déjalo con nosotros.
—De ninguna manera. ¿Y si lo encuentran y ustedes vuelven a estar en peligro? —dijo Lorelei—. Yo soy la persona indicada para proteger el zafiro, sin importar por qué lo está buscando el Equipo Rocket.
Se soltó el pelo y se guardó la colita.
»Los derrotaremos y ya no volveremos a preocuparnos por esto —agregó.
—¿Cómo piensas hacerlo? Solamente tienes un Pidgeot en tu equipo —la cuestionó Dalia.
—Mamá, papá, ¿Me dejarán tomar algunos Pokémon de la Guardería?
—Por supuesto, usa todos los que necesites.
Lorelei se llevó a un Lapras, una Jynx, un Mr Mime, un Starmie y un Dewgong; con eso, ya tenía un equipo completo. Para hacer espacio en su equipo, dejó a los Pokémon que le dio Surge en la Guardería.
—Quizá quedarse aquí hará que sus corazones se ablanden —dijo Lorelei mirando al equipo psíquico que nunca la obedeció—. Y podríamos ser Entrenadora y Pokémon algún día…
Como de costumbre, aquellos Pokémon le dieron la espalda a Lorelei y entraron a la Guardería sin mirarla.
Isla Prima ya estaba libre del Equipo Rocket y Isla Quarta pronto también lo estaría, y con la ayuda de Lorelei, pronto Dalia lograría librar a todas las islas de esa organización criminal.
En Kanto, Sabrina y Surge estaban regresando a la Meseta Añil sostenidos del Xatu de la primera. Al verlos volar por encima del edificio, la multitud con carteles que los estaba esperando por fuera de él empezó a abuchearlos. Sus carteles tenían escritas cosas como: “¿Dónde están Lacy y Green?” y “Fuera Equipo Rocket”. Sabrina frunció el ceño.
—Xatu, usa Supersónico —le ordenó a su Pokémon y luego se dirigió a Surge—. Cubre tus oídos.
Ambos se taparon los oídos con tapones especiales mientras el Pokémon pájaro le lanzaba una onda de sonido ensordecedora a la multitud de ciudadanos. Ellos cerraron los ojos con fuerza y se llevaron las manos a la orejas, al no poder bloquear el ruido chirriante no tuvieron más opción que irse del lugar. Sabrina y Surge vieron el flash de una cámara de un periodista que después de sacar la foto también se fue corriendo.
Al llegar a la entrada de la Meseta Añil, ambos bajaron al camino de piedra y entraron al edificio.
—La negociación de hoy salió mal —dijo Surge y apuntó hacia donde antes estaban los ciudadanos—. Pero no podemos esperar otra cosa viendo el estado de nuestra reputación…
Sabrina no respondió y se tocó el cabello mientras miraba la puerta.
»¿Qué te pasa? —agregó Surge.
—¿Crees que salí bien en la foto? ¿O se notará que estoy…?
Surge suspiró.
—No estás tan enferma, casi ni se nota. ¿Y qué importa si saliste bien en la foto que te sacaron? Si igual la van a usar en nuestra contra… Concéntrate, Sabrina. Tenemos que pensar qué haremos…
El dúo empezó a caminar por las escaleras del edificio.
—Bueno, la frontera a Johto está cerrada, esa región era nuestra principal fuente de recursos y además dónde enviamos a Wataru y Oak… Al haber sido bloqueada no pudimos comprobar si esas mujeres siguen vivas o si el plan funcionó —dijo Sabrina para sí—. El Campeón Plubio de Hoenn no está dispuesto a negociaciones de recursos con nosotros, así que no podemos contar con ellos. Mucho menos con Mirto, el de Teselia; ya sacó un comunicado repudiándonos.
—Pero necesitamos conseguir recursos de alguna parte o la gente de Kanto nos odiará más y querrán a Lacy de vuelta —agregó Surge—. De hecho, ya están empezando a cambiar su opinión sobre ella…
Sabrina se puso la mano en el mentón. Ya en el segundo piso, llegaron al Centro Pokémon de la Liga y se sentaron.
—Tenemos dos tareas ahora mismo: Evitar que la gente se sume a los rebeldes y que nos apoye a nosotros hasta que Giovanni nos de órdenes, y comprobar si Wataru y Oak siguen vivas…
Surge sonrió.
—Quizá podemos hacer las dos cosas al mismo tiempo…
***
Después de hacer planes con Surge por una hora, a Sabrina se le cerraban los ojos.
—Surge, encárgate tú de todo, debo ir a dormir un poco —murmuró.
Surge levantó las cejas.
—¿Ahora? Vaya Campeona. Ni es de noche… —resopló, poniendo sus manos en su cadera—. Está bien, ve. Estás pálida…
***
Sabrina subió al tercer piso, entró al cuarto que solía ser de Lorelei y se fue a dormir allí. Sin embargo, al cerrar los ojos, no conciliaba el sueño… En su lugar, frente a ella aparecía aquella visión que estuvo atormentándola esos últimos días.
VISIÓN
Las personas de Ciudad Azafrán la miraban con miedo en sus ojos, Sabrina los veía desde arriba como si estuviera volando. Había una sombra a su lado, alguien haciendo una barrera morada como la suya para protegerlos de los ataques. De repente, meteoros en forma de estrellas empezaron a caer del cielo y le dieron a los enemigos, los cuáles Sabrina no alcanzaba a ver claramente desde su posición. Entonces se escuchó una risa…
FIN DE VISIÓN
Sabrina se sentó en la cama y se quedó mirando fijamente a la oscuridad en el cuarto.
—Va a aparecer alguien como yo… —murmuró—. ¿Pero y si muero antes de que eso ocurra? Ese maldito movimiento… Nunca debí haberlo usado.
***
Ya era por la tarde, y Lyra ya había llegado a la ruta veintisiete que llevaba a las Cataratas Tohjo, el lugar que era la frontera entre las regiones de Johto y Kanto. Aquella ruta era un largo río con puentes y remolinos, en lugar de pasar por alguno de ellos, Lyra voló sobre todo con su Togetic. Al llegar finalmente a la entrada de las Cataratas Tohjo, que era una cueva, desde el cielo vio que obviamente estaba bloqueada; ahora tenía una puerta de metal que estaba sellada. Había dos guardias de seguridad resguardando el lugar con sus Scizors. Lyra sonrió.
—Silver… ¿Realmente creías que eso me iba a detener?
Lyra lanzó una pokébola al suelo, y su Victrebeel salió de ella. Los guardias lo miraron confundidos al no saber de dónde salió el Pokémon, pero de todos modos ya estaban listos para pelear. Luego, Lyra se lanzó frente a ellos.
—¡Usa Hierba Lazo! —ordenó.
Victrebeel, el Pokémon planta, enredó a los guardias y a sus Scizors en lianas y los tiró al suelo. Al ser tan pesados, los Scizors sufrieron más daño, y al caer sobre sus entrenadores éstos ya no podían moverse.
—¡Tú! ¿¡Qué haces!? —gritó uno de ellos.
—No se preocupen, yo conozco al Campeón de Johto, solo quiero hablar con él un momento.
Lyra guardó a su Togetic y a su Victrebeel en sus pokébolas y sacó a su Mamoswine.
—Sería mucho más fácil si tan solo pudiera llamarlo —suspiró—. Pero bueno, Wine, ¡Usa Golpe Cabeza!
—Mamos… wine… —murmuró el Pokémon y cayó dormido en el suelo.
—¡Wine…! Ah, debes estar muy cansado por haber viajado por tantos días, lo siento… —Le hizo una caricia—. Acampemos aquí un momento y luego intentemos romper la puerta.
Los guardias miraron a la niña con confusión, ella simplemente armó una carpa y se sentó allí mismo sin ninguna preocupación… Todos sus Pokémon durmieron, pero ella no.
—Su cara me parece conocida, ¿y a ti? —le dijo un guardia al otro.
—Sí, pero no sé de dónde… Espera… ¿No es la niña que iba a ser Campeona en lugar de Silver?
***
Al caer la noche, y tras descansar, Lyra por fin logró que su Mamoswine rompiera la puerta que le impedía entrar a las Cataratas Tohjo. Se subió a su Gyarados para recorrerlas hasta llegar al otro lado de la frontera, en dónde se encontraría a su pueblo natal, Pueblo Primavera…
No se dió cuenta de que había una persona siguiéndola como su sombra…
Mientras viajaba sobre su Gyarados, Lyra miró a sus pokébolas selladas con legendarios.
—Pronto los liberaré, lo prometo. Y dejará de hacer tanto frío…
***
Tras una hora, Lyra salió de las cataratas y llegó a Pueblo Primavera. Se le hizo un nudo en la garganta ya que hace mucho no veía el lugar en el que creció…
—Debería saludar al Profesor Elm… —murmuró para sí.
Lyra caminó por el pueblo hasta estar a unos metros del laboratorio del profesor, fue entonces cuando vio a Silver y al profesor Elm hablando en la entrada. Al ver a aquel chico que era su rival, el rostro de Lyra se iluminó como nunca. Ella empezó a correr hacia él.
—¡Silver!
Silver levantó la mirada al oír a alguien llamándolo. Al verla, sus ojos se abrieron de par en par.
—¿Lyra…? —Sonrió y empezó a correr—. ¡Lyra!
Y entonces… detrás de ella… Hubo un olor antinatural, un zumbido extraño en los oídos…
Mientras Lyra corría hacia Silver con una sonrisa de oreja a oreja, fue rodeada por un destello blanco, naranja, y se cayó de cara al pasto al ser empujada por una onda expansiva, sin antes volar por unos momentos en el aire. Los vidrios de las ventanas del laboratorio y de las casas de los alrededores explotaron y volaron por los aires.
Fueron rodeados por un humo gris y tardaron unos momentos en volver a abrir los ojos. Silver tosió y miró a su alrededor buscando a la chica. Bajó la mirada al pasto y allí estaba, corrió hacia ella y la ayudó a levantarse. El profesor fue hacia ellos con preocupación.
—¿Estás bien? —preguntó Silver, sin soltarle el brazo.
Lyra se levantó del pasto y tosió.
—Sí… Qué… ¿Qué fue eso? —Se dió la vuelta, aún aturdida—. ¿Una explosión?
Silver asintió.
—Sí… Fue cerca de la frontera… ¿Cómo llegaste hasta aquí?
Lyra sonrió nerviosamente.
—Noqueé a los guardias. Es que realmente necesitaba hablar contigo.
Silver se llevó la mano a la frente y cerró los ojos.
—¿Y si entró alguien detrás de ti y no te diste cuenta? ¿Y esa persona causó la explosión?
Lyra se puso seria y sacó a su Typhlosion.
—¡Entonces la sacaremos de aquí ahora mismo!
Ella se fue corriendo antes de que Silver pudiera alcanzarle…
Regresó unos minutos después sin nada.
—No había nadie… —dijo.
—Hay que volver a cerrar la frontera e investigar qué ocurrió ahora mismo.
—Sí… Y Silver, sobre lo que vine a decirte… —empezó a explicar Lyra.
Silver sacó a su Crobat y se colgó de él para volar.
—Ahora no, tengo que encargarme de este asunto. Voy a sellar la frontera con Alakazam y Sneasel y después me voy a la Liga. Adiós.
—¡Pero Silver…!
Siguió volando sin mirarla…
»¡¡Silver!!
Y desapareció de su vista…
»Ugh…
La nariz de Lyra empezó a sangrar y el Profesor Elm le puso la mano en el hombro.
—Te hizo mal la caída, Lyra. Vamos, hay que detener el sangrado.
—Pero tengo que ir tras él… yo… Ay, estoy muy cansada…
Elm dejó a Lyra en el laboratorio, y llamó a la radio de Ciudad Trigal para que reportaran la explosión. Luego, habló con los vecinos de Pueblo Primavera a ver si todos estaban bien.
***
Mientras tanto, en Ciudad Iris, había dos Electrodes atrapados en el movimiento de Constricción del Shuckle de Lacy y Green.
—Estos Pokémon estuvieron a punto de explotar en el Gimnasio… —dijo Lacy—. Qué bueno que tu Gengar usó Anulación justo a tiempo.
Morti, el Líder de Gimnasio de esa ciudad, asintió.
—Tuve una premonición en la que estos Electrodes intentaban volar el Gimnasio y ustedes aparecían, así que sabía que todo iba a estar bien. Aunque me preocupa el quién intentó destruir este lugar… —dijo Morti—. Estos Electrodes no tienen ningún Entrenador consigo, pero no creo que sean salvajes, este no es su hábitat. Deben estar siendo controlados a distancia… —Su rostro se puso serio—. Hay una sola organización capaz de esto…
—¿Te refieres a… el Equipo Rocket? —preguntó Green.
—Sí. Se ve que de alguna forma ellos llegaron hasta aquí…
Ellos no se dieron cuenta de que los comunicadores de los Electrode que estaba usando el Equipo Rocket, para controlarlos, también servía para que puedan ver lo que ocurría en Johto desde Kanto…
***
Chiharu, desde el centro de operaciones en Ciudad Azafrán, estaba viendo lo mismo que los Electrodes de Ciudad Iris. Había dos pantallas, una para esos y otra para los que causaron la explosión en Pueblo Primavera. (En la segunda pantalla se veía que estos últimos ya habían sido capturados para ser investigados por la policía de Johto).
—¿Quiénes son esas mujeres que están con Morti? —preguntó Surge desde un comunicador.
—Están disfrazadas, pero no me engañan… Según las fotos que vi, deben ser Lacy y Green —dijo Chiharu—. Siguen vivas.
Chase y Elaine, que estaban acompañando a Chiharu como siempre, se miraron el uno al otro con preocupación.
—Tenemos que decirle a Leaf que las están buscando —murmuró Elaine.
***
En la Meseta Añil de Kanto, Sabrina y Surge estaban hablando con los reclutas.
—¡Maldita sea! Siguen vivas… Tenemos que deshacernos de ellas rápido —dijo Surge y miró a Sabrina.
Entonces, ella se desmayó…
Surge rápidamente llevó a Sabrina a un hospital privado del Equipo Rocket en Ciudad Azafrán, ella seguía inconsciente. El edificio tenía cinco pisos, y el interior tenía paredes blancas y rojas, el piso era negro. Estaba dividido entre atención para humanos y para sus equipos Pokémon, aunque las secciones dedicadas a lo segundo eran precarias. La sala de espera de lo primero era inmensa, y estaba llena de reclutas heridos de la organización criminal. Cuando los reclutas notaron a Sabrina y Surge, a pesar de estar al borde de la muerte, los saludaron con respeto. Surge no respondió y se abrió paso por la fila hasta llegar a la recepción, sosteniendo a Sabrina en sus brazos.
—Se desmayó. Necesita atención inmediatamente —dijo Surge.
—Por favor, regrese a la fila…
—¿No sabes quiénes somos? —exclamó—. Con solo una parte de mi poder, podría…
—¡Señor Surge! —dijo una médica que salió del pasillo a la izquierda con apuro—. Ignórela, coordinaré un equipo para atender a la señorita Sabrina de inmediato.
***
Los doctores intentaron despertar a Sabrina pero no pudieron, tras haberle hecho estudios, se confirmó que había caído en un estado de coma, pero respiraba perfectamente y sus órganos no estaban dañados.
Surge estaba en la habitación en la que la habían dejado, sentado en una silla al lado de la cama. Notó que las pulseras de Sabrina, los dispositivos que aumentaban sus poderes psíquicos, tenían las luces apagadas…
—¿Hubo algún momento en el que la señorita Sabrina usó sus poderes de más? —preguntó un doctor.
—Sí… Hace unos cuatro meses, Sabrina usó Maldición en otro Entrenador, lo que bajó su energía vital a la mitad. Sin embargo, al estar conectada a la central de energía del Equipo Rocket, la energía proveniente de sus pulseras la mantenía estable… —Acercó su mano a las pulseras—. Parece que por alguna razón, la conexión se rompió… ¿Pero ella estará bien?
—El uso de Maldición es algo muy peligroso, y solamente se puede recuperar la energía perdida con descanso prolongado. Ella no podrá seguir siendo Campeona de Kanto, debe estar en reposo.
—Ya veo.
Surge miró a la Sabrina durmiente con el ceño fruncido. Al jefe no le iba a gustar la noticia para nada…
***
Surge intentó contactarse con los reclutas que estaban vigilando la nuevo central de energía en Ciudad Azafrán (la de Ciudad Carmín había sido cerrada), pero nadie le respondió. Claramente, habían sido atacados por alguien, así que envió a tres reclutas más a fijarse si la torre principal había sido destruida. Tras eso, y mientras esperaba noticias en el pasillo, llamó a Giovanni. Mientras esperaba a que atendiera, pasaron delante suyo dos reclutas más y Surge los reconoció como los que vigilaban la torre. Tenían las caras quemadas y la ropa rota; efectivamente, habían sido atacados. Suspiró y, finalmente, Giovanni atendió, así que le explicó la situación.
—Ya veo. Deberás gobernar tú solo, seguramente harás un mejor trabajo que Sabrina —dijo Giovanni tras escucharlo.
—¿Qué quiere decir con eso?
—Planeaba deshacerme de ella de todos modos, tras lo ocurrido con Lorelei. Su poder psíquico va a ser reemplazado con Mewtwo tan pronto como se termine su creación.
Surge sintió esas palabras como si le atravesaran el pecho. Sabrina era como una hermana para él, ¿Y Giovanni quería simplemente reemplazarla, sin ni esperar a que se recuperara?
Pensó en las palabras que Sabrina había pronunciado hace tiempo: “Si fuéramos tan libres como crees, no tendríamos que preocuparnos de darle una buena imagen a nadie”. Al final, ella tenía la razón al pensar que aún eran reclutas cualquiera a pesar de gobernar…
—Pero no puede reemplazarla —murmuró.
—Claro que puedo. Si no tienes nada relevante para decir, entonces ya cortaré. Adiós.
***
Los reclutas que fueron llamados a la central de energía fueron Chase, Elaine, y Chiharu. Al llegar a la fuente principal, la cuál era una torre en el medio de la central, vieron que, efectivamente, los cables habían sido cortados. Parecían haber sido quemados y mordidos, como si los hubiera atacado un Pokémon…
—Ustedes busquen al Pokémon que hizo esto, yo vigilaré que nadie entre —dijo Chiharu.
Chase y Elaine asintieron y empezaron a recorrer el edificio, con sus Pikachu y Eevee respectivamente caminando junto a ellos fuera de sus pokébolas. Llegaron a un cuarto lleno de cajas y herramientas, y el Pikachu de Chase saltó al centro del cuarto y empezó a oler el aire.
—¡Pika! —exclamó y se acerco a una caja que estaba tirada al revés en el piso. La tocó con la pata e inclinó la cabeza.
—¿El Pokémon está ahí? —murmuró Chase, mirando la caja con las manos en las rodillas.
El Eevee de Elaine dio vuelta la caja con la cabeza y reveló al Pokémon que destruyó la fuente de energía: Otro Pikachu, pero con tres picos en su oreja izquierda. Chase y Elaine se miraron en shock y no pudieron evitar chillar.
—¡Mira esos picos! ¡¡Son como los del Pikachu de Red!! ¿Será él? —exclamó Chase.
Elaine se acercó al Pikachu, extendiendo su mano, y el Pikachu gruñó y sacó un chispazo de sus mejillas rojas, electrocutando a los dos niños. Quedaron con los pelos de punta y las caras quemadas.
—Cierto que estamos vestidos de reclutas del Equipo Rocket, debe pensar que somos sus enemigos —dijo Elaine y se dirigió al Pokémon con una sonrisa nerviosa—: No te preocupes… Queremos ayudar a Lacy, Green y a tu Entrenador Red.
Las orejas del Pikachu se levantaron al oír el nombre de su Entrenador.
—¿Pika?
—Sí, “pika”. No podemos llevarte con nosotros porque sería sospechoso, pero si quieres ir con los amigos de Red, deberías ir al Club de Fans de Ciudad Carmín. Allí están Leaf, Sammy y los Líderes de Gimnasio, ellos te ayudarán.
—Ahora huye antes de que Chiharu te vea, rápido —agregó Chase—. Pero antes dinos… ¿Red sigue vivo? ¿Está bien?
El Pikachu asintió y, luego, desapareció de sus vistas antes de que se dieran cuenta. Entonces, Elaine sacó su Pokégear y llamó a Leaf.
Leaf, que estaba entrenando a su Venusaur en un lago, escuchó el tono de su Pokégear y respondió la llamada.
—Hola, Elaine. ¿Tienes noticias sobre Green y Lacy?
—Hola, Leaf. No, pero tengo otras. Resulta que Sabrina está en el hospital porque la central de energía que alimentaba sus poderes o algo así fue destruida. Nos enviaron a mí y a Chase a buscar al Pokémon que lo hizo, y resulta que… fue el Pikachu de Red.
La mandíbula de Leaf cayó.
—¿Qué? ¿Estaba él solo?
—Sí… pero le preguntamos si Red estaba bien, y él nos dijo que sí.
Los ojos de Leaf se llenaron de lágrimas de felicidad y sonrió mientras éstas caían por sus mejillas. Se puso la mano en la boca para ahogar sus sollozos, pero igual se escucharon. Elaine le dio un momento para procesarlo ya que Red era su mejor amigo y ya hace cuatro meses que estaba desaparecido.
—Gracias por decirme —murmuró Leaf tras unos momentos, ya mejor.
—No es nada. Por cierto, la nueva base del Equipo Rocket es subterránea y es aquí. Te mandaré la ubicación para que puedan atacar al Equipo Rocket directo en el corazón.
—¡Genial! Gracias, también agradécele a Chase de mi parte; es información muy útil.
Tras despedirse, Elaine cortó la llamada.
Mientras tanto, en la prisión subterránea de Pokemon del Equipo Rocket, la barrera que los encerraba se había roto después de que Sabrina perdió sus poderes, así que todos huyeron.
Los Pokemon de Lacy y Green habían sido vendidos hace tiempo, solamente quedaba Arcanine, que se quedó atrás y no siguió a los Pokemon que estaban escapando en ese momento. Un Dugtrio se dirigió a él.
—¿Qué pasa, Arcanine? ¿No vas a venir con nosotros?
—Ni mis amigos ni mi Entrenadora están. No creo que nada me espere afuera —dijo Arcanine con gruñidos—. Quizá si me esfuerzo lo suficiente, pueda usar Teletransporte e ir directo con Green; tendría más suerte así.
Mientras oía a los demás huir, Arcanine cerró los ojos y se concentró para usar el movimiento que había aprendido con el entrenamiento. Cuando volvió a abrirlos, estaba adentro de una cueva; se había teletransportado.
Salió corriendo de la cueva en sus cuatro patas con una sonrisa en la cara. ¡Seguramente Green estaba esperándolo afuera!
Pero cuando salió y vio la luz del sol, estaba en un pequeño pueblo con estatuas de dragones. No veía a Green por ninguna parte y el lugar no le era conocido…
Caminó lentamente por ahí, haciendo sonidos tristes al encontrarse solo. Entonces, una mujer de cabello celeste que tenía puesta una capa lo notó. Para su sorpresa, ella podía entenderlo.
—No eres un Pokemon salvaje. ¿Qué haces aquí?
—¿Eeeh?
—Soy la líder del clan Wataru de domadores de dragones, por lo que puedo hablar con los Pokemon —explicó.
—Ah. Busco a mi Entrenadora, Green Oak.
La mujer levantó una ceja.
—¿La ex-Campeona de Kanto y fugitiva? ¿Por qué la buscarías aquí? No está.
—Ella no es como dicen que es. Yo quise teletransportarme a donde se encuentra con un movimiento, pero terminé aquí —Bajó la cabeza tristemente—. ¿Y dónde estoy? Nunca había venido.
—Entonces esa tal Green debe estar en alguna parte de Johto… Tu movimiento de Teletransporte no debe ser lo suficientemente fuerte como para llevarte directamente a ella, así que te llevó a un lugar cercano —explicó la mujer—. Supongo que debo creerte que ella es buena, los Pokemon no mienten… Y esto es Ciudad Endrino, la ciudad de los dragones. Yo soy Débora Ibuki, la Líder de Gimnasio.
—Ya veo.
—¿Cuándo te separaste de tu Entrenadora?
Arcanine le explicó toda la situación de Kanto y cómo Sabrina le arrebató su equipo a Green.
—Entiendo… Puedes quedarte en esta ciudad mientras buscas a Green Oak. No ha de estar muy lejos.
***
Por su parte, el Pikachu de Red llegó a la base de la rebelión en Ciudad Carmín; allí estaban Leaf, Sammy, algunos Líderes de Gimnasio y la anciana Rosa que se había sumado hace tiempo, parecían estar listos para irse.
Leaf lo notó, y por su oreja inmediatamente lo reconoció como uno de los Pokemon de Red. Una gran sonrisa iluminó su rostro mientras se acercaba para saludarlo.
—¡Chu, cuánto tiempo! —Leaf abrió sus brazos y Pikachu le saltó encima, luego ella se dio vuelta para presentarlo a los demás—. Me alegra que estés bien. Este es Chu, el Pikachu de Red. Seguramente vino a ayudarnos en la pelea.
—Vaya, y pensar que Red lo encontró en el bosque cuándo ustedes eran niños —dijo Sammy—. ¿Dónde están el Blastoise y Rhydon de Green? Deberíamos mantener a todos los Pokemon sin pokebola juntos.
Esos Pokemon se acercaron al ser mencionados y saludaron al Pikachu.
—Ah, ahí están. Bueno, ya está todo listo para ir a la base del Equipo Rocket, ¿no?
Los presentes asintieron, así que siguiendo la ubicación que habían mandado Chase y Elaine, llegaron al lugar que se convertiría en un campo de batalla.
***
Al llegar a la ubicación, no encontraron nada. Sin embargo, el Umbreon de Leaf detectó que había una ilusión del Pokemon Mr Mime escondiendo la base, así que le ordenó que usara Alarido para romperla. El proceso fue mucho más rápido que la última vez que usó el movimiento, gracias al entrenamiento con Lyra, y en unos minutos la barrera había sido destruida. Detrás de ella había reclutas del Equipo Rocket que empezaron a atacar a la rebelión.
El Venusaur de Leaf le dió latigazos con sus hojas afiladas a los Pokemon de los reclutas, mientras que el Tauros de Sammy los golpeaba con sus cuernos, pero los reclutas eran demasiados y los Pokemon de la rebelión se cansaron. No ayudaba que los reclutas tenían más pociones de recuperación que ellos. Se vieron obligados a huir de ahí y regresar a Ciudad Carmín antes de que la situación empeorara.
***
Los reclutas le avisaron a Surge del ataque por su Pokégear. Surge seguía sentado en el hospital viendo si Sabrina mejoraba.
—¿Cómo supieron dónde atacar? —Surge le preguntó a Chiharu, pero fue más una pregunta para sí mismo—. Es la segunda vez que se ataca esa base, por eso envié refuerzos, pero debemos encontrar a quién les reveló la ubicación a los enemigos…
Durante esos días varios reclutas iban a ser interrogados por ser posibles espías para la rebelión, al no tener pistas, iba a ser difícil encontrar a los traidores.
Al terminar de hablar con los reclutas, Surge cortó la llamada y suspiró, apoyando su mano en su sien. Miró a Sabrina, que seguía durmiendo.
—Sería más fácil si fuéramos dos, ¿qué te pasó, Sabrina? —Apoyó sus puños en sus rodillas con determinación—. No te preocupes, cuando la fuente de energía sea arreglada, seguro te recuperarás….
Desvió la mirada hacia la ventana.
—Quizá recapacites entonces, dejes de actuar raro, y vuelvas a ser la de siempre… Aunque para ser honesto… Después de lo que el jefe dijo que haría contigo, entiendo por qué dudaste de él —Entrecerró los ojos—. Él siempre ha sido así, ¿verdad? Aún recuerdo ese día… cuando abrió la ventana para que se fuera tu Pidgey. Yo logré que regresara, pero luego se lo llevó de nuevo y nunca lo volviste a ver. Eras solo una niña… —Sonrió—. ¿Qué estoy haciendo? Nunca hablo solo así. —La miró—. Supongo que yo… No importa.
Se levantó de la silla y se fue.
***
Mientras tanto, en Ciudad Iris, Johto; Lacy y Green estaban vigilando el lugar en busca de reclutas del Equipo Rocket desde hace horas. Sin embargo, no encontraron nada. Regresaron a los Pokemon con los que estaban buscándolos a sus pokebolas y se reunieron en el centro de la ciudad.
—¿Encontraste algún miembro del Equipo Rocket? Yo no —dijo Green.
—Yo tampoco. Se ve que solamente eran esos Electrode —respondió Lacy—. ¿Qué hacemos ahora?
Green sonrió.
—Primero, ¿no notas que me falta algo?
Lacy la observó por un momento hasta que se dio cuenta.
—No traes tus Medallas en tu camisa…
—Así es, porque… —Buscó en su bolsillo y le dio una tarjeta de Entrenador—. Nos conseguí estas tarjetas en una Tienda Pokemon. Podemos dejar las Medallas en ellas para que no se pierdan, además así los demás no nos mirarán raro.
Lacy sonrió y tomó su tarjeta.
—Muchas gracias, Green. —La leyó—. Ah, ya pusiste mi nombre.
Se sacó las medallas del chaleco y las puso en la tarjeta, donde van.
—¿Entonces supongo que retaremos al Gimnasio de nuevo…? —agregó.
Green asintió con entusiasmo.
—Sí, aunque la última vez nos interrumpió ese ataque, no podemos dejarlo así…
Caminaron hasta el Gimnasio, pero la puerta estaba cerrada y había un cartel que decía: “Cerrado - El Líder fue a ver la obra en el Teatro de Danza”.
Green se cruzó de brazos.
—Qué mal, ahora tendremos que esperar otro día.
Lacy sonrió cuando se le ocurrió una idea.
—¿Y si vamos a ver la obra también? Seguro nos encontraremos a Morti en el teatro y podremos retarlo cuando termine.
—Ah, sí, es buena idea. Aunque siempre me aburrieron las obras de teatro.
—Para mí son geniales, mi familia siempre me llevaba a verlas cuando era niña. Después volvía a mi casa e intentaba imitar los bailes…
—Ja, ¡veo que no solamente quieres ir para retar a Morti!
***
Cuando Lacy y Green fueron al teatro el show ya había empezado. Se sentaron silenciosamente en las pocas sillas vacías que había y observaron el baile. El escenario era gigante y la iluminación, suave. Las geishas que bailaban tenían un maquillaje muy expresivo y elaborado y vestían kimonos preciosos. En ese momento se encontraban actuando la historia de los Perros Legendarios con su baile. Sus movimientos estaban increíblemente sincronizados, eran lentos y agraciados. La música era tradicional y épica.
Lacy estaba mirando el show con una gran sonrisa en la cara, juntando sus manos en su pecho mientras oía la narración de la historia atentamente. Green se distrajo mirándola a ella, el brillo en sus ojos al escuchar la historia de su región… No pudo evitar sonreír también, y cuando Lacy bajó las manos y las volvió a poner en el soporte de brazo, Green pensó en poner su mano sobre la suya. Se sonrojó solamente por tener esa idea y decidió concentrarse en el baile de las geishas en su lugar.
Cuando terminó el show, todos se levantaron de sus asientos y salieron del teatro. En la entrada, las dos mujeres se encontraron nuevamente con Morti y lo miraron de la forma en la que se mira a un entrenador al retarlo a una batalla. Las personas se reunieron a su alrededor para presenciarla.
Morti sonrió y sacó a un Haunter y a un Gastly; Lacy y Green sacaron a Kingler y a Shuckle. Apenas Morti sacó a sus pokemon, fueron rodeados por una niebla negra que los sumió en la oscuridad. Haunter atacó primero con Hipnosis, y Shuckle se durmió. Quién siguió fue Gastly, que usó Lenguetazo y dejó paralizado a Kingler.
—¡Maldita sea! ¡Ninguno de nuestros primeros dos pokemon puede pelear! —exclamó Green. Le pareció ver una sombra en el rabillo del ojo, lo que le hizo recordar a cuando retó a Sabrina a una batalla de Gimnasio—. ¿Qué es eso?
—No lo sé… Shuckle, Celeste, regresen.
Sacaron a Houndoom y Manectric; ambos perros empezaron a ladrar fuertemente al estar en presencia de fantasmas. Lacy le ordenó a Houndoom que utilizara Mordisco en el Haunter; Houndoom se lanzó al fantasma y lo mordió, dejándole una marca, fue súper efectivo. Manectric utilizó el mismo movimiento y Haunter tuvo que ser regresado a su pokebola por los daños.
Al estar Gastly solo, no tenía muchas opciones; así que de repente desapareció de la vista de Lacy y Green.
—¿Regresaste a tu Pokemon a su pokebola? ¿Acaso te rindes? —preguntó Lacy.
—Claro que no, un Líder de Gimnasio nunca se rinde —dijo Morti—. Deberían mirar a sus espaldas, señoritas.
Confundidas, Lacy y Green hicieron eso mismo, y vieron a una silueta negra moviéndose entre la niebla que las rodeaba. Omitía un sonido tenebroso, como de almas en pena buscando llevarsélas, y Lacy y Green no pudieron evitar asustarse por un momento. Pero considerando todo por lo que habían pasado, eso no daba tanto miedo.
—¡N-no te preocupes, Lacy! ¡Solo quiere desconcentrarnos! —exclamó Green—. ¡Houndoom, cuando el Gastly se muestre de nuevo, usa Mordisco!
El Gastly tomó distintas formas para amedrentar a los Pokémon, pero ellos no se dejaron intimidar. Apareció de nuevo y le saltó en la cara a Manectric, pero entonces Houndoom lo mordió desde atrás, y el pokemon tipo fantasma se debilitó.
La niebla negra se disipó y nuevamente estaban bajo la luz del sol. La multitud seguía allí, observando y aplaudiendo.
—Bueno, se ve que el truco de asustar al oponente no funcionó… Buena batalla —dijo Morti, y les dio dos Medallas Niebla—. Tuvieron suerte al tener dos Pokemon que conocen un movimiento efectivo contra los míos.
Green levantó la palma para que Lacy la chocara y Lacy lo hizo tras un momento de vergüenza. Tomaron las medallas y le agradecieron a Morti por la pelea.
***
En el Centro Pokemon de Ciudad Iris, tras curar a su equipo, buscaron algún lugar en el que quedarse en la ciudad por internet, mientras hacían eso se enteraron de que también había habido un ataque con Electrodes en Pueblo Primavera, donde estaba la Liga de Johto y la frontera hacia Kanto. Lacy miró a Green con preocupación.
—El Equipo Rocket… La frontera… ¿Crees que es posible que nos estén buscando?
Green frunció las cejas.
—Es probable… Debemos tener más cuidado a partir de ahora.
Continuará...